Mazda retrasa sus eléctricos hasta 2029 y apuesta por híbridos para no tener pérdidas millonarias

Mazda pospone su primer eléctrico dedicado hasta 2029 y concentra la inversión en una nueva generación de híbridos con motor propio. La compañía japonesa no ha tenido que amortizar activos, al contrario que sus rivales estadounidenses.

Mazda ha logrado lo que pocos fabricantes pueden presumir en 2026: retrasar su primer vehículo eléctrico dedicado hasta 2029 sin anotar ni un solo dólar en pérdidas.

La marca japonesa anunció esta semana que el modelo, inicialmente previsto para 2027, no llegará antes del final de la década, y que el gasto en electrificación hasta 2030 se reduce casi a la mitad, pasando de 12.500 millones a 7.500 millones de dólares. La diferencia con sus competidores es abismal. Ford, General Motors y Stellantis han registrado amortizaciones multimillonarias por cancelar proyectos que, en muchos casos, aún no habían empezado a producir. Mazda, simplemente, mantuvo la cartera cerrada.

Cero amortizaciones frente a los miles de millones perdidos por Ford y GM

El presidente de Mazda, Masahiro Moro, lo explicó con una frase que ya circula en los despachos de la industria: «Tomamos la decisión antes de empezar. Con los eléctricos de batería siempre fuimos prudentes». Según declaraciones recogidas por Automotive News durante la presentación de resultados, la compañía no ha incurrido en cargos por deterioro de activos porque nunca comprometió fábricas ni cadenas de suministro a una escala desproporcionada. Las cuentas, por tanto, salen intactas.

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Mientras tanto, Ford supera los 15.000 millones de dólares en costes vinculados al redimensionamiento de su división eléctrica, una cifra que sigue creciendo. General Motors y Stellantis también han revisado a la baja sus ambiciones, con impactos contables que superan los 10.000 millones conjuntos. La paradoja es que Mazda, que en 2024 parecía rezagada, ahora se sitúa en una posición de ventaja competitiva: puede esperar a que la demanda de eléctricos madure sin haber quemado capital.

El recorte de inversión no significa una retirada total. Mazda seguirá comercializando modelos como el 6e y el CX-6e, desarrollados con su socio chino Changan, en mercados como Europa y Australia. Pero el corazón de la estrategia se desplaza a los híbridos. Y ahí las cifras le dan la razón. En Estados Unidos, la versión híbrida del CX-50 ya representa entre el 35% y el 40% de las ventas del modelo. Un dato que explica el giro mejor que cualquier discurso corporativo.

El motor Skyactiv-Z y una familia de híbridos propia para dejar atrás a Toyota

2025 Mazda MX-30 R-EV. Imagen radiografía.

Mazda prepara una ofensiva de híbridos con un nuevo bloque, el Skyactiv-Z, que debutará en varios modelos antes de 2030. El más esperado es un rediseño del CX-5 que, por primera vez, utilizará un sistema híbrido desarrollado internamente en lugar de recurrir a la tecnología de Toyota. Ese paso da independencia tecnológica y margen operativo a la marca. En paralelo, se trabaja en versiones híbridas de otros SUV.

La estrategia encaja con el enfriamiento de la demanda de eléctricos puros en mercados clave como el estadounidense, donde los híbridos están ganando terreno a un ritmo que pocos anticiparon. Los de Hiroshima, sin prisa, se ha alineado con la tendencia sin haber enterrado inversiones millonarias. Cosas que pasan.

Análisis de Impacto

  • Dato de mercado: La cuota de híbridos enchufables y no enchufables en Estados Unidos creció casi cinco puntos porcentuales en 2025, rozando el 20 % del total de ventas. Mazda captura esa ola con modelos ya rentables mientras la mayoría de fabricantes sigue ajustando sus cuentas eléctricas.
  • El rumor: En círculos industriales se especula con que el retraso a 2029 podría acortarse si la demanda de eléctricos repunta en China, donde Mazda tiene capacidad de producción conjunta con Changan. Pero Moro no ha dejado margen a esa hipótesis: el primer EV dedicado no acelerará su llegada.
  • Veredicto: Mazda ejecuta una jugada de libro que otras marcas no supieron leer a tiempo: no invertir a ciegas cuando los incentivos regulatorios eran inciertos y la demanda, volátil. Ahora, mientras Ford y General Motors digieren pérdidas, Mazda se permite el lujo de llegar tarde pero sin deudas. El mercado europeo, con objetivos de flota cada vez más estrictos, será la verdadera prueba de fuego para ver si esa prudencia sigue siendo virtud o se convierte en desventaja hacia 2030.