España mantiene el veto a los coches de gasolina y diésel pese a presiones de Bruselas

Siete países, entre ellos España, rechazan suavizar el objetivo de emisiones para 2035. Defienden que mantener la señal regulatoria da certidumbre a una industria que ya ha invertido miles de millones en electrificación.

España mantiene el veto a los coches de gasolina y diésel pese a presiones de Bruselas. Siete Estados miembros, entre los que está nuestro país, han enviado un documento conjunto a la Comisión Europea dejando clara su oposición a suavizar los objetivos de reducción de emisiones para turismos y furgonetas. La industria se juega la certidumbre regulatoria y miles de millones ya invertidos en electrificación.

La carta, impulsada por Dinamarca, Francia, Luxemburgo, Países Bajos, Portugal, Suecia y España, llega en plena revisión del reglamento que debe llevar al parque automovilístico nuevo a las cero emisiones en 2035. Bruselas baraja flexibilizar la exigencia: pasar del 100 % actual a un 90 % de reducción y permitir compensar el resto con combustibles sintéticos o biocombustibles de baja huella. Una maniobra que los firmantes ven como un riesgo innecesario.

Qué está en juego: el veto a los motores de combustión en 2035

El Reglamento (UE) 2019/631, en su última revisión, fija que a partir de 2035 todos los turismos y vehículos comerciales ligeros nuevos que se matriculen en la Unión Europea deberán ser de cero emisiones. Traducido a pie de calle: adiós al motor de gasolina y diésel. Los fabricantes saben la fecha desde hace años y han trazado sus planes de inversión sobre ella.

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Pero ahora la Comisión Europea estudia una enmienda que introduciría un colchón del 10 % cubierto con e-fuels o biocombustibles avanzados. Según los defensores de la flexibilización, eso daría oxígeno a una industria que sufre la presión de las marcas chinas y una demanda eléctrica que crece más despacio de lo esperado.

Por qué España y otros seis países dicen “no” a suavizar las normas

El argumento central del bloque es que las inversiones ya están comprometidas. Gigantes como Volkswagen, Stellantis o Renault han inyectado miles de millones en plataformas eléctricas, fábricas de baterías y centros de I+D. Cambiar ahora las reglas mandaría una señal de inestabilidad justo cuando esos proyectos deben empezar a dar fruto.

“Cualquier ajuste debe ser estrictamente limitado y ligado a compromisos industriales concretos”, sostiene el documento. Los siete firmantes creen que mantener la hoja de ruta original es la mejor defensa comercial frente a competidores que operan con políticas más estables. El temor no es solo medioambiental: es también industrial y de empleo cualificado.

España, además, tiene intereses propios. El país se ha posicionado como receptor de grandes proyectos de electrificación —baterías en Sagunto, producción en Martorell o Landaben— y cualquier retraso normativo podría enfriar futuras decisiones de inversión.

Mantener la señal regulatoria es hoy la mejor vacuna contra la incertidumbre industrial.

La industria está partida. Mientras algunos fabricantes piden flexibilidad para proteger rentabilidades a corto plazo, otros insisten en en que la claridad normativa es la única manera de asegurar la competitividad europea a medio y largo plazo. No es una discusión nueva, pero se intensifica conforme se acerca 2035 y los efectos comerciales de la electrificación se hacen más visibles.

emisiones CO2

La respuesta del bloque de los siete no cierra la puerta a cualquier fórmula de acompañamiento, pero sí deja claro el límite: cualquier excepción tiene que acelerar la transición, no frenarla. En la práctica, eso deja poco margen para quienes esperaban un aplazamiento encubierto del veto al motor de combustión.

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Información útil para el conductor

  • Marco legal: Reglamento (UE) 2019/631 revisado, que fija el objetivo del 100 % de reducción de emisiones para turismos y furgonetas nuevos en 2035.
  • Propuesta en discusión: Bruselas valora permitir un 90 % de reducción directa y compensar el 10 % restante con e-fuels o biocombustibles.
  • Posición de España: Mantener la senda actual junto a Dinamarca, Francia, Luxemburgo, Países Bajos, Portugal y Suecia para dar estabilidad a la cadena de valor europea.
  • Consejo de Motor16: Si estás pensando en comprar un coche nuevo que pretendas conservar más allá de 2030, la tecnología eléctrica sigue siendo la que más respaldo regulatorio tendrá a largo plazo.
  • Curiosidad: El debate demuestra que la movilidad cero emisiones ya no es solo una cuestión ambiental, sino la columna vertebral de la estrategia industrial europea frente a China.