La Dirección General de Tráfico (DGT) tiene previsto instalar 122 nuevos radares en las carreteras españolas entre el año pasado y este 2026. Ya están activos 106 cinemómetros, y los restantes llegarán a las carreteras españolas a lo largo de todo este año.
Ahora bien, son radares fijos y de tramo, que están señalizados en las carreteras españolas y la ley obliga a la DGT a publicar su ubicación. En realidad, no deberían preocuparnos en exceso, en comparación con los radares móviles que Tráfico está desplegando en las carreteras españolas y con los que alucinan en Francia.
De hecho, algunos medios franceses hablan de los nuevos sistemas de la DGT como ‘radares invisibles’, porque cada vez es más complicado detectarlos a simple vista.
3La ‘estrategia’ de la DGT: hacer imprevisible el control

Si algo define a los últimos movimientos de la DGT es la intención de que el control de velocidad sea imprevisible, y no todo pasa por los sistemas de pequeño tamaño. Todo lo contrario, pues Tráfico ya ha desplegado por las carreteras españolas los radares remolque, que son dispositivos muy pesados que también se pueden mover de un lugar a otro.
En este caso, ocupan mucho más espacio, pero son capaces de poner hasta 3.500 multas al día. Alrededor de una sanción cada 25 segundos. Y también debemos sumarle los radares móviles de toda la vida, los drones y los helicópteros Pegasus de la DGT, que acaban de cumplir 65 años y se han renovado con nueva tecnología para vigilarnos desde el aire.
El objetivo es evitar que los conductores peguen el frenazo justo antes de un radar fijo y aceleren justo al pasarlo. Con estos sistemas, es más fácil pillar ‘in fraganti’ al conductor.


