La Fórmula 1 ha decidido que, si la situación en Oriente Medio no mejora radicalmente, el cierre del campeonato 2026 será en Europa. Stefano Domenicali lo ha confirmado con una claridad inusual: o Catar y Abu Dabi se celebran, o el último gran premio se corre en suelo europeo, sin margen para más aventuras logísticas en Estados Unidos. Detrás de esa afirmación no hay solo un problema de fechas; hay un tablero geopolítico que obliga a repensar el peso del calendario y, de paso, a redefinir la batalla por el título en un escenario radicalmente distinto.
Un cierre europeo obligado por la geopolítica
El World Endurance Championship ya canceló sus rondas de Catar y Baréin de finales de 2026 y las sustituyó por carreras europeas. La F1, que ya había recolocado el GP de Baréin en Malasia, ahora se ve arrastrada por la misma lógica: la volatilidad en Oriente Medio hace que programar dos grandes premios —que además son el colofón del Mundial— sea un riesgo reputacional y operativo mayúsculo.
Domenicali, en declaraciones a Motorsport.com, ha sido tajante: la decisión sobre Catar y Abu Dabi no llegará antes de mediados de septiembre. Si para entonces la situación no está «más clara de la forma en que creemos que debería estarlo», la F1 activará un plan B que ya tiene sobre la mesa: cerrar el Mundial en un circuito europeo a principios de diciembre. Y ahí entran dos nombres: Imola y Portimão.
Imola y Portimão: la pugna por el final de temporada
Ambos trazados son los mejor posicionados, pero con argumentos distintos. Imola cuenta con el aval de haber albergado carreras en condiciones climáticas adversas y, según Domenicali, «si miro las estadísticas de temperatura en Europa en esa época, hace menos frío que la temperatura media de Las Vegas cuando estamos compitiendo». El circuito italiano ya demostró en 2020 que puede encajar en un calendario apretado y su cercanía a Maranello alimenta un atractivo extra para la afición.
Portimão, en cambio, ofrece mejores registros térmicos para principios de diciembre, pero arrastra la necesidad de completar obras de adecuación para cumplir con los estándares de la FIA. Tiempo, justo lo que no sobra. Turquía, otra opción que flotaba en el paddock, ha quedado descartada por problemas similares de infraestructura.

El factor meteorológico es real. El CEO de la F1 recordó que en Nürburgring hubo copos de nieve que acabaron en lluvia, y que «esperemos que esto no ocurra. Si ocurre, intentaremos reaccionar». La imagen de una carrera por el título decidida con neumáticos intermedios a 4 grados no es descartable. Y, sin embargo, la F1 prefiere arriesgarse a la nieve en Europa antes que competir contra la NFL en Acción de Gracias.
El ‘factor NFL’ y la logística descartan un final en Estados Unidos
Durante semanas se rumoreó que la solución pasaba por un doblete en Las Vegas o una cita extra en Austin. Pero el calendario golpea con fuerza: el fin de semana posterior al GP de Las Vegas es Acción de Gracias, y la NFL programa cinco partidos en esos días, incluidos algunos en Los Ángeles y Dallas. La F1 no quiere medirse con la liga de fútbol americano en su momento de máxima audiencia.
Además, Liberty Media acaba de cerrar un acuerdo de 3 millones de dólares para poner fin a una demanda colectiva de espectadores que fueron desalojados de zonas de visionado durante los FP1 de 2023. Repetir el evento en Las Vegas, o intentar uno nuevo, supondría un desgaste innecesario. «No queremos arruinar algo que está creciendo infravalorando lo que estamos haciendo allí», admitió Domenicali. La puerta americana está cerrada.
La Fórmula 1 prefiere arriesgarse a la nieve en Imola antes que perder la batalla del share televisivo contra la NFL.
Análisis de Impacto Motor16
La decisión de trasladar el cierre del Mundial a Europa no es solo un apaño logístico; mueve fichas importantes en el equilibrio del campeonato y en la cuenta de resultados de los equipos. Estos son los tres factores que pesan en la decisión final.
- Dato de mercado: Abu Dabi es un ingreso garantizado por la hospitalidad VIP, pero un final en Imola activaría una taquilla popular que podría compensar parte de esa pérdida y, sobre todo, reforzaría la narrativa europea del campeonato justo cuando los fabricantes alemanes e italianos piden más arraigo en el continente.
- El rumor: Dentro del paddock, la balanza se inclina hacia Imola no solo por su trazado, sino por la presión indirecta de Ferrari. La posibilidad de que el Mundial se decida en casa de la Scuderia, con un título quizá en juego, es un argumento que pesa en las conversaciones privadas con la FOM.
- Veredicto: La opción más solvente es Imola, pero el riesgo climático es real y no debe trivializarse. Portimão ofrecería mejor temperatura a costa de una infraestructura aún por terminar. La F1 se la jugará a Italia, apostando por la tradición y la rentabilidad televisiva frente a la incertidumbre meteorológica.

