La NHTSA abrió el 3 de septiembre de 2026 una consulta de auditoría, identificada como AQ26002, sobre la forma en que Tesla certificó su robotaxi Cybercab sin volante, pedales ni espejos. La agencia federal actuó el mismo día en que la compañía comenzó a cobrar por los trayectos en Austin, Texas.
La revisión no evalúa si el coche conduce bien. El objetivo es verificar si Tesla aplicó correctamente los estándares federales de seguridad de vehículos motorizados (FMVSS) a un diseño sin elementos tradicionales. La consulta afecta a unos 1.000 Cybercabs que operan en la capital texana.
Una auditoría que llega el mismo día del estreno comercial
Tesla activó el cobro de tarifas por los viajes en su robotaxi el 3 de septiembre. Horas después, la NHTSA registró la consulta AQ26002. En un comunicado del 4 de septiembre, la agencia explicó que analizará en qué medida la certificación de Tesla “dependió de determinar que ciertos FMVSS no son aplicables al Cybercab”.
Los Federal Motor Vehicle Safety Standards cubren elementos como columnas de dirección, espejos y pedales de freno. Tesla ha informado a la agencia de que considera el vehículo conforme con todos los estándares que aplican a un coche que carece de esas piezas. La auditoría revisará esa interpretación.
Las claves técnicas
- Qué es: una auditoría de la autocertificación del Cybercab, un robotaxi biplaza sin volante, pedales ni espejos.
- Qué problema resuelve: comprueba si el proceso de autocertificación bajo 49 CFR Part 571 es válido para un diseño sin controles tradicionales.
- Dónde y cuándo llega: la consulta AQ26002 cubre unos 1.000 Cybercabs en Austin; su desenlace condicionará la expansión del servicio a otras ciudades.
La autocertificación permitió a Tesla activar el servicio sin esperar al visto bueno de Washington; ahora la NHTSA decide si ese camino administrativo encaja con normas escritas para coches con conductor.
En Estados Unidos, las marcas certifican por sí mismas el cumplimiento de los estándares de seguridad. El proceso está regulado en el 49 CFR Part 571: el fabricante construye el vehículo, decide que cumple las FMVSS y lo vende sin autorización previa de la NHTSA. La agencia audita la documentación después y puede abrir investigaciones por defectos si detecta irregularidades.
Ese sistema permitió a Tesla lanzar el robotaxi en Austin sin esperar a un permiso específico. La NHTSA ha recordado que los estándares actuales siguen aplicando íntegramente a los vehículos automatizados hasta que se redacte una normativa específica. No existe un reglamento separado para coches sin conductor.
Tesla optó por la autocertificación en lugar de solicitar una exención formal, una vía que otros fabricantes han utilizado para diseños poco convencionales. El precedente más directo es el de Zoox, que primero autocertificó su lanzadera sin volante y luego obtuvo una exención temporal que le limita a 2.500 vehículos exentos al año hasta el 31 de julio de 2028.
El precedente de Zoox y lo que está en juego
La auditoría de la NHTSA no detiene de forma inmediata el servicio de Cybercab en Austin, pero sí introduce incertidumbre sobre los planes de expansión. Tesla ha manifestado su intención de ampliar la flota y llevarla a más ciudades. La velocidad de ese despliegue dependerá de cómo la agencia interprete el expediente de certificación.
El caso también se cruza con la investigación separada que la NHTSA mantiene sobre el software de conducción autónoma Full Self-Driving, que ahora abarca unos 3,2 millones de vehículos Tesla, incluidos los servicios de robotaxi sin supervisión en Texas y Florida. Esa pesquisa es independiente de la auditoría sobre la certificación del Cybercab.
Si la NHTSA concluye que la autocertificación no cubre un coche sin volante, podría exigir exenciones, ordenar retiradas o adoptar medidas de cumplimiento. Cualquier fabricante que planee flotas sin conductor observa de cerca el desenlace, porque definirá el margen administrativo para lanzar vehículos que no encajan en los moldes tradicionales.
El accidente reciente de un robotaxi contra un bolardo en Austin ha puesto aún más atención sobre el nuevo servicio. Sin embargo, la auditoría actual no se centra en la conducción autónoma, sino en la validez del proceso de certificación documental.
La NHTSA no ha escrito todavía un reglamento exclusivo para coches automatizados. Hasta que lo haga, la autocertificación seguirá siendo el principal acceso al mercado para diseños como el Cybercab. La pregunta que la agencia responde ahora es si ese acceso fue legítimo.

