Uber eliminará 3.300 empleos corporativos y, al mismo tiempo, reserva unos 9.200 millones de euros para acelerar su salto al coche autónomo. Es el mayor ajuste de la compañía estadounidense desde los despidos que ejecutó en plena pandemia.
El recorte, según la información facilitada por la propia compañía, equivale al 10% de la plantilla corporativa, formada por unos 34.000 trabajadores al cierre de 2025. No toca a conductores ni repartidores: en la mayoría de los países son colaboradores autónomos y no figuran como empleados de la plataforma. Sí afecta a equipos de software, acuerdos comerciales, coordinación de mercados y gestión de líneas de negocio.
La dirección de la compañía ha justificado la decisión por la complejidad acumulada durante el crecimiento. La intención es reducir burocracia, acelerar decisiones y trasladar parte del ahorro a tecnología. No se ha culpado directamente a la inteligencia artificial, pero el taxi autónomo —que depende del aprendizaje automático— está en el centro de la transformación de Uber hacia los coches autónomos.
Qué implica el ajuste de 3.300 empleos corporativos
- Reducción del 20% en los puestos situados a siete o más niveles de distancia del consejero delegado.
- Casi la mitad de las microestructuras con uno o dos empleados a cargo desaparecerán.
- Solo alrededor del 1% de los puestos podrá continuar trabajando completamente a distancia.
El último recorte comparable se produjo en mayo de 2020, cuando la pandemia hundió los viajes y Uber eliminó 6.700 puestos de golpe. Esta vez la demanda no ha desaparecido. El ajuste responde a la necesidad de preparar a la empresa para un mercado donde el coche autónomo puede cambiar las reglas.
La amenaza es doble. El negocio tradicional de Uber consiste en conectar a un conductor con un pasajero. Sin conductor, el propietario de la flota se vuelve el elemento decisivo, y fabricantes como Tesla o Waymo podrían operar sus propios robotaxis sin depender de una app intermediaria.
Uber no recorta porque el negocio se caiga; se está preparando para no quedar fuera del mapa cuando el taxi deje de necesitar conductor.
La estrategia de Uber para no quedarse fuera del taxi autónomo

La compañía quiere convertir su aplicación en un gran escaparate para los coches autónomos de varios fabricantes. No pretende desarrollar desde cero un vehículo: propone aportar clientes, reservas, pagos y operaciones, mientras el socio pone el vehículo y el sistema de conducción.
La inversión prevista supera los 9.200 millones de euros (más de 10.000 millones de dólares al cambio actual) durante los próximos años. Esa cifra incluye acuerdos y compras de flotas para asegurarse posición en el futuro de la movilidad urbana.
Fabricantes que ya están sobre la mesa
Con Rivian hay un programa que puede alcanzar 50.000 robotaxis: compra inicial de 10.000 vehículos y opción sobre otros 40.000. Uber aportará unos 1.150 millones de euros (1.250 millones de dólares) y espera recibir unidades basadas en el Rivian R2 a partir de 2028, empezando por San Francisco y Miami.
En paralelo, Lucid y Nuro participan en una flota de al menos 35.000 vehículos: Lucid aporta el coche eléctrico, Nuro el sistema de conducción y Uber los pasajeros. También hay acuerdos con Volkswagen para ID. Buzz autónomas, con Wayve y Nissan para futuros servicios en Japón y Reino Unido, y con Baidu para integrar sus vehículos Apollo Go en la aplicación.
Qué pasa con los conductores y qué se ve desde España
Los despidos de Uber no alcanzan a los millones de personas que conducen o reparten mediante la aplicación, entre otras cosas porque no son empleados de la compañía. Sin embargo, la pregunta sobre el empleo del conductor está abierta. Los robotaxis actuales funcionan en zonas muy concretas, con mapas preparados y bajo marcos regulados.
Expandirlos exige centros de mantenimiento, puntos de recarga y limpieza, además de permisos ciudad por ciudad. En Estados Unidos el despliegue avanza con pruebas acotadas; fuera, el ritmo es más lento. En la Unión Europea siguen pendientes cuestiones regulatorias, de responsabilidad civil y de homologación, como decidir quién responde si un coche sin conductor bloquea una calle o no reconoce una obra provisional.
Desde España, el impacto directo tardará. El debate local ha girado más en torno a licencias de taxi y VTC que al robotaxi comercial. Aun así, la escala de la inversión deja un mensaje claro: el futuro de la movilidad urbana no se decidirá solo en las ciudades americanas. Los acuerdos con Volkswagen, Nissan o Baidu muestran que la pugna por operar flotas autónomas es global y acabará condicionando qué plataformas siguen siendo relevantes.
📌 Datos clave internacional
- La cifra a enmarcar: 3.300 empleos corporativos eliminados y una inversión de unos 9.200 millones de euros para el taxi autónomo.
- Consejo práctico: si utilizas Uber en España, no habrá cambios inmediatos en el servicio; los recortes afectan a la estructura interna de la compañía y a su plan de robotaxis a medio plazo.
- Así te afecta: la batalla por el coche autónomo definirá qué plataformas controlan la movilidad urbana; los acuerdos de Uber anticipan un mercado más integrado entre fabricantes y apps.

