El universo de los coches de colección está a punto de presenciar una de sus operaciones más sonadas del año. El McLaren F1 GTR conocido como ‘Pop Art F1’, que durante años ha estado bajo la custodia del batería de Pink Floyd Nick Mason, saldrá a subasta en la Monterey Car Week del próximo agosto con una estimación que parte de unos 32 millones de euros (en torno a 35 millones de dólares). La cifra, confirmada por la casa de subastas RM Sotheby’s, convertiría a esta unidad con chasis número 10R en uno de los coches más caros jamás subastados en suelo estadounidense.
El nacimiento de una leyenda con acento británico
Para entender el porqué de una valoración tan estratosférica conviene retroceder hasta 1996. Aquel año McLaren apenas produjo nueve ejemplares del F1 GTR, la versión de competición de su ya mítico F1 de calle, y el chasis 10R fue el primero de esa remesa. El coche incorporaba mejoras sustanciales respecto a la variante que había ganado las 24 Horas de Le Mans en 1995: un splitter delantero más generoso, una nueva reducción de peso y, sobre todo, una caja de cambios reforzada que solucionaba el talón de Aquiles del modelo anterior.
Pero lo que realmente dispara el atractivo de esta unidad no es solo su pedigrí técnico, sino su imagen inconfundible. McLaren vistió el 10R con una decoración gráfica absolutamente noventera –de ahí el apodo ‘Pop Art F1’– que lo hace irrepetible entre el ya de por sí reducido universo de los F1 GTR. De hecho, el coche lució esa misma librea en todas sus apariciones públicas, excepto durante unos test en Le Mans donde corrió con un discreto rojo sangre, antes de ser vendido a Nick Mason.
La pieza no solo atesora rareza y pedigrí competitivo: también cuenta con un historial de mantenimiento impecable. La firma británica Lanzante, especialista absoluto en el modelo, ha cuidado cada detalle del vehículo durante la propiedad de Mason, incluyendo una restauración completa en 2009 tras un pequeño incidente con un periodista al volante. Incluso con un percance menor del propio Mason en 2017, el coche se ha mantenido en un estado de colección difícilmente superable.
Nick Mason, el batería que convirtió su garaje en un museo
Nick Mason no es un simple coleccionista de coches. El miembro de Pink Floyd atesora una de las colecciones privadas más fascinantes del mundo, con especial predilección por modelos de competición con solera. Que un McLaren F1 GTR haya formado parte de su garaje durante más de dos décadas añade un plus de notoriedad mediática que los expertos de las subastas de alto nivel saben traducir en millones.
La combinación de unicidad técnica –solo nueve unidades de la especificación 1996–, decoración exclusiva, procedencia impecable y el efecto ‘celebrity ownership’ explica por qué las estimaciones de la subastadora arrancan en una cifra que supera ampliamente la de cualquier otro F1 GTR subastado hasta ahora. Para el mercado estadounidense, donde se celebrará la venta el 15 de agosto, supone un acontecimiento que trasciende lo automovilístico y roza lo cultural.

Lo que dice esta subasta sobre el coleccionismo internacional (y sobre España)
El hecho de que un coche de 1996 pueda alcanzar los 32 millones de euros habla elocuentemente de la madurez del mercado de clásicos modernos. En Europa, y concretamente en España, el coleccionismo de alta gama vive un momento dulce, aunque cifras como esta todavía resultan ajenas a las operaciones que se cierran en la península. Sin embargo, el interés de compradores españoles por lotes de esta categoría no deja de crecer, y nombres como el de Nick Mason son seguidos con atención por los grandes patrimonios del motor nacional.
La Monterey Car Week se ha consolidado como el escaparate global donde se ponen a prueba los límites del valor automovilístico. Para el aficionado español, aunque no tenga la chequera para pujar, la subasta del ‘Pop Art F1’ es una oportunidad para calibrar hasta dónde está dispuesto a llegar el mercado cuando se alinean todas las variables: rareza, estado de conservación, historia deportiva y un propietario con estrella de rock.
En el mundo del motor, apenas un puñado de coches consiguen aunar competición, arte y cultura pop de un solo trazo; este McLaren lo hace con la rotundidad de un disparo.
Con la vista puesta en el 15 de agosto, el mundillo de los coleccionistas ya especula sobre si la puja final se disparará muy por encima de la estimación de 32 millones. De ser así, el récord no solo escribiría un nuevo capítulo para el McLaren F1 GTR, sino que redefiniría los baremos del mercado de superdeportivos de los noventa durante los próximos años.
📌 Datos clave internacional
- La cifra a enmarcar: 32 millones de euros, estimación mínima de partida para esta subasta (aproximadamente 35 millones de dólares).
- Consejo práctico: Si te interesa el coleccionismo de alto nivel, sigue las retransmisiones de la Monterey Car Week: es el termómetro global de por dónde respiran los precios del motor clásico.
- Así te afecta: Aunque no pujes, la escalada de precios de los clásicos modernos influye en la valoración de vehículos de colección en España y revaloriza las unidades bien mantenidas del mercado nacional.

