España se ha convertido en el país europeo más activo en movilidad inteligente, con 12.250 millones de euros ya movilizados a través del PERTE Chip.
Te lo cuento sin rodeos: el informe de AMETIC presentado en la Global Mobility Call confirma que tenemos los proyectos, la inversión y el ecosistema para exportar movilidad conectada a toda Europa. Y lo hace con cifras que ningún otro socio comunitario puede igualar ahora mismo.
La movilidad inteligente es mucho más que un coche eléctrico con pantalla grande. Hablamos de vehículos que se actualizan solos, infraestructuras que predicen atascos con inteligencia artificial y corredores donde los coches se comunican con la carretera. Y en esa carrera, España ha pasado de ser espectador a tener la pole.
El dato: 12.250 millones y una red de proyectos reales
El PERTE Chip va a movilizar más de 12.250 millones de euros hasta 2027 para fabricar los microchips que llevarán los coches del futuro. Dos ejemplos: la planta de semiconductores fotónicos SPARC Foundry en Vigo y la fábrica avanzada de Diamond Foundry y SETT en Cáceres. No es una promesa: son plantas en construcción.
Pero el músculo no está solo en los chips. El informe de AMETIC detalla proyectos reales que ya funcionan: el corredor ITS SISCOGA en Galicia, el Basque Connected Corridor en Euskadi, la estrategia Madrid 360 con IA para predecir tráfico, el proyecto europeo DUET en Las Rozas con gemelos digitales o el deployEMDS en Barcelona. Mientras otros países anuncian pilotos, España acumula kilómetros de datos.
Centros como CTAG o IDIADA actúan de puente entre la industria y la validación en entornos virtuales, cerrando el círculo que convierte una idea en un estándar europeo.
Por qué te afecta (aunque no lo veas venir)
Quizá pienses que esto va de grandes corporaciones y administraciones, pero toca tu garaje. El coche que compres en los próximos cinco años será una plataforma ‘software defined’: los sistemas se actualizarán por la noche mientras duermes y el coche compartirá datos en tiempo real con la nube, las aseguradoras y los talleres.
Eso implica dos cosas: una buena y una que conviene vigilar. La buena es que los sistemas de ayuda a la conducción (ADAS) serán más precisos y las reparaciones predictivas evitarán averías. La que conviene vigilar es quién accede a los 25 gigabytes de datos por hora que genera un vehículo conectado.
España tiene la inversión y los proyectos, pero el verdadero reto es que los datos que genera tu coche no acaben en manos equivocadas.
AMETIC lo señala sin paños calientes: la gobernanza del dato sigue fragmentada en Europa y cada país tira por su lado. Además, según ENISA, el sector de la movilidad ya es el segundo más ciberatacado en Europa, con un 7,5 % de los incidentes, por encima del financiero. O se construye una arquitectura de ciberseguridad desde el primer tornillo, o el coche conectado será una puerta abierta.
El presidente de AMETIC, Francisco Hortigüela, resume bien el momento: «La movilidad del futuro será esencialmente digital. España tiene una oportunidad real de liderar en Europa. La industria, la tecnología y los casos de uso ya existen. El momento es ahora».
Información útil para el conductor
- Qué implica un coche «software defined»: el vehículo recibe actualizaciones OTA (por aire) como un móvil, pero eso también significa que el fabricante recopila datos continuamente.
- Cifra clave: un coche conectado genera hasta 25 GB de datos por hora. Esos datos incluyen ubicación, estilo de conducción y hábitos de uso.
- Riesgo de ciberseguridad: el sector movilidad ya es el segundo más atacado en Europa. Asegúrate de que el coche tenga certificaciones de seguridad actualizadas y pregunta al concesionario sobre la política de privacidad de datos.
- Valor de reventa: los modelos con arquitecturas actualizables conservarán mejor su valor, porque podrán incorporar funciones nuevas sin cambiar de coche.
- Consejo de Motor16: antes de comprar un eléctrico o híbrido enchufable, mira si el modelo está preparado para los futuros estándares europeos de intercambio de datos (IDSA, GAIA-X). Un vehículo que hoy parece puntero puede quedarse obsoleto digitalmente en tres años si no tiene esa arquitectura abierta.
España ya está en la carrera. Ahora depende de que fabricantes, administraciones y conductores entiendan que la movilidad inteligente no es solo un gadget, sino el nuevo carnet de conducir.

