Lucía (38), profesora de autoescuela: ‘Si no quieres suspender el examen práctico así tienes que adelantarte al tomar una rotonda holandesa’

Las rotondas holandesas han llegado para quedarse. Entender su funcionamiento es clave para aprobar el examen práctico. La anticipación y la atención a los ciclistas marcan la diferencia.

Las rotondas forman parte del día a día de cualquier conductor, pero no todas son iguales. En los últimos años ha aparecido un nuevo tipo de glorieta en distintas ciudades españolas que genera dudas incluso entre conductores con experiencia: las rotondas holandesas. Una nueva configuración que eleva los nervios y el nivel de exigencia durante el examen práctico de conducir.

Tras más de 10 años formando a futuros conductores, Lucía, profesora de autoescuela, lo tiene claro: «Cada vez más alumnos suspenden el examen por errores en glorietas, y las rotondas holandesas son un foco habitual de fallos». Su consejo no solo se basa en la normativa, sino también en la anticipación, una habilidad clave para superar con éxito la prueba y, sobre todo, conducir de forma segura.

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Los errores más comunes en el examen práctico

Fuente propia

Uno de los fallos más habituales durante la conducción es no ceder el paso a los ciclistas al abandonar la rotonda. Este error, que puede parecer menor, suele implicar un suspenso directo en el examen, pues se considera una falta grave. También es frecuente no señalizar correctamente la salida o hacerlo demasiado tarde.

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Otro error típico es entrar en la rotonda sin comprobar adecuadamente el carril bici. Muchos aspirantes miran solo a la izquierda, como en una glorieta convencional, y olvidan que también deben vigilar el perímetro exterior. “El examen no perdona distracciones”, advierte Lucía, quien recalca que la atención debe ser constante y multidireccional.