AEMET ha activado el aviso naranja por calor extremo en la mayor parte del interior peninsular, con máximas que superarán los 40 grados este fin de semana. Para el motorista, esto significa riesgo de golpe de calor, fatiga prematura y pérdida de concentración, además de un asfalto que alcanza temperaturas cercanas a los 70 grados. Si puedes, evita las horas centrales del día; si tienes que salir, hidrátate, protege la piel y extrema la precaución.
Rodar en moto cuando el mercurio supera los 35 grados no es una cuestión de confort: es una situación de riesgo real. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha confirmado que la primavera de 2026 fue la segunda más cálida desde 1961, y que el verano traerá consigo temperaturas extremas con una probabilidad superior al 70%. En Motor16 te contamos cómo afecta el calor a los motoristas y qué hacer para llegar a casa bien y sin sustos.
Qué dice AEMET sobre el calor de 2026
Según el balance de AEMET, la primavera registró una temperatura media 1,6 grados por encima de lo normal. Abril fue el más cálido de la serie y un episodio de calor en mayo dejó máximas de 40,5 grados en Sevilla. La agencia prevé que julio, agosto y septiembre sean más calurosos de lo normal en toda España, con una probabilidad del 70%. Las olas de calor serán más frecuentes e intensas, y eso cambia las reglas para cualquiera que se suba a una moto.
Riesgos reales para el motorista
El calor no es solo incómodo. La fatiga térmica reduce los reflejos casi tanto como una alcoholemia de 0,8 gramos por litro, según varios estudios de seguridad vial. En moto, donde cada milisegundo cuenta, ese deterioro puede significar la diferencia entre frenar a tiempo o sufrir un accidente. El asfalto a 60 grados reblandece los neumáticos y disminuye el agarre, sobre todo en curvas largas. Sí, el asfalto puede derretir el neumático. Y no olvides las quemaduras de primer grado que puede provocar el contacto con el depósito o el escape después de un rato al sol.

Circular con calor reduce los reflejos casi tanto como una alcoholemia de 0,8 gramos por litro. En moto, eso se traduce en metros de más que pueden costarte una caída.
Equipamiento y preparación de la moto
La clave está en una ventilación inteligente. Una chaqueta de malla con protecciones (codos, espalda, hombros) es tu mejor aliada; olvídate de rodar en camiseta. Un casco integral con buenas tomas de aire evita que la cabeza se convierta en un horno. Los guantes finos de verano y las botas de caña baja que permitan circular el aire son igual de importantes. Si haces trayectos largos, considera una mochila de hidratación. Y revisa los neumáticos: con el calor la presión sube, pero nunca los desinfles en caliente; hazlo antes de salir, en frío, y ajústate a lo que indique el fabricante.
Qué hacer durante la ruta
Evita las horas centrales entre la una y las cinco de la tarde. Si no es posible, multiplica las paradas: cada 60-90 minutos, busca una sombra, bebe agua —sin gas y no demasiado fría— y mójate el cuello y las muñecas. Una braga tubular empapada refrigerada durante un rato en el congelador te dará un alivio extra. Escucha a tu cuerpo: si sientes mareo, calambres o pulso acelerado, detente de inmediato, porque esos son los primeros síntomas de un golpe de calor. En carretera, mantén una velocidad más moderada; con el motor más revolucionado generas aire pero también más calor mecánico que se irradia hacia tus piernas.
Tu Mecánico de Confianza
- El dato histórico: Durante la ola de calor de 2003, los ingresos hospitalarios por accidentes de moto aumentaron un 15%, sobre todo en desplazamientos al trabajo.
- Comparativa europea: En Italia, la policía local de algunas regiones reparte botellas de agua a motoristas atrapados en atascos; aquí de momento no, pero la DGT recomienda extremar las precauciones.
- Ahorro de verdad: Invertir en una chaqueta de verano ventilada puede evitarte una multa por conducción negligente: si un agente considera que el calor ha mermado tu capacidad de control, te puede caer una sanción de 200 euros, sin puntos pero con mucho bochorno.

