La ZBE de Cádiz entra en vigor: restricciones activas pero multas en suspenso

Los vehículos que no pagan el impuesto de circulación en la capital gaditana ya no pueden circular por el casco antiguo y el paseo marítimo, aunque el Ayuntamiento no sancionará hasta diciembre de 2026. La ZBE ocupa apenas 1,5 km² y es una de las más permisivas de España.

La Zona de Bajas Emisiones (ZBE) de Cádiz ha entrado en vigor con una restricción tan singular como suave: solo quedan fuera los coches que no pagan el impuesto de circulación en la capital gaditana. Y las multas, de momento, no van a ser un problema: el Ayuntamiento ha suspendido las sanciones durante los primeros seis meses para que los conductores se adapten.

Lo que necesitas saber

  • Por qué es importante: Cádiz se convierte en una de las primeras ciudades españolas en activar su ZBE con un modelo que no penaliza por la etiqueta ambiental, sino por el domicilio fiscal del vehículo.
  • Cómo te afecta: Si tu coche no está dado de alta en el padrón del impuesto municipal, desde ya no puedes circular por el casco antiguo ni por el tramo semipeatonalizado del Paseo Marítimo.
  • Puntos clave y plazos: La prohibición es efectiva desde la publicación en el BOP, pero las multas —de 200 euros, con un recargo del 30% si la infracción es persistente— no se impondrán hasta finales de 2026.

Cómo funciona la ZBE de Cádiz

El área restringida ocupa apenas 1,5 kilómetros cuadrados —una porción muy considerable de los 5 que tiene el suelo residencial de la ciudad— y abarca el casco histórico, excluida su ronda exterior, y el tramo ya semipeatonalizado del Paseo Marítimo. A diferencia de lo que ocurre en la mayoría de las ZBE españolas, aquí el distintivo ambiental de la DGT no es el criterio que decide quién entra y quién no.

«La ordenanza se limita a los coches cuyo impuesto de circulación se abona en otras localidades», explicó el alcalde, Bruno García. En la práctica, esto significa que un diésel matriculado en 2005 con etiqueta B podrá circular sin problema si su propietario paga el sello en Cádiz, mientras que un híbrido enchufable con distintivo Cero Emisiones quedará excluido si su titular reside y tributa en otro municipio.

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Para controlar los accesos, el Ayuntamiento desplegará en las próximas semanas paneles informativos en los puntos de entrada y pondrá en marcha una aplicación que cruzará los datos de los vehículos registrados por la Dirección General de Tráfico con el padrón municipal. Las campañas de divulgación se intensificarán durante el verano y en el último trimestre del año, antes de que empiecen a caer las primeras sanciones.

Las multas, en suspenso hasta diciembre

La entrada en vigor de la ZBE no equivale, por ahora, a pagar una multa si se incumple la prohibición. El consistorio se ha dado un margen de seis meses sin sanciones —contados desde la publicación en el Boletín Oficial de la Provincia— para que los conductores se familiaricen con el nuevo esquema. Durante ese periodo, la policía local informará pero no denunciará.

Una vez finalizado el plazo, la infracción supondrá 200 euros, cantidad que se verá incrementada con un recargo del 30% si el mismo vehículo reincide de manera reiterada. Cádiz se alinea así con otras ciudades que también han optado por una fase de gracia antes de aplicar el régimen sancionador, aunque en este caso la flexibilidad es doble: seis meses de carencia y un criterio de restricción mucho más laxo que el de Barcelona o Madrid.

La etiqueta medioambiental no decide nada en Cádiz: el acceso depende de dónde pagues el impuesto de circulación.

Por qué Cádiz ha elegido este modelo

La ordenanza que acaba de estrenarse es una versión notablemente suavizada de lo que propuso el anterior equipo de gobierno, cuando Martín Vila dirigía la concejalía de Movilidad. Aquel proyecto inicial contemplaba vetar el paso a todos los coches, independientemente de su matriculación, salvo excepciones muy tasadas (acceso a aparcamientos, hospitales, talleres o situaciones familiares graves). El gobierno actual, sin embargo, ha optado por proteger únicamente a los vehículos censados en la ciudad.

El alcalde García defiende la decisión argumentando que los niveles de contaminación medidos en el casco antiguo están «muy por debajo de los límites que fija la Agenda 2030», por lo que una medida más restrictiva resultaría desproporcionada. A esto se suma que la ZBE echa a andar sin mejoras en el transporte colectivo urbano ni sin aparcamientos disuasorios en las entradas de intramuros, dos carencias que, según los colectivos vecinales, dificultan la alternativa al coche privado para quienes vienen de fuera.

La situación deja a Cádiz en una posición peculiar dentro del mapa de las ZBE: una de las áreas protegidas más pequeñas de España pero, al mismo tiempo, una de las más permisivas. Habrá que esperar a que termine el verano y se acerque el fin del periodo de gracia para ver si el sistema informático funciona como se espera y si el ayuntamiento mantiene el pulso cuando toque empezar a poner multas.

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