Pedro (39), mecánico: «Esto es lo que la pasa a tu coche si los dejas parado mucho tiempo»

Un coche sin movimiento durante mucho tiempo tiene un efecto demoledor bajo el capó.

Hay conductores que piensan que dejar el coche guardado en el garaje una temporada es una forma de cuidarlo. Al fin y al cabo no gasta gasolina, no añade kilómetros al marcador y la pintura se mantiene a salvo de los elementos. Sin embargo, esta idea no es correcta.

Un coche es una máquina diseñada para funcionar y moverse de forma constante. Cuando lo obligamos a un descanso prolongado, debajo del capó empiezan a pasar cosas que pueden acabar en una factura de taller de las que quitan el hipo. Pedro, mecánico con varios años de experiencia, explica algunos de los peligros de no mover el coche durante semanas. 

La batería y la electrónica

batería coche
Fuente: RO-DES

El primer síntoma que notarás después de mucho tiempo sin tocar el coche es que no arranca. Y no es solo que la batería sea vieja, es que los coches modernos nunca llegan a apagarse del todo. Aunque quites la llave y cierres las puertas, hay elementos que siguen consumiendo energía como la alarma, los módulos de control que gestionan la apertura a distancia o las memorias de la centralita. Estos sistemas consumen una corriente mínima, pero constante, que acaba por agotar la batería por completo en muy poco tiempo.

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Cuando una batería se descarga por debajo de cierto nivel, las placas internas se estropean de forma irreversible y pierde su capacidad de guardar energía para siempre. No basta con ponerle las pinzas y dar una vuelta a la manzana; muchas veces toca pasar por caja y comprar una nueva.

Además, la electrónica es muy caprichosa. Si el voltaje baja demasiado, pueden saltar errores extraños en el cuadro de mandos que te obliguen a llevar el coche al taller para resetear los sistemas, incluso si la mecánica está perfecta.

Los neumáticos de un coche parado durante semanas

neumatico de coche
Fuente: Agencias

Otro punto que suele pasar desapercibido son las ruedas. Los neumáticos no solo sirven para rodar, sino que soportan todo el peso del coche. Cuando circulas, esa presión se reparte por toda la superficie de la goma de forma uniforme. Pero si el coche se queda quieto durante mucho tiempo, esa tonelada de metal está empujando siempre el mismo punto del neumático contra el suelo. Esto provoca que la estructura interna de la goma se deforme y aparezca lo que en el taller llaman «puntos planos».

Si tienes suerte, esa deformación se quitará cuando vuelvas a rodar unos cuantos kilómetros y la goma se caliente. Pero si el coche ha estado parado mucho tiempo y encima las ruedas tenían poca presión, esa deformación puede ser permanente. Al volver a la carretera, sentirás unas vibraciones muy molestas en el volante y en el asiento que pueden ser incluso peligrosas para la seguridad. Además, la goma se reseca y pierde sus propiedades elásticas. Una rueda con buen dibujo pero que ha estado parada un año puede estar tan rígida que ya no agarre nada en mojado, convirtiéndose en un verdadero peligro.

Degradación de los fluidos del motor

aceite motor
Fuente propia

Los líquidos de tu coche necesitan circular para mantenerse en buen estado y cumplir sus funciones. El aceite del motor, por ejemplo, tiene aditivos que evitan la corrosión. Cuando el motor no se mueve, el aceite se oxida y se vuelve ácido. Esto significa que, en lugar de proteger las piezas metálicas, puede empezar a atacarlas. Por eso, si vas a parar el coche mucho tiempo, es recomendable cambiar el aceite justo antes de guardarlo para que el motor repose con un fluido limpio y sin contaminantes.

El líquido de frenos es otro de los grandes olvidados en estas situaciones. Este líquido tiene una capacidad asombrosa para absorber la humedad del ambiente, incluso si el circuito está cerrado. Si el coche está en movimiento, el calor generado al frenar ayuda a que esa humedad se evapore. Pero en un coche parado, el agua se acumula y se queda estancada. Esto provoca que se formen burbujas de aire y, lo que es peor, que aparezca óxido en piezas tan importantes como los pistones de las pinzas o el módulo del ABS. El resultado es que, cuando necesites frenar de verdad, el pedal estará blando y el coche no responderá como debería.

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Depósito de combustible e inyección

Impurezas en el depósito del vehículo
Fuente: Agencias

Mucha gente piensa que la gasolina o el diésel duran para siempre dentro del depósito, pero nada más lejos de la realidad. Con el paso de los meses, los componentes más ligeros del combustible se evaporan y lo que queda es una especie de residuo parecido a un barniz. Si intentas arrancar un coche que lleva parado un año con el mismo combustible, podrías estar enviando toda esa suciedad al corazón del motor, provocando una avería que te costará varios miles de euros reparar.

Para evitar esto, lo mejor es dejar el depósito lo más lleno posible antes de aparcarlo por un largo periodo. Al haber poco espacio para el aire, se reduce la condensación de agua en las paredes del tanque. El agua en el combustible es veneno puro para los sistemas de inyección modernos, especialmente en los coches diésel. Además, hay aditivos que ayudan a mantener las propiedades de la gasolina durante más tiempo, evitando que se degrade y se convierta en ese barro que tanto tememos los mecánicos.

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Cómo preparar tu coche para un descanso prolongado

coche en garaje
Fuente propia/IA

Si sabes de antemano que no vas a usar tu vehículo en un par de meses, lo mejor es que sigas un protocolo de preparación para evitar todos estos desastres que te he contado. No te llevará mucho tiempo y te ahorrarás muchos disgustos. Lo ideal es empezar por una limpieza a fondo de la carrocería y el interior. La suciedad acumulada, como los excrementos de pájaro o la resina de los árboles, puede comerse la pintura si se deja reposar durante meses. Una buena capa de cera servirá de escudo protector contra el polvo y la humedad.

Para los neumáticos, el truco es inflarlos un poco por encima de lo que recomienda el fabricante para un uso normal. Si los pones a unos 4 bares de presión, la rueda mantendrá mucho mejor su forma circular y será más difícil que se deforme. En cuanto a la batería, si tienes un enchufe cerca, lo ideal es usar un mantenedor de carga inteligente. Este aparatito se encarga de darle a la batería lo que necesita para estar siempre al cien por cien. Si no tienes donde enchufarlo, desconectar el cable negativo ayudará a que no se descargue tan rápido, aunque recuerda que todas las baterías pierden energía por sí solas con el tiempo.

Por último, ten cuidado con el freno de mano. Si dejas el coche parado mucho tiempo con el freno de mano puesto, las pastillas pueden quedarse pegadas a los discos por culpa de la humedad y el óxido. Esto es un problema serio porque, cuando quieras moverlo, el coche estará bloqueado y podrías romper algo al intentar forzarlo. Es mucho mejor dejar el coche en una superficie plana, poner una marcha y usar unos calzos en las ruedas para que no se mueva. Siguiendo estos consejos de profesional, te asegurarás de que tu coche esté listo para volver a la carretera en cuanto lo decidas, sin sorpresas desagradables ni visitas inesperadas al taller.