Lexus quería demostrar al mundo que podía competir de tú a tú con Tesla en eficiencia de producción y autonomía, pero la realidad financiera ha mandado a la cuneta el proyecto del LF-ZC. Toyota, con su nuevo CEO Kenta Kon al timón, ha decidido parar en seco la berlina eléctrica de lujo que iba a convertirse en el estandarte tecnológico de la marca.
El coche se presentó como concept car en el Japan Mobility Show de 2023 y prometía estrenar la técnica del gigacasting —grandes piezas de chasis fundidas a alta presión— y una nueva generación de baterías prismáticas que, según la marca, podían alcanzar los 1.000 kilómetros de autonomía. Sobre el papel, era un escaparate rodante de lo último en ingeniería japonesa.
Pero las cuentas no salen. A nivel global, los vehículos eléctricos puros representaron en 2025 apenas el 1,8% de las ventas totales del grupo Toyota, con 188.785 unidades vendidas. Invertir miles de millones en una plataforma exclusiva para un modelo de nicho habría sido, en palabras de la propia compañía, «comprar papeletas para un descalabro financiero».
La dirección, con un perfil mucho más centrado en la viabilidad económica, ha optado por cortar por lo sano antes de que el agujero fuera mayor. Como me ha confirmado una fuente cercana a la marca, Kenta Kon no está dispuesto a sacrificar márgenes por un coche que, de momento, no garantiza un retorno sólido a medio plazo.
Es una jugada conservadora, muy al estilo japonés, que prioriza la estabilidad de la empresa frente al riesgo de sufrir las mismas pérdidas millonarias que ya arrastran otros fabricantes occidentales. La demanda de eléctricos de gama alta no está creciendo al ritmo que se esperaba, y Toyota prefiere esperar sentado a que el mercado madure.
Cuando la realidad de un 1,8% de ventas eléctricas grita más fuerte que los sueños de ingeniería, la rentabilidad es la que pone el punto final.
Plataformas flexibles y el Lexus TZ, el ganador de esta partida
Que no cunda el pánico: Lexus no tira la toalla con los vehículos cero emisiones. La estrategia cambia: en lugar de plataformas exclusivas, se optimizarán arquitecturas ya amortizadas como la TNGA-K, que usan los Toyota RAV4 o el Highlander. El gran beneficiado es el Lexus TZ, un SUV eléctrico de siete plazas que llegará al mercado compartiendo base con esos modelos.
Este enfoque permite reducir drásticamente la inversión y adaptar la producción según la demanda real de los clientes, que todavía se decantan mayoritariamente por híbridos. Así, si un día piden más eléctricos, se acelera esa línea; si no, se mantiene la producción de los de siempre sin haber quemado capital a lo loco.
¿Se pierde la tecnología del LF-ZC? No, se recicla

La buena noticia es que todo el software, la eficiencia aerodinámica y los avances en baterías del prototipo no acabarán en un cajón. Fuentes internas apuntan a que la próximo generación del Toyota Corolla podría heredar parte de esa tecnología, especialmente la gestión térmica de las baterías, mejorando así su autonomía eléctrica en versiones híbridas enchufables.
De hecho, el objetivo de vender solo vehículos eléctricos en Europa para 2035 se mantiene intacto. Simplemente, el ritmo lo marcará la demanda real, no las previsiones triunfalistas que llevaron a otras marcas a prometer lo que no podían cumplir.
Información útil para el conductor
- Modelo cancelado: Lexus LF-ZC, berlina eléctrica de lujo.
- Razón: Rentabilidad insuficiente; solo el 1,8% de las ventas del grupo fueron eléctricos puros en 2025.
- Modelo que sí llega: Lexus TZ, SUV eléctrico de siete plazas con plataforma TNGA-K.
- Tecnología reutilizada: Las baterías prismáticas y el software se aplicarán en futuros híbridos y eléctricos, posiblemente en el Toyota Corolla 2027.
- Curiosidad: Toyota mantiene su hoja de ruta para vender solo vehículos cero emisiones en Europa a partir de 2035, aunque con una transición más gradual de lo previsto inicialmente.

