Cada año que pasa sin dar un parte abarata el recibo del seguro. Un siniestro con culpa, en cambio, devuelve el carnet de bonificaciones varios escalones atrás y encarece la renovación. Así funciona el bonus malus del seguro de coche, el sistema con el que las compañías ajustan la prima al historial del conductor.
La lógica es sencilla: la aseguradora calcula el riesgo con tu historial de siniestros. Un conductor con quince años sin partes paga bastante menos que uno novel por la misma cobertura, y un solo parte puede borrar parte de ese ahorro. Según los datos del sector publicados por Unespa, la prima media del seguro de automóvil se mueve en el entorno de los 400 euros anuales.
Qué es el bonus malus y cómo se lee el carnet de bonificaciones
El bonus malus es una escala de bonificaciones y penalizaciones. Cada ejercicio sin siniestros con culpa te baja un escalón, y ese escalón se traduce en más descuento sobre la prima. Cada siniestro con culpa te sube escalones y recorta el descuento acumulado. La mayoría de las pólizas arrancan en un nivel neutro y llegan a descuentos del 50% en daños propios tras una década sin partes.
La escala completa aparece en el carnet de bonificaciones, el documento que resume tu historial y que conviene pedir antes de renovar. Con un nivel alto de bonificación, cambiar de compañía mantiene el descuento cuando la nueva aseguradora lo reconoce; con un nivel bajo, ese es el dato que explica una renovación más cara.
El bonus malus premia la paciencia: cada año sin partes baja la prima, y un siniestro con culpa puede devolverte varios escalones de golpe.
Hay un matiz que ahorra disgustos. El bonus malus se aplica sobre todo a las coberturas de daños propios, las que pagan la reparación de tu coche. En una póliza a terceros básico el margen de descuento es menor, porque la responsabilidad civil obligatoria no se mueve con tu historial de partes.
Tampoco consumen escalones los siniestros sin culpa acreditada, y bastantes pólizas excluyen la rotura de lunas del cómputo. Lo que conviene saber: algunas compañías ofrecen una cláusula de protección de bonificaciones para blindar el descuento ante un primer parte.
Coberturas comparadas
Horquillas orientativas que manejan los comparadores, como las que publica Rastreator:
| Modalidad | Qué cubre | Precio orientativo |
|---|---|---|
| A terceros básico | Solo responsabilidad civil y asistencia; no paga la reparación del propio coche | Desde unos 200 euros anuales. |
| Terceros ampliado | Suma lunas, robo e incendio y, según la póliza, daños por fenómenos meteorológicos | En torno a 300 euros anuales. |
| Todo riesgo con franquicia | Incluye daños propios; el usuario asume la franquicia en cada parte | A partir de 450 euros anuales. |
Qué pasa en la renovación cuando das un parte
El recargo no llega el día del siniestro, sino en la siguiente renovación. En la práctica, un parte con culpa sube la prima entre un 20% y un 50% según la compañía, la gravedad y el escalón en el que estés, y un siniestro grave puede llevar a la aseguradora a no renovar el contrato.
De ahí la cuenta que conviene hacer antes de dar un parte por un daño menor. Si la reparación cuesta 180 euros y el siniestro sube el recibo 70 euros anuales durante varios ejercicios, sale más barato pagar el arreglo y conservar el escalón. Los partes por lunas o por robo se rigen por reglas distintas según las condiciones generales de cada póliza.
Cómo se negocia la prima y qué revisar antes de firmar
Llegada la renovación, el margen de negociación existe. Comparar varias ofertas antes del vencimiento, y no el mismo día, permite detectar diferencias de precio para el mismo perfil y la misma cobertura. Conviene preguntar por escrito si la nueva póliza reconoce el carnet de bonificaciones que traes y si incluye protección del descuento. Subir la franquicia de daños propios también rebaja la prima.
Desde el punto de vista del usuario, el error más caro es renovar por inercia: la póliza se prorroga de forma automática y el recargo del año anterior ya viene aplicado. Revisar el carnet cada doce meses, recibo en mano, es el hábito que mejor protege el bolsillo. El sector mantiene su tendencia de ajustar la prima al uso real y al historial, así que el carnet gana peso en cada renovación.


