Por cada 100 vehículos que pasan por la ITV, 19 se van con un resultado desfavorable a la primera. Esa es la media de 2025, según los datos del Ministerio de Industria y Turismo recopilados por AECA-ITV, con cerca de 23 millones de inspecciones sobre la mesa.
El parque móvil español no ayuda: la edad media de los turismos llega ya a los 15,2 años. Con un coche veterano, la revisión previa deja de ser un trámite y se convierte en la mejor defensa frente al rechazo.
El retraso penaliza y mucho. Si la prueba se demora más de un año, la probabilidad de detectar fallos graves o muy graves se dispara un 65 %. No se trata solo de estética: hablamos de frenos, neumáticos, cinturones y emisiones.
Qué defectos se repiten antes y durante la ITV
Los defectos ITV más comunes afectan a la seguridad más básica. Antes de ir a la estación conviene comprobar alumbrado, neumáticos, frenos y elementos de retención.
- Alumbrado y señalización: lámparas fundidas, faros opacos o reglajes mal ajustados.
- Neumáticos: presión incorrecta o dibujo por debajo del mínimo legal.
- Frenos: desgaste excesivo, desequilibrios o pérdida de eficacia.
- Emisiones: anomalías detectadas por los analizadores de gases.
Las chapuzas de bricolaje solo empeoran el diagnóstico. La primera esconde un riesgo legal: no llevar visible la pegatina de la ITV puede costar hasta 100 euros. Falsificarla, recortarla o colorear una pegatina auténtica de otro vehículo puede tipificarse como delito de uso de certificación falsa, con penas de multa de tres a seis meses.
La cinta aislante es otra clásica del suspenso. Cubrir una raja o un golpe no repara aristas cortantes ni piezas a punto de desprenderse: el resultado es desfavorable de inmediato.
En el sistema de retención, las improvisaciones son directamente peligrosas. Coser un cinturón deshilachado, fijarlo con cinta o graparlo invalida su función: en un impacto, el cinturón debe absorber una energía enorme y cualquier alteración en anclajes, cierres o cinta lo convierte en un adorno.
La visibilidad también refleja el ingenio casero. Sustituir un retrovisor roto por un espejo de tocador o de pared no es una reparación: si no cumple el campo de visión homologado o puede desprenderse, la inspección lo tumba.
Las emisiones no se pueden maquillar. Manipular o vaciar el filtro de partículas daña el medio ambiente y los analizadores de gases lo detectan con rapidez. La versión 7.9 del Manual de Procedimiento de Inspección, vigente desde el 1 de enero de 2026, mantiene una vigilancia exhaustiva sobre estos puntos.
Revisar luces, neumáticos, frenos y cinturones antes de la ITV cuesta minutos; improvisar una reparación puede dejarte el coche en la grúa y la cartera tocada.
Qué multa te espera si la ITV sale mal
No hacer los deberes sale caro. Un fallo grave deja un resultado desfavorable: el coche solo puede circular para ir al taller y volver a la estación. Un fallo muy grave conlleva la ITV negativa, la inmovilización del vehículo y la grúa obligatoria.
En carretera, circular con la ITV caducada o desfavorable fuera de los desplazamientos permitidos supone 200 euros de multa. Hacerlo con una ITV negativa asciende a 500 euros. Son cifras que superan el coste de muchas revisiones preventivas.

La revisión previa sale más barata que la grúa
Antes de acudir a la estación comprueba lo esencial: presión y dibujo de los neumáticos, reglaje y estado de las luces, nivel de aceite y respuesta del freno. Si detectas cinturones dañados, holgura en la dirección o emisiones extrañas, acude a un taller de confianza: no es una operación de bricolaje.
La inspección mide seguridad y emisiones, no la originalidad de las reparaciones. Un coche con 15 años puede superar la ITV sin drama si el mantenimiento ha sido constante. La diferencia entre un rechazo y un aprobado suele estar en prevenir los fallos comunes, no en disimularlos.
El mensaje es claro para quien se la juega: una chapuza puede convertir un defecto leve en uno grave o muy grave. Y cuando la ITV es negativa, el coche no circula: hay que pasar por el taller y volver con grúa si hace falta.
🛠️ Guía rápida: revisión y mantenimiento
- Lo que debes revisar: luces, neumáticos, frenos, cinturones, retrovisores y emisiones antes de acudir a la ITV.
- Cómo hacerlo: inspección visual en casa para luces y neumáticos; frenos, cinturones y emisiones requieren acudir a un profesional.
- Cuánto cuesta: circular con la ITV negativa puede costar 500 euros; una revisión preventiva básica suele salir más barata.

