La pila de combustible de hidrógeno de Bosch ya circula por las calles de Madrid. El módulo FCPM C190, con una potencia continua de 190 kW, se ha instalado en un autobús del fabricante Irizar que opera Alsa en las rutas del transporte público madrileño. Durante varias semanas, esta prueba en condiciones reales demostrará la solidez de una tecnología que alcanza autonomías superiores a los 1.000 kilómetros con repostajes de apenas 10 a 15 minutos.
Autonomía de 1.000 km y repostaje en minutos
El corazón de este autobús es el FCPM C190, un sistema compacto basado en una configuración horizontal de doble pila de combustible. Con sus 190 kW de potencia continua, permite afrontar servicios urbanos e interurbanos sin la ansiedad por la autonomía que limita a muchos eléctricos de batería. El hidrógeno almacenado a bordo se transforma en electricidad, y el único subproducto es vapor de agua: cero emisiones directas.
La ventaja más tangible para el operador es el tiempo de repostaje. Entre 10 y 15 minutos bastan para llenar los depósitos y recuperar los más de 1.000 kilómetros de alcance. En rutas largas sin paradas técnicas para cargar, la pila de combustible ofrece una continuidad de servicio que un autobús eléctrico a batería simplemente no puede igualar.
Una prueba en la red de transporte de Madrid
El autobús de Irizar ha superado las homologaciones necesarias y ya transporta pasajeros en la capital española dentro de la flota de Alsa. La prueba se centra en trayectos donde la autonomía elevada marca la diferencia, lo que permite evaluar el comportamiento real del sistema en el día a día del transporte público. Madrid se convierte así en escaparate de una solución que la Unión Europea considera clave para descarbonizar las flotas de autobuses urbanos.
La normativa europea exige que, para 2030, los nuevos autobuses urbanos reduzcan sus emisiones de carbono un 90 % respecto a los niveles de 2019. Los vehículos equipados con pila de combustible de hidrógeno, catalogados como cero emisiones, pueden desempeñar un papel protagonista en este objetivo, sobre todo en rutas que superan los 300 kilómetros diarios y donde la batería no es práctica.
El hidrógeno como complemento a la batería
Thomas Pauer, miembro del consejo del área de movilidad de Bosch y presidente de la división Power Solutions, describe la pila de combustible como “el complemento perfecto para los sistemas de propulsión eléctricos de batería, también en el transporte de pasajeros”. Según Pauer, esta tecnología encaja especialmente en autobuses que recorren largas distancias cada día y apenas tienen oportunidades de recarga durante la ruta. Con la prueba madrileña, Bosch quiere demostrar que su módulo está preparado para responder a las exigencias del transporte de pasajeros a gran escala.

La compañía alemana no se limita al modelo C190. Su gama incluye el FCPM C300, pensado para autocares y camiones pesados, y el FCPM C100, con 100 kW de potencia continua y un diseño plano pensado para autobuses urbanos. Bosch también ha desarrollado su propia pila de electrólisis PEM para la producción de hidrógeno y suministra componentes para motores de combustión de hidrógeno. A finales de 2025, un equipo de desarrolladores de la firma recibió el Premio Alemán del Futuro por el desarrollo de la pila de combustible móvil.
La pila de combustible no sustituye a la batería, pero resuelve el problema de la autonomía en rutas largas sin posibilidad de recarga intermedia.
Para los operadores de transporte público, la ecuación es clara: un autobús de hidrógeno permite cubrir los servicios más exigentes sin sacrificar la operativa ni la frecuencia. Mientras las baterías ganan terreno en los recorridos urbanos cortos, la pila de combustible se presenta como la opción más madura para los trayectos que hoy dependen del diésel.
🛠 Tecnología a examen
- Dato a tener en cuenta: 1.000 kilómetros de autonomía y repostaje en 10-15 minutos, con potencia continua de 190 kW.
- Lo que equipa: El módulo FCPM C190 de doble pila de combustible, depósitos de hidrógeno de alta presión y sistema de gestión térmica integrado en un autobús Irizar.
- Así te afecta como conductor: Dispondrás de un vehículo sin emisiones locales, con una autonomía que elimina las paradas imprevistas y tiempos de recarga mínimos, ideal para rutas de larga distancia sin infraestructura de carga intermedia.

