Los primeros radares con inteligencia artificial llegan a Europa después de haberse implantado ya en China, Estados Unidos y Australia. Según una cobertura publicada en Italia por La Stampa, los dispositivos se han instalado en Londres y no se limitan a medir la velocidad: detectan el uso del móvil al volante, si los ocupantes llevan el cinturón abrochado y si el conductor cambia de carril sin señalizar.
La elección de la capital británica tiene un punto irónico que recoge el medio italiano: fue allí donde George Orwell escribió y publicó 1984 entre 1946 y 1948, la novela que dio nombre al concepto de Gran Hermano que ahora reaparece sobre el asfalto. Tras el Brexit, Reino Unido ya no forma parte de la Unión Europea, pero su cercanía geográfica y normativa hace previsible que el modelo se integre con sistemas ya en uso en el continente, como los Tutor italianos de control de velocidad media.
Cómo funcionan estos radares inteligentes
El principio técnico, según explica la fuente italiana, es relativamente sencillo: una cámara con determinadas características conectada a un ordenador. El ojo electrónico encuadra el vehículo, calcula su velocidad y, al mismo tiempo, procesa la imagen capturada. A partir de ahí, los algoritmos hacen el trabajo pesado.
El sistema puede comprobar si el conductor y el acompañante llevan abrochado el cinturón —para los pasajeros traseros sería más complicado, matiza la cobertura—, si quien va al volante está distraído con un teléfono o una tableta, si el carril ocupado es el correcto e incluso si el cambio de carril se hizo accionando el intermitente. Y esos son solo algunos ejemplos.
En entorno urbano, el potencial es aún mayor. La cámara inteligente podría detectar prohibiciones de aparcamiento y cruzar la matrícula con bases de datos: multas impagadas, seguros no registrados o ITV caducadas entrarían en el radio de acción del dispositivo. Todo se procesa en una fracción de segundo y se transforma directamente en un boletín de denuncia.
Consecuencias y problemas técnicos
No hay todavía una fecha de despliegue masivo, según precisa La Stampa, aunque algunas autopistas ya están preparadas para acoger el sistema. Tampoco se conoce su alcance territorial definitivo en Reino Unido ni una eventual extensión al resto de Europa. La capacidad de disuasión, sin embargo, se prevé muy alta, con un efecto positivo sobre la seguridad vial.

Para las fuerzas del orden, especialmente las policías locales, el sistema liberaría agentes que podrían dedicarse a otros controles, aunque parte de la plantilla quedaría ocupada validando y gestionando el volumen de denuncias generadas por el asistente electrónico. La última palabra seguirá siendo siempre humana, como ocurre ya con los radares convencionales.
El obstáculo principal es técnico-económico. Para detectar infracciones discretas como un cinturón sin abrochar o un móvil en la mano, las imágenes deben grabarse en alta resolución, suficiente para soportar ampliaciones a prueba de recurso. Eso supone más memoria, servidores más caros, líneas de comunicación robustas y un consumo energético elevado para mantener todo el circuito en marcha.
El medio italiano apunta también a una preocupación local: la tentación, tanto de conductores como de administraciones, de usar el sistema en su propio beneficio. El ministro de Transportes italiano, Matteo Salvini, ya ha denunciado en el pasado que algunos ayuntamientos utilizan la seguridad como pantalla per fare cassa, es decir, para recaudar.
Lo que esto significa para España
La cobertura italiana se centra en la instalación británica y no detalla cómo se aplicaría un sistema así en España. La DGT lleva años incorporando radares de tramo y cámaras específicas para detectar el uso del móvil y del cinturón —los conocidos cazacinturones—, pero la integración total con IA descrita por La Stampa no está vigente aquí. Conviene leerlo, por tanto, como una tendencia europea que marca por dónde irá el control del tráfico, más que como una norma que vaya a aplicarse mañana en las carreteras españolas.
Información útil para el conductor
- Origen del dato: Italia, cobertura de La Stampa sobre el despliegue en Londres.
- Qué detectan: velocidad, cinturón sin abrochar, uso del móvil al volante y cambios de carril sin intermitente.
- Estado del despliegue: instalados en Londres; sin fecha confirmada para el resto de Europa.
- Validación: la decisión final sobre cada denuncia sigue en manos humanas.
- Aplicación en España: no detallada en la fuente original; la DGT ya usa cámaras específicas para móvil y cinturón, pero sin el alcance descrito en Reino Unido.

