El país que elimina los aranceles a los coches chinos y ahora el 18% del mercado ya es eléctrico barato

La ausencia de barreras arancelarias convierte a Costa Rica en un laboratorio de la electrificación en mercados emergentes. Con modelos desde 20.000 dólares, los coches chinos copan el 18% de las ventas.

Mientras Europa y Estados Unidos blindan sus mercados con aranceles a los vehículos eléctricos chinos, Costa Rica ha dejado la puerta abierta. El resultado, según los datos de Carscoops el 18% de las ventas de coches nuevos en el primer trimestre de 2026 correspondió a modelos eléctricos de marcas como BYD, Geely o MG. El país ejerce como un laboratorio involuntario de lo que sucede cuando el precio, y no la política industrial, dicta la transición.

El caso de Costa Rica: sin aranceles, los chinos toman ventaja

La ausencia de barreras comerciales ha permitido que al menos tres modelos chinos se oferten por debajo de los 20.000 dólares en el país centroamericano. Según la asociación de vehículos eléctricos Asomove, el 70% de los compradores que dieron el salto al eléctrico en los últimos meses citó el ahorro económico como la razón principal. No son cifras de un mercado maduro: la renta per cápita costarricense apenas alcanza una cuarta parte de la estadounidense. Sin embargo, la ecuación sale a cuenta. El litro de gasolina ronda los 1,61 dólares, muy por encima del promedio mundial, mientras que los trayectos diarios son cortos, el terreno ideal para un eléctrico.

Casi uno de cada cinco coches nuevos lleva matrícula asiática. En concreto, el 18% del mercado total está copado por estas marcas, una cuota que en Europa o Norteamérica resulta inimaginable sin un vuelco regulatorio. La legisladora Kattia Cambronero impulsó en abril una ley para acelerar el despliegue de cargadores y habló de ‘soberanía energética’ para justificar una estrategia que reduce la dependencia de las importaciones de crudo.

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El coste del combustible como acelerador de la transición

Los precios de la gasolina han escalado con fuerza en 2026. En Estados Unidos, el galón superó los 4,50 dólares tras varias subidas semanales consecutivas de 25 centavos, y el fenómeno es global. En ese contexto, países con menos renta y sin una cadena de suministro propia de vehículos eléctricos están encontrando en las marcas chinas una salida de bajo coste. La consultora Benchmark Mineral Intelligence contabilizó un crecimiento de las ventas de eléctricos del 79% interanual en marzo en los mercados emergentes de América Latina, África y Asia, los mismos que suelen quedar fuera del foco de los grandes análisis sectoriales.

El ahorro es inmediato: llenar un depósito cuesta más del doble que recargar un BYD para la misma autonomía. Y con trayectos mayoritariamente urbanos, el factor de la autonomía no penaliza. Esta ecuación, que en Europa trata de compensarse con subvenciones, en Costa Rica se sostiene sola gracias al precio de etiqueta.

BYD Tang 1 Motor16

Costa Rica como laboratorio: qué lecciones deja para la industria global

El experimento costarricense tiene valor porque aísla la variable arancelaria. A diferencia de los mercados europeo o estadounidense, donde las tarifas a los coches chinos buscan proteger el empleo industrial y una tecnología propia, Costa Rica no fabrica automóviles. El dilema es solo de coste para el comprador. Y el comprador está respondiendo con una rapidez que debería hacer reflexionar a los reguladores de Bruselas. Si un mercado con un poder adquisitivo limitado, sin ayudas directas masivas, alcanza un 18% de penetración eléctrica en apenas un par de años, la sensibilidad al precio es mucho más alta de lo que asumen las políticas que subvencionan el lado de la oferta.

No obstante, el caso no es idílico. La infraestructura de recarga va a remolque. En la parada turística de Croc Skywalk, al sur de San José, dos de los cargadores más potentes permanecían inutilizados porque los conectores no eran compatibles con los coches chinos que dominan la flota. Y el sistema eléctrico del país empieza a plantear dudas sobre su capacidad para absorber una demanda al alza. Son estrangulamientos que Europa también conoce, pero que en Costa Rica se acentúan por una inversión previa mucho más modesta.

Cabe recordar que la Comisión Europea mantiene aranceles de hasta el 45% a los vehículos eléctricos chinos, mientras que Estados Unidos prácticamente los ha bloqueado. La experiencia de Costa Rica demuestra que, sin esas barreras, los modelos de BYD o Geely pueden conquistar una parte significativa del parque automotor en tiempo récord y, de paso, abaratar la movilidad. La pregunta incómoda es si la industria europea está preparada para competir sin la red de seguridad de los aranceles cuando los números del bolsillo hablan tan claro.

Análisis de Impacto

  • Dato de mercado: El 18% de penetración eléctrica alcanzado en Costa Rica, con modelos desde 20.000 dólares y sin ayudas directas al comprador, cuestiona el argumento de que la electrificación en mercados de renta baja requiere siempre subsidios públicos.
  • El rumor: En el sector se empieza a hablar de que varias marcas chinas están explorando la instalación de plantas de ensamblaje ligero en Centroamérica para replicar el esquema en países vecinos como Panamá o Guatemala, aprovechando los bajos aranceles intrarregionales.
  • Veredicto: Costa Rica actúa como un laboratorio de bajo coste. La lección para los fabricantes tradicionales es clara: si el precio se convierte en el único factor de compra, las marcas chinas ganan por goleada. Para los reguladores, el desafío no es solo proteger la industria, sino encontrar una vía para que la transición no deje fuera a las rentas más bajas.