Comprar un coche nuevo se ha convertido en un lujo reservado para cada vez menos bolsillos. No es una impresión: un gráfico elaborado por el sociólogo Juan Carlos Rodríguez (Funcas) muestra cómo las matriculaciones se estancan mientras las compras de coches de segunda mano alcanzan cifras históricas. Te lo cuento.
El gráfico, que abarca desde 1960 hasta 2025, revela una brecha que no para de crecer. En 2008, justo antes del estallido de la burbuja, se matriculaban más de 1,5 millones de turismos al año. Cuatro años después, en 2012, esa cifra se desplomó hasta 750.000 unidades. Desde entonces, la recuperación ha sido lenta y ha tropezado con la pandemia del covid-19, que volvió a interrumpir la tendencia.
La brecha que ensancha el empobrecimiento
Mientras el mercado de coches nuevos no consigue remontar el vuelo, el de segunda mano vive su mejor momento. Los cambios de titularidad de vehículos usados pasaron de rondar 2,5 millones en 2008 a superar los 3,25 millones en en la actualidad. Es la distancia más grande jamás registrada entre ambos mercados.
¿Qué ha pasado desde los años 90? En 1990, por cada coche usado que cambiaba de manos se vendía más de un vehículo nuevo. Ese equilibrio se rompió definitivamente con la crisis financiera. Hoy, por cada coche recién matriculado, circulan casi dos cambios de titularidad de coches de segunda mano. El poder adquisitivo no da para más.
Un parque móvil que envejece por necesidad, no por gusto
Que el parque automovilístico español tenga un 30% de vehículos con más de 20 años no es fruto de la moda retro. Responde directamente a la incapacidad de muchos hogares para afrontar el gasto de un coche nuevo. Los datos de ANFAC y los registros de la DGT confirman que la edad media de los turismos supera ya los 14 años.
Mantener un coche viejo tiene un coste: más averías, consumos más altos y, a menudo, una seguridad por debajo de los estándares actuales. Pero cuando la alternativa es una cuota de financiación inasumible, la decisión está tomada.
El gráfico de Juan Carlos Rodríguez no solo retrata sesenta años de motor. Dibuja la capacidad de ahorro y de consumo de las familias españolas en cada década. La línea ascendente de los usados desde 2008 es la cicatriz de una crisis que muchos conductores aún pagan a plazos.
La distancia entre coches nuevos y usados alcanza su máximo histórico: un síntoma claro del empobrecimiento doméstico.
¿Qué esperar en lo que queda de 2026?
Con la inflación aún presente y los tipos de interés elevados, los expertos del sector no prevén un vuelco. Las matriculaciones mensuales se mantienen por debajo de los niveles prepandemia, mientras que las transferencias de usados siguen marcando récords. La apuesta por la electrificación añade otro obstáculo: el precio medio de un coche eléctrico es entre un 30% y un 40% superior al de uno de combustión, según datos de la asociación de fabricantes.
Si estás pensando en cambiar de coche, conviene que mires los datos con calma. El mercado de ocasión está más vivo que nunca, pero también encierra riesgos: kilómetros manipulados, reparaciones pendientes y una garantía legal que no siempre se cumple. La DGT ha intensificado los controles sobre las transferencias, pero la mejor defensa sigue siendo una revisión a fondo en un taller de confianza.
Información útil para el conductor
- Cifra clave: en 2025 se transfirieron 3,25 millones de coches usados, frente a apenas 900.000 nuevas matriculaciones (datos provisionales).
- Comparativa: en 2008 la diferencia era de menos de un millón de unidades; hoy supera los 2 millones.
- Ganadores / perdedores: ganan los compradores de segunda mano y los talleres de reparación; pierden los concesionarios tradicionales y, sobre todo, el bolsillo medio.
- Lectura de Motor16: si vas a comprar un usado, exige siempre el historial de mantenimiento y pasa la ITV antes de cerrar el trato. La antigüedad no es un problema si el mantenimiento ha sido riguroso.

