Si creciste en los ochenta, seguro que el sonido de una cadena oxidada te transporta a las calles empinadas de Nerja. Torrot, la marca que puso ruedas a la nostalgia de Verano Azul, ha solicitado al juzgado la liquidación de la sociedad. Con ella se esfuma casi un siglo de pedaladas fabricadas en España.
La bicicleta de Verano Azul que todos quisieron tener
Fundada en Vitoria en 1948, Torrot empezó fabricando bicicletas y pronto se adentró en el mundo de los ciclomotores. Durante décadas acompañó la movilidad de los españoles, pero su momento de mayor fulgor llegó con la televisión. La Torrot Cross MX, una bicicleta infantil con suspensión que apareció en varios capítulos de la serie, se convirtió en el objeto de deseo de toda una generación. Su imagen amarilla sobre el asfalto andaluz quedó grabada en la memoria colectiva mucho antes del boom de las BMX y las mountain bike.
Tras desaparecer en los años noventa, la compañía anunció su regreso en 2011 con una apuesta por la movilidad eléctrica, sin abandonar del todo las propuestas de tipo cross para jóvenes. Sin embargo, el nuevo siglo no le ha devuelto el brillo de aquella época dorada.
El proceso concursal: insolvencia y liquidación
El pasado mes de mayo, Torrot presentó concurso voluntario de acreedores tras declararse en situación de insolvencia y no poder hacer frente a sus obligaciones de pago. Según consta en la resolución del Juzgado Mercantil número 1 de Girona, la empresa ha instado la liquidación, lo que implica la disolución de la sociedad y el fin definitivo de su actividad.
La compañía, con sede en Salt (Girona), arrastraba problemas financieros desde hace tiempo. A pesar de haber impulsado un proceso de reestructuración de deuda, la situación se tornó insostenible. El juzgado ha nombrado administrador concursal para gestionar el proceso. A partir de ahora, la fase de liquidación afecta a una plantilla de menos de 50 trabajadores, que afrontan posibles despidos y, en caso de falta de recursos, la intervención del Fondo de Garantía Salarial.

Con Torrot se despide no solo una marca, sino el pedal de una memoria colectiva que recorrió las cuestas de Nerja sobre una Cross MX amarilla.
Adiós a una marca con solera: qué significa para el sector
La desaparición de Torrot no es un caso aislado en el tejido industrial español de la movilidad. Muchas firmas históricas, con raíces en la bicicleta o el ciclomotor, han sucumbido a la presión de los grandes grupos internacionales y a la transformación hacia el vehículo eléctrico. Torrot intentó esa transición, pero la debilidad financiera ha podido más que la nostalgia.
Para los aficionados al motor y a las dos ruedas, la noticia cierra una página de la cultura popular. La Torrot Cross MX seguirá pedaleando en las reposiciones de Verano Azul, pero ya no saldrá de las fábricas de Salt. El sector pierde un nombre propio, de los que ayudaron a construir la movilidad sobre dos ruedas en la España de posguerra.
📊 Claves de la noticia
- Cifras a tener en cuenta: Torrot, fundada en 1948, acumula casi 80 años de historia; la plantilla afectada no supera los 50 trabajadores; el concurso se presentó en mayo de 2026 y la solicitud de liquidación se ha producido en julio.
- Cómo te afecta: Aunque la liquidación no tiene un impacto directo en tu bolsillo, sí simboliza el fin de una marca emblemática que formó parte de la infancia de varias generaciones. Los coleccionistas podrían revalorizar los modelos clásicos, como la Cross MX, ahora que la producción ha cesado definitivamente.
- También debes saber: La empresa ya había apostado por la movilidad eléctrica desde 2011, un camino que muchas pymes del sector intentan recorrer para sobrevivir. El caso de Torrot refleja las dificultades de las pequeñas compañías para competir en un mercado globalizado y cada vez más electrificado.

