Bajo el nombre SightLine (línea de visión), Goodyear nos propone un conjunto de tecnologías para perfilar su manera de entender el neumático inteligente. Y es que más allá de desarrollos y medidas concretas, SightLine es una filosofía que consiste en emplear toda la información disponible a bordo del vehículo para optimizar el uso del neumático y del sistema de asistencia a la frenada de emergencia (AEB).
De este modo, los neumáticos inteligentes de Goodyear pretenden prevenir los accidentes antes de que ocurran, un enfoque que no es nuevo, ya que los neumáticos influyen muy directamente en la seguridad activa (la que agrupa todo lo que tenga que ver con “evitar” el accidente) más que en la seguridad pasiva (aquella que busca minimizar las consecuencias del accidente cuando éste se ha producido).
SightLine quiere prevenir las situaciones de baja adherencia
El caso es que los sistemas de seguridad y asistencia del automóvil moderno son especialmente eficaces sobre superficies de buena adherencia, pero los problemas surgen en realidad con mayor frecuencia cuando la adherencia se reduce. Y aquí es donde la tecnología de neumáticos SightLine de Goodyear tiene su principal campo de desarrollo.

Y ¿qué puede hacer un neumático ante un firme especialmente deslizante? Básicamente: estar prevenido y actuar pronto. La tecnología de la marca norteamericana emplea la información de las cámaras del vehículo para analizar las condiciones de la carretera. Y esto es algo completamente nuevo. Además, Goodyear también ha desarrollado neumáticos que pueden medir su grado de fricción con el firme.
Con todo ello, la idea es poder anticiparse y, por ejemplo, activar el sistema de frenado de emergencia de forma preventiva en lugar de hacerlo de forma reactiva; esto es: cuando ya se ha producido el problema. Una tecnología así podría hacer que los sistemas de asistencia a la frenada de emergencia fueran más eficaces y que además se abarataran.
SightLine “sabe” cuánta adherencia hay disponible
Según plantean en Goodyear, el problema reside en que la mayoría de sistemas AEB están diseñados para usarse en superficies de alta fricción, como carreteras secas, y pueden no funcionar bien con lluvia o nieve. Gracias a un acuerdo de colaboración con la organización de investigación neerlandesa TNO, Goodyear puede usar datos extraídos de las cámaras delantera y trasera de un vehículo, información meteorológica de terceros y detalles sobre la marca y la antigüedad de un neumático para determinar el mejor momento para activar un sistema AEB.
Si a esto le sumamos que los neumáticos con tecnología SightLine de Goodyear con capaces de medir la cantidad de fricción con la superficie de la carretera, conocer su propia presión de aire y saber cuándo la goma se ha desgastado demasiado, Goodyear afirma que puede mejorar la precisión con la que trabaja el sistema AEB, con la premisa clave de anticipar la actuación de los frenos e incluso aplicar la fuerza de frenado justa y necesaria en cada rueda.
Hay que tener en cuenta que reduciendo el exceso de par de frenado, se minimizan los bloqueos de la rueda y la necesidad de desbloquearla y de tener que volver a frenar, algo que es imprescindible para garantizar la direccionalidad del vehículo pero que no permite obtener las cifras más cortas de frenada posibles, que sí se logran acertando con la modulación exacta del freno en cada rueda en función de la adherencia disponible.

Goodyear afirma que sus pruebas en asfalto mojado demuestran que un sistema AEB que utiliza tecnología SightLine puede mitigar los impactos a velocidades de hasta 80 km/h al aplicar los frenos mucho antes que en una superficie seca.
¿Qué dicen en Goodyear sobre el sistema SightLine?
Chris Helsel, vicepresidente sénior y director de tecnología de Goodyear, explica que “la seguridad es una piedra angular del compromiso de Goodyear con la innovación. Al proporcionar información fundamental sobre las condiciones de los neumáticos y la carretera a los sistemas AEB, estamos ayudando a los fabricantes de equipos originales y a sus clientes a dar un paso adelante en materia de seguridad, mucho antes de la exigencia de 2029 de la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA) para los sistemas AEB en los vehículos de pasajeros”.
Y es que en EE. UU. los sistemas AEB serán obligatorios en 2029, lo que ha impulsado a Goodyear a profundizar en este aspecto. Helsel recalca que “más allá de esta exigencia, los sistemas AEB desempeñarán un papel fundamental en la conducción automatizada, ayudando a proporcionar una solución de seguridad integral en todo momento”.
Wener Happenhofer, vicepresidente de inteligencia de neumáticos y soluciones de movilidad eléctrica de Goodyear, añadió en unas declaraciones al medio The Verge que “si el sistema determina que el potencial máximo de desaceleración es solo 0,5 G en una superficie resbaladiza, reaccionará mucho antes si detecta una situación en la que un choque es inminente”. Hay que tener en cuenta que un automóvil convencional puede alcanzar los 0,8 G de deceleración sobre seco, así que el tema del SightLine de Goodyear es, cuando menos, interesante.
Con todo esto, parece que Goodyear ha tenido una buena idea con su sistema SightLine, si bien crear el mapa que determine con exactitud la adherencia disponible en función de la imagen de una cámara que no ha sido optimizada para ello, la presión, la edad y el modelo del neumático, no parece demasiado fácil. Nos sorprende también que en ningún momento se hable de factores como la temperatura del firme. Pero, en cualquier caso, habrá que esperar a que esta tecnología comience a llegar a la producción para evaluar su eficacia.








