Ni Lamborghini ni Ferrari: Este es el clásico que conduce Harrison Ford a sus 81 años

Harrison Ford, conocido por sus icónicos papeles en películas como Indiana Jones y Star Wars, no solo es una estrella de cine legendaria, sino también un apasionado de los coches clásicos. A sus 81 años, sigue disfrutando de la emoción de conducir vehículos vintage, y uno de sus favoritos es su Austin-Healey 3000 III de 1966.

A lo largo de su carrera, el estadounidense ha conducido una gran variedad de vehículos, tanto en la pantalla como en la vida real. Entre sus automóviles modernos se encuentra un Tesla Model X, pero su verdadera pasión reside en los clásicos de los años 50 y 60. Los Ferrari, Lamborghini y otras marcas de alta gama no se encuentran dentro de su colección.

¿Cómo es el clásico que sigue disfrutando Harrison Ford?

¿Cómo es el clásico que sigue disfrutando Harrison Ford?

El Austin-Healey 3000 III de Harrison Ford es un deportivo de dos puertas con una longitud de casi 4 metros, producido por la empresa británica entre 1959 y 1967. Se destaca por su color verde inglés, característico de muchos de los autos de Ford, como su Jaguar XK 140 de 1955. Pese a su antigüedad, sigue teniendo un gran rendimiento y es útil para conducir los fines de semana.

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Bajo el capó de este clásico se encuentra un motor de 6 cilindros en línea y 3.0 litros que genera una potencia de 150 CV a 5250 rpm y un par máximo de 234 Nm a 3000 rpm. Esta configuración le permite alcanzar una aceleración de 0 a 100 km/h en solo 10.5 segundos y una velocidad máxima de 194 kilómetros por hora. La transmisión es manual de 6 velocidades.

Harrison Ford tiene su propia colección de coches clásicos

Harrison Ford tiene su propia colección de coches clásicos

Gracias a su éxito en la gran pantalla, Harrison Ford tiene un patrimonio neto estimado en 300 millones de dólares, según Celebrity Net Worth, lo que le permite disfrutar de una colección de coches clásicos. Dentro de esta pasión, el actor tiene una debilidad especial por los descapotables británicos verdes, demuestra que el verdadero valor no siempre se mide en dinero.

La historia de la celebridad estadounidense y su Austin-Healey 3000 III es un recordatorio de la pasión atemporal por los coches clásicos. A pesar de su éxito y fortuna, el artista sigue disfrutando de la emoción de conducir un vehículo que representa una época dorada de la industria automotriz. Su colección de automóviles antiguos es un reflejo de su buen gusto y de su aprecio por la historia y la ingeniería.