Ford abandona los coches eléctricos en prototipos salvajes: prioriza híbridos y gasolina

La decisión afecta a los próximos demostradores como el SuperVan o el Mustang Mach-E de NASCAR. La tecnología híbrida de Red Bull F1 será clave en los futuros modelos de exhibición.

Ford ha pisado el freno en un ámbito donde hasta ahora lo apostaba todo al rojo eléctrico: los prototipos más radicales. La declaración de Mark Rushbrook, máximo responsable de Ford Racing, no deja lugar a dudas: los próximos demostradores técnicos de la marca –SuperVan 4.2, Mustang Mach-E NASCAR y el resto de creaciones de laboratorio– podrán montar motores híbridos o directamente de combustión. Adiós a la regla no escrita que obligaba a electrificar cada one-off desde que en 2020 el Mustang Cobra Jet 1400 abrió la veda.

La decisión de Ford: el fin de la regla eléctrica para los demostradores

La decisión de Ford Racing responde a una realidad que la compañía ya ha asumido en sus cuentas: la demanda de eléctricos puros no ha seguido el ritmo previsto y el grupo ha tenido que amortizar varios miles de millones de dólares en los últimos ejercicios. Rushbrook lo explicó sin ambages a la publicación británica Autocar: “Seguiremos haciendo demostradores, pero no nos limitaremos a los eléctricos puros. Todavía tenemos muchos coches eléctricos en nuestro futuro, pero también muchos híbridos y muchos vehículos de combustión”. La frase despeja cualquier duda: el eclecticismo tecnológico ha llegado al corazón de la división de competición y prototipos.

El programa de demostradores nació antes de la pandemia con una premisa muy clara: demostrar que los vehículos eléctricos podían ser emocionantes. El Mustang Cobra Jet 1400 fue el primer misil silencioso, y le siguieron una decena de proyectos tan locos como el F-150 Lightning SuperTruck, el Mustang Mach-E de NASCAR y las diferentes evoluciones del SuperVan. Todos estaban propulsados exclusivamente por baterías y motores eléctricos, una señal de hacia dónde creía Ford que debía apuntar el futuro. Ahora ese futuro se matiza.

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Lo que Ford aprende de Red Bull y por qué evita la Fórmula E

Ford SuperVan 4.2

El giro no es caprichoso. Rushbrook reconoce que la alianza con Red Bull F1 –con la que Ford compartirá motores a partir de 2026– está alimentando una transferencia de conocimiento híbrido que la casa del óvalo no quiere desperdiciar. “Gracias a la colaboración con Red Bull estamos aprendiendo muchísimo sobre los sistemas híbridos más avanzados”, declaró el directivo. No es retórica: un demostrador que combine la experiencia acumulada en eléctricos con décadas de saber hacer en motores de alto rendimiento suena a receta ganadora.

Además, Rushbrook dejó claro por qué Ford nunca ha competido en la Fórmula E. No es desprecio hacia el certamen, sino una cuestión de libertad creativa. “No sentimos que las series eléctricas existentes fueran adecuadas para nosotros. La Fórmula E te restringe, mientras que con los demostradores podemos hacer lo que queramos: una Transit, una F-150, un Mustang Mach-E o incluso un coupé Mustang”. Esa filosofía de lienzo en blanco encaja mejor con la estrategia multipropulsión que ahora abandera la compañía.

Ford no renuncia al eléctrico, pero deja de hacer apología pura. El demostrador del futuro será tan híbrido como el mercado que intenta alcanzar.

La lista de demostradores eléctricos queda como un legado de ingeniería espectacular, pero la industria ha cambiado. El SuperVan 4.2 y el Mustang Mach-E NASCAR seguirán rodando como escaparate tecnológico, aunque sus herederos ya no llevarán una etiqueta de cero emisiones por decreto. El mensaje de fondo es nítido: la electrificación total aún no ha ganado la batalla de la emoción ni la de los costes en los segmentos más pasionales.

Análisis de Impacto Motor16

Ford no es la única que ha recalibrado sus apuestas eléctricas, pero sí una de las más explícitas a la hora de trasladar ese repliegue a su división de competición y prototipos. Tras varios años en los que cada concept extremo era una declaración de intenciones eléctricas, la libertad de elegir motores híbridos o de combustión supone una corrección de rumbo que va más allá del marketing.

  • Dato de mercado: La cuota de eléctricos puros en Estados Unidos se ha estancado en el entorno del 8%, muy por debajo de las proyecciones que llevaron a Ford a inversiones multimillonarias. En paralelo, los híbridos enchufables y los HEV tradicionales ganan terreno, un escenario que los demostradores ahora pueden reflejar sin complejos.
  • El rumor / La señal: En el paddock de la F1 se da por hecho que el aprendizaje con Red Bull convencerá a Ford de aplicar tecnología híbrida de competición a sus próximos modelos de calle y a los prototipos de exhibición. Rushbrook no lo niega, y el calendario aprieta: en 2026 los nuevos monoplazas híbridos de Milton Keynes ya llevarán el sello de Ford.
  • Veredicto: La decisión es pragmática y está alineada con las cuentas de resultados. Ford no abandona el coche eléctrico, pero deja de predicar una única religión tecnológica. Los futuros SuperVan o Mustang extremos serán un reflejo más honesto de la cartera de productos que la marca quiere vender, y eso, en términos de credibilidad industrial, es un acierto.