El español, no solo defendió su título, sino que extendió una dinastía en clasificación que nadie veía desde la IndyCar anterior al split. En Road America, Alex Palou logró su quinta pole consecutiva de la temporada, un hito que no se repetía desde que Danny Sullivan encadenó otras cinco en 1988.
La última vuelta lanzada del piloto de Chip Ganassi Racing fue un misil: 1m43.6615s, insuficiente para David Malukas, del Team Penske, que se quedó a casi tres décimas (0.2927s). Un cierre agónico en un fin de semana donde Palou había sufrido para encontrar el ritmo.
El golpe en la Q2 y el milagro del último suspiro
La sesión no fue un paseo. En la segunda ronda, Palou apenas arañó el cuarto puesto con un 1m43.498s, mientras Malukas reinaba con 1m43.652s. El español parecía atrapado en ese filo entre la clasificación y la eliminación. Pero en el Fast Six, con el cronómetro a cero y los neumáticos en su ventana térmica ideal, Palou encontró el hueco. Y lo clavó.
No es casualidad. El equipo de Ganassi ha convertido la clasificación en un laboratorio donde Palou opera con la frialdad de un ingeniero de pista. Cinco poles consecutivas en una categoría donde el reparto de victorias suele ser capilar: la última vez que un piloto logró siete poles en una temporada completa fue Will Power en 2011. Palou ya suma seis este año.
La lista de rivales que se quedaron viendo la trasera de su Dallara-Honda es larga. Malukas, con un Penske que ha mejorado en circuito mixto, se acercó más que nadie. Marcus Armstrong y Felix Rosenqvist confirmaron el buen momento de Meyer Shank Racing. Pero todos ellos compitieron por el segundo puesto; el primero tenía dueño.
Cinco poles seguidas en la IndyCar actual no se logran con un monoplaza dominante: se logran con un piloto que entiende cada curva y cada compuesto disponible.
Un récord que iguala a Danny Sullivan… y que amenaza con más

El dato histórico merece contexto. En 1988, la IndyCar era otra especie: chasis Lola y March, motores Cosworth y Buick, y un calendario que incluía óvalos de tierra. Sullivan ganó aquellas cinco poles para Penske. Treinta y ocho años después, Palou, con un monoplaza mucho más complejo y un paddock repleto de excampeones, repite la hazaña. La comparación no es solo numérica; es generacional.
Y mientras el paddock rumia la gesta, la realidad es que Palou no da señales de flaqueza. En 2025 ya logró cuatro poles consecutivas en el arranque; ahora lleva cinco y el domingo en Road America puede ampliar la cuenta. La pole le da el carril interior en un circuito donde adelantar es un arte, y donde la degradación de los neumáticos compuestos Firestone alternativos puede jugar una mala pasada. Salir primero es media victoria.
El precedente inmediato de esta racha está en 2022, cuando el propio Palou encadenó tres poles entre Mid-Ohio y Nashville. Aquello parecía un techo; hoy es el sótano de su escalada. Su registro de 1m43.6615s, además, fue el más rápido del fin de semana, por delante del 1m43.652s que Malukas había firmado en la Q2. Cuando la presión aprieta, Palou aprieta el acelerador con la precisión de un relojero suizo.
Análisis de Impacto Motor16
El dato de mercado: Con 14 poles en las últimas tres temporadas, Palou ha transformado la clasificación en un activo estratégico que vale puntos y posición en pista. En la IndyCar actual, donde el campeonato se decide por un puñado de puntos, arrancar primero significa estadísticamente un 42% más de opciones de victoria. La ventaja competitiva de Ganassi en este apartado es abismal.
El rumor del paddock: En Road America, varios ingenieros de equipos rivales admitieron —off the record— que el mapa motor de Honda para clasificación sigue un paso por delante de Chevrolet, especialmente en circuitos mixtos con curvas de media y baja velocidad. La correlación entre los datos de telemetría compartidos por la categoría y los tiempos de vuelta apunta a una entrega de potencia más suave en las salidas de curva, lo que favorece el estilo de Palou.
Veredicto Motor16: La quinta pole consecutiva no es solo un récord nostálgico; certifica que Alex Palou ha alcanzado un estado de gracia en clasificación que roza lo inédito en la era moderna de la IndyCar. Si mantiene esta inercia, el tetracampeón podría cerrar el año con diez poles y dejar el récord absoluto de la categoría al alcance de su mano. Pero más allá de las estadísticas, lo que asusta al paddock es su facilidad para desbloquear el ritmo a una vuelta cuando el cronómetro asfixia. El domingo, con la pole en el bolsillo, la carrera es suya para perder.
La cita en Road America es este domingo a las 18:00 hora peninsular española (Movistar+), y el circuito de Wisconsin promete una batalla táctica donde la pole puede dictar el guion. Palou, mientras tanto, ya ha escrito el prólogo.

