Cada vez que repostas gasolina, hay un gesto casi automático que repites sin pensar: insertas la boquilla, aprietas el gatillo y dejas que el combustible fluya. Todo parece sencillo, incluso rutinario. Sin embargo, detrás de ese acto cotidiano se esconde una de las soluciones de ingeniería más ingeniosas —y desconocidas— del mundo del automóvil.
Porque sí, la gasolina no se derrama por casualidad. O mejor dicho: no se derrama gracias a un pequeño detalle que pasa completamente desapercibido. Un diminuto agujero en la pistola de la gasolina que, desde hace décadas, evita pérdidas masivas de combustible y hace que repostar sea seguro, limpio y eficiente.
3Por qué evita desperdiciar gasolina
Este mecanismo aparentemente simple es el responsable de evitar millones de derrames cada día en todo el mundo. Sin él, repostar gasolina sería una tarea mucho más imprecisa y peligrosa.
Antes de la introducción de estos sistemas automáticos, era fácil que los depósitos se desbordaran. Hoy, en cambio, la propia pistola “decide” cuándo parar, eliminando el riesgo de que la gasolina rebose y termine en el suelo, con el consiguiente impacto económico y medioambiental.


