El Tribunal Supremo ha dictado sentencia sobre las multas que el Ayuntamiento de Madrid ha impuesto por las ZBE. La decisión ha cambiado por completo el panorama, aunque el consistorio parece estar mirando hacia otro lado. Esta situación ha generado un clima de indignación que no deja de crecer entre los ciudadanos y las asociaciones de automovilistas.
A pesar de este golpe judicial tan claro, el Ayuntamiento se niega a devolver el dinero de las multas que ya han cobrado. Esta decisión afecta a muchas personas que pagaron, pero que al declararse ilegal entienden que ese dinero debe volver a su bolsillo.
2Millones de euros en juego y miles de sancionados
La asociación AEA estima que hay casi tres millones y medio de multas afectadas por este lío judicial. Si sumamos el importe de todas esas sanciones, la cifra supera los 650 millones de euros. Una cantidad de dinero inmensa que ha salido de los bolsillos de trabajadores, autónomos y familias que necesitaban sus coches para moverse por Madrid.
El enfado no es solo por el dinero, sino por la falta de sensibilidad social. La Justicia ha dejado claro que el Ayuntamiento no valoró el impacto económico de sus medidas. No se tuvo en cuenta a la persona que usa un coche viejo porque no tiene dinero para comprar un híbrido o un eléctrico de 30.000 euros. Al anularse la ZBE por este motivo, se está reconociendo que la medida fue discriminatoria. Por eso, que ahora el alcalde y su equipo se nieguen a devolver los cobros se siente como una doble injusticia para muchos conductores madrileños.
La situación es tan grave que incluso se está mirando qué pasa fuera de nuestras fronteras. En países como Francia se han llegado a anular áreas similares porque se consideró que creaban desigualdades sociales profundas. En España, el caso de Madrid es el más llamativo por el volumen de sanciones, pero podría crear un precedente para otras ciudades que también están teniendo problemas con sus zonas de bajas emisiones. Si el Ayuntamiento de Madrid se sale con la suya y no devuelve el dinero, otras ciudades podrían intentar copiar esta misma estrategia.


