El aceite de motor de larga duración ruso quintuplica los intervalos: 2.500 horas y ahorro de 400 euros al año

Un nuevo lubricante sintético quintuplica la vida útil del aceite motor y permite espaciar los cambios hasta las 2.500 horas. Aunque prometedor, aún carece de pruebas a largo plazo que confirmen su viabilidad en el uso diario.

Un aceite sintético capaz de quintuplicar el intervalo entre cambios y funcionar a temperaturas de hasta -48 °C. Lo han desarrollado científicos rusos de la universidad Gubkin, y aunque todavía no está listo para el mercado, podría cambiar las reglas del mantenimiento del motor.

Composición revolucionaria y resistencia al frío extremo

La clave de este aceite está en su mezcla de poli-alfa-olefinas (un tipo de polímero) y éster. Una fórmula que no solo multiplica por cinco la vida útil —de 500 a 2.500 horas de funcionamiento— sino que aguanta arranques en frío extremo: se mantiene líquido hasta -48 °C, algo imprescindible en regiones como Siberia. Además, genera menos cenizas de sulfato, lo que reduce la formación de carbonilla y mejora la eficiencia del motor.

Según el diario ruso Pravda, que recoge el trabajo de la universidad Gubkin, el coste por tonelada de este nuevo lubricante equivaldría al de los aceites importados que Rusia utiliza ahora. Es decir, no sería un producto de laboratorio inalcanzable, sino una alternativa competitiva… si logra superar la fase experimental.

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Cuánto podrías ahorrar con un aceite que dura cinco veces más

En un coche particular, cambiar el aceite cada 15.000 kilómetros o una vez al año cuesta entre 80 y 150 euros, según taller y calidad del lubricante. Con una vida útil quintuplicada, ese mismo coche necesitaría un cambio cada 75.000 kilómetros o cada cinco años. El ahorro, en mano de obra y producto, se dispara.

Para un vehículo comercial que acumula muchas horas —furgonetas, flotas de reparto— el cálculo es aún más jugoso. Un motor que funcione 2.500 horas al año necesitaría un solo cambio anual en vez de cinco. A razón de 100 euros por servicio, la diferencia podría superar los 200 euros al año. Si hablamos de maquinaria agrícola o barcos, el margen es aún mayor.

Eso sí, las cifras son proyecciones. El aceite aún no ha demostrado su fiabilidad a largo plazo y, por ahora, solo ha pasado pruebas de laboratorio y algún ensayo limitado. La verdadera prueba de fuego llegará cuando motores reales lo utilicen durante decenas de miles de kilómetros sin desgastes anómalos.

Un aceite que dure cinco veces más no elimina la necesidad de revisar el nivel y el estado del lubricante periódicamente: la vigilancia sigue siendo la clave del mantenimiento.

Un avance con luces y sombras

Más allá del ahorro económico, el proyecto tiene un fuerte componente geopolítico. Rusia, gran productor de petróleo, importa buena parte de sus lubricantes de alto rendimiento. Si este desarrollo prospera, podría autoabastecerse de un producto estratégico. Pero la ciencia no entiende de fronteras y lo que llega al taller son certezas, no promesas.

Por ahora, ningún fabricante ha homologado este aceite para motores de calle, y los propios investigadores admiten que no hay datos del impacto sobre el motor tras el primer uso prolongado. Es decir, sabemos que aguanta más horas de funcionamiento, pero no cómo afecta a válvulas, segmentos o cojinetes pasado ese primer ciclo. Sin estudios de desgaste a largo plazo, pasarse a intervalos quintuplicados sería una ruleta rusa para el bolsillo y la mecánica.

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