El discreto agujero que tiene la pistola de la gasolina que evita que millones de litros se desperdicien cada día

Un orificio casi invisible. Una solución brillante basada en la física. Y millones de litros de gasolina que no acaban en el suelo.

Cada vez que repostas gasolina, hay un gesto casi automático que repites sin pensar: insertas la boquilla, aprietas el gatillo y dejas que el combustible fluya. Todo parece sencillo, incluso rutinario. Sin embargo, detrás de ese acto cotidiano se esconde una de las soluciones de ingeniería más ingeniosas —y desconocidas— del mundo del automóvil.

Porque sí, la gasolina no se derrama por casualidad. O mejor dicho: no se derrama gracias a un pequeño detalle que pasa completamente desapercibido. Un diminuto agujero en la pistola de la gasolina que, desde hace décadas, evita pérdidas masivas de combustible y hace que repostar sea seguro, limpio y eficiente.

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Cómo funciona realmente este sistema

fuente: propia

El secreto está en un principio físico conocido como efecto Venturi. Cuando la gasolina fluye por la boquilla, se genera una diferencia de presión que “aspira” aire a través de ese pequeño agujero.

Mientras el depósito no está lleno, el aire circula sin problemas. Pero cuando el nivel de gasolina alcanza la punta de la boquilla, ese pequeño orificio se bloquea con el propio combustible. En ese momento, el sistema detecta el cambio de presión y corta automáticamente el flujo.