Esta profesión tiene momentos buenos, mejores y otros que, directamente, se quedan grabados a fuego en la memoria. El Ebro Gran Tour Marruecos es de estos últimos: más de 1.200 kilómetros durante tres días con salida y regreso en Marrakech.
Más de 20 horas a bordo, alternando el puesto de conductor y el de copiloto, del buque insignia de la firma española, el s900 PHEV 4×4. Esto no es una prueba al uso, de ello ya se encargó mi compañero Goyo. Aquí vamos a hablar de la experiencia.
La primera parada del viaje fue en un enclave muy significativo en el cordillera del Atlas: el Col du Tichka, a 2.260 metros de altitud. Después sumaríamos kilómetros y horas hasta llegar a la parada para la comida, en el Hotel Riad Ksar Ighnda. Para entonces, la belleza de este país, un tanto desconocida para la mayoría, ya nos había embaucado.

Unas horas después llegamos para pasar la noche al hotel Sbai Palace en Mhamid, en la misma puerta del desierto del Sahara. Es realmente difícil expresar con palabras las sensaciones vivida durante la jornada a bordo del Ebro s900, que se ha comportado de maravilla y nos ha permitido llegar sin mucha fatiga tras más de ocho horas.
La segunda etapa, entre Mhamid y Boumalne Dades, sería todo un reto para el s900, pues íbamos a pisar la arena y acercarnos a las dunas. Pese a no ser un todoterreno, dispone de tracción a las cuatro ruedas, con un motor eléctrico que mueve las ruedas traseras. Cabe reseñar que llevábamos los neumáticos de serie, orientados al asfalto. Para este terreno, fue necesario activar el modo específico para arena (Sand), uno de los dos disponibles para circulación fuera del asfalto.

Y si la segunda jornada tuvo cierto toque épico, la tercera y última no fue menos, pues ascendimos hasta nada menos que 3.000 metros sobre el nivel del mar, con parada en Aït Bouguemez, una zona donde el tiempo parece haberse detenido hace muchos años. Y así, después de muchas horas (y muchísimas curvas) regresamos al punto de partida, Marrakech, donde no puede faltar la visita al zoco.
Cabe reseñar que para cubrir los más de 1.200 kilómetros de esta experiencia apenas hizo falta un repostaje de los Ebro s900, pues la combinación de un batería de más de 34 kWh de capacidad, junto con un depósito de combustible de 70 litros de capacidad, le otorga una autonomía superior a los 1.000 kilómetros.

En definitiva, el Ebro s900 hizo de un anfitrión perfecto para este viaje, en el que tuvimos que lidiar con caminos de tierra, asfalto en mal estado y temperaturas muy elevadas. ¡Por más viajes así!
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Fotos: Ebro

























