Mantenimiento de un coche eléctrico: cuesta un 40% menos, pero no vale cualquier taller

La electrificación simplifica las revisiones mecánicas, pero la alta tensión de las baterías y los nuevos protocolos de seguridad exigen técnicos certificados. Las ITV incluirán en breve controles específicos del sistema eléctrico que cambiarán la inspección tal y como la conocemos.

Mantener un coche eléctrico puede salir hasta un 40% menos que su equivalente de combustión. Sin embargo, el ahorro no se traduce en ausencia de mantenimiento: la batería, el sistema de refrigeración o los neumáticos necesitan cuidados periódicos que no todos los talleres están preparados para realizar con garantías.

La electrificación ha simplificado el «capítulo» mecánico —olvídate del aceite del motor, los filtros de combustible o las correas de distribución—, pero ha introducido un factor de riesgo que muchos profesionales aún no dominan: la alta tensión.

Mantenimiento de un eléctrico: qué se revisa y cada cuánto

En un vehículo eléctrico, las revisiones periódicas se centran en tres pilares que afectan directamente a la seguridad y a la autonomía.

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  • Batería y sistema de refrigeración: el líquido refrigerante que mantiene la pila a temperatura óptima debe cambiarse cada 2-4 años (según fabricante). Un sobrecalentamiento degrada las celdas y puede dejar la autonomía bajo mínimos.
  • Neumáticos: el peso extra de las baterías acelera el desgaste. La profundidad del dibujo ha de mantenerse por encima de 1,6 milímetros para pasar la ITV y evitar una multa de hasta 200 euros.
  • Frenos y filtro del habitáculo: la frenada regenerativa reduce el desgaste de pastillas, pero conviene vigilarlas cada 20.000 kilómetros. Un filtro de aire sucio obliga al climatizador a consumir más energía y recorta la autonomía, por lo que se recomienda sustituirlo una vez al año.

A diferencia de un diésel, no hay que cambiar aceite, filtros de partículas ni bujías, lo que explica que el coste medio de mantenimiento se sitúe en torno a un 40% menos.

Checklist rápida

#Qué revisarDetalle clave
1Batería y sistema de refrigeraciónCambiar el líquido refrigerante cada 2‑4 años; un sobrecalentamiento reduce la vida útil y la autonomía.
2Neumáticos y frenosProfundidad mínima de dibujo 1,6 mm; las pastillas duran más gracias a la regenerativa pero hay que vigilarlas cada 20.000 km.
3Filtro del habitáculoSustituirlo una vez al año o cada 15.000 km para evitar sobrecarga del climatizador y pérdida de autonomía.

El factor humano: por qué no vale cualquier taller

El verdadero desafío no está en el vehículo, sino en quién lo toca. La alta tensión de las baterías —cercana a los 400 voltios— exige formación específica y herramientas aisladas. Según explican desde la patronal de concesionarios, «han tenido que habilitar zonas de alta tensión señalizadas en el suelo, cubos de inmersión para baterías dañadas y equipos de protección individual».

En la misma línea, fuentes del sector de mantenimiento reconocen que no todos los mecánicos se adaptan: «Hay perfiles que no han podido llegar a hacerlo porque se les ha hecho grande». La desconexión segura de la batería o la simple identificación de los puntos de alta tensión puede suponer un bloqueo para quien carece de base eléctrica.

Por eso, para cualquier intervención que vaya más allá de una revisión cosmética —cambio de filtro de habitáculo, presión de neumáticos o escobillas— conviene asegurarse de que el taller dispone de la certificación en sistemas de propulsión eléctrica. Pedir que te muestren el plan de seguridad es una garantía, no una impertinencia.

revisiones coche eléctrico

La ITV se pone las pilas: lo que llega antes de que acabe el año

La inspección técnica también se está electrificando. Según confirma Guillermo Magaz, director de Aeca-Itv, la directiva que regula la ITV se ampliará «antes de que termine 2026» para incluir un apartado específico sobre el sistema eléctrico. Los inspectores deberán comprobar la toma de corriente, verificar que la carga se realiza de forma adecuada y detectar posibles derivaciones.

Actualmente, la revisión se limita a un vistazo visual por debajo del coche para descartar golpes o fugas en la batería, tal como exige el Real Decreto 920/2017. Con la reforma, pasarán a ser obligatorias mediciones más complejas y la habilitación de los inspectores con herramientas y equipos de protección específicos. Quien llegue con una batería dañada o un puerto de carga deteriorado no solo se arriesga a un defecto grave, sino que podría quedarse sin circular.

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Una batería con golpes o fugas no solo compromete la seguridad; puede dejarte sin ITV cuando los nuevos controles entren en vigor.

Para adelantarse, conviene revisar visualmente —o encargar la revisión— del estado del pack de baterías antes de pedir cita. Un taller especializado puede comprobar la estanqueidad y la correcta gestión térmica, dos puntos que saltarán a la vista en la próxima inspección.

🛠️ Guía rápida: revisión y mantenimiento

  • Lo que debes revisar: batería y su sistema de refrigeración, estado de los neumáticos y el filtro del habitáculo.
  • Cómo hacerlo: las comprobaciones de neumáticos y filtro puedes hacerlas tú mismo; cualquier operación que toque la batería o el sistema eléctrico requiere un taller certificado en alta tensión.
  • Cuánto cuesta: el mantenimiento de un eléctrico es hasta un 40% más barato que el de un coche diésel; una revisión periódica en taller ronda los 120-200 euros, según modelo.

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