El precio del diésel en Estados Unidos se dispara: 5,60 dólares por galón y al borde del récord histórico

El galón de diésel en Estados Unidos ronda ya 1,30 euros por litro, la cifra más alta desde el pico de 2022. Detrás están los fallos en refinerías y los conflictos que estrangulan la oferta global de combustible refinado.

El precio del diésel en Estados Unidos sube a 1,30 euros por litro (5,60 dólares por galón) y amenaza el récord de 2022. Hace un año el galón se pagaba a unos 0,86 euros por litro (3,70 dólares), según los datos que recogen los analistas internacionales del transporte. El salto, de aproximadamente el 50%, esconde un problema más serio que el encarecimiento de la gasolina: el gasoil mueve los camiones, los trenes de mercancías y la maquinaria agrícola de la primera economía mundial.

En concreto, el diésel se paga ahora en Estados Unidos a un nivel que no se veía desde el máximo de la crisis energética de 2022. Los pronósticos que manejan consultoras y bancos de inversión apuntan a que el galón podría tocar los 6 dólares a final de año, lo que equivale a unos 1,40 euros por litro al cambio actual. Para el transporte de mercancías, una economía que depende del camión y del ferrocarril diésel, cada céntimo adicional se convierte en presión sobre los precios finales.

Un gasoil que toca 1,30 euros por litro y mira al récord de 2022

El origen del repunte está en la oferta de combustible refinado, no en la falta de crudo. Los conflictos en Ucrania y la restricción del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz han reducido la capacidad de refino disponible, según los analistas citados por medios especializados. Rusia, segundo exportador mundial de combustible refinado, ha visto dañadas varias de sus refinerías por ataques con drones; mientras tanto, la prohibición rusa de exportar combustible se ha ido renovando y podría alargarse más allá de septiembre.

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La situación tiene además un componente estructural: Estados Unidos no levanta una refinería nueva desde los años setenta y la capacidad global de refino sufre paradas no programadas muy superiores a la media estacional. Los cortes de capacidad de refino son ahora un 60% más altos de lo habitual para esta época del año, según los datos citados en el análisis. Reconstruir una refinería no se resuelve en semanas: exige inversiones multimillonarias y varios años de obra.

Tampoco sirve el remedio que se probó con la gasolina a comienzos de año. Las autoridades estadounidenses autorizaron mezclas de etanol para abaratar el surtidor, pero el diésel no admite ese tipo de atajos. Necesita un producto refinado, con poco azufre para la carretera, y no se puede estirar con aditivos sin comprometer la mecánica de los camiones.

El diésel no es solo un precio en el surtidor: es la materia prima que acaba marcando cuánto cuesta llenar la despensa o mover un paquete.

A pequeña escala, el sobrecoste se nota menos; a gran escala, las cifras marean. Un camión semirremolque con dos depósitos de 100 galones paga hoy unos 342 euros más por cada repostaje completo que hace un año (388 dólares). Si ese camión llena ocho veces al mes, el gasto mensual en gasoil ronda los 7.950 euros (9.040 dólares), unos 2.730 euros más que en el mismo periodo del año anterior. Una flota de cien camiones suma más de 264.000 euros adicionales al mes solo en combustible.

El cálculo del sobrecoste tiene una traducción casi inmediata en el consumidor norteamericano. Los transportistas no pueden sostener pérdidas durante meses; las tarifas de flete se actualizan y las empresas incorporan la subida a los precios de venta. Al llegar la cosecha de otoño y la campaña de compras navideñas, el diésel se convierte en uno de los insumos más sensibles de la cadena logística.

Por qué sube el diésel: refino, conflictos y oferta global al límite

gasóleo récord EE UU

Ese incremento no se queda en las cuentas de las empresas de transporte. Se traslada a los alimentos, los paquetes, los autobuses escolares y la maquinaria agrícola en plena cosecha. Al margen del petróleo, el diésel de carretera tributa y exige bajos niveles de azufre; el combustible barato casero no es una alternativa para los operadores profesionales. Los cálculos de los analistas apuntan a que el actual nivel de precios podría mantenerse durante meses, sobre todo si la exportación rusa sigue restringida y la capacidad de refino no se recupera.

Para un conductor español, el dato invita a mirar de lejos, pero con una advertencia: los mercados de energía son globales y el diésel también pesa en Europa. La subida estadounidense no tiene por qué replicarse automáticamente en los surtidores españoles, pero tensiona los contratos de gasoil y diésel de automoción a ambos lados del Atlántico. En España el gasóleo profesional y el de automoción ya están sometidos a impuestos y cotizaciones que amplifican cualquier repunte del barril o del refino.

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Qué supone para el transporte y para el comprador español

Comparado con España, el mercado estadounidense es especialmente sensible al camión: la mayor parte del transporte de mercancías se apoya en el semirremolque diésel y el ferrocarril de mercancías consume volúmenes enormes. En Europa la red ferroviaria está más electrificada, pero el transporte por carretera sigue siendo clave; por eso, si el repunte estadounidense se consolida, el gasóleo europeo puede notar una presión adicional en el arranque del otoño. El próximo hito a vigilar es el final de la cosecha en el Medio Oeste y la campaña navideña, cuando los volúmenes de diésel alcanzan picos anuales.

Desde Europa, conviene seguir tres indicadores: la exportación de combustible ruso, la normalización del tráfico por el estrecho de Ormuz y la reapertura de las paradas de refino en Asia y Norteamérica. Si esos frentes no mejoran, el diésel seguirá siendo un coste que separa a la economía europea de la estadounidense menos de lo que parece. España, con una flota empresarial muy diésel y una red de distribución apoyada en el camión, no es inmune a esa ola.

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📌 Datos clave internacional

  • La cifra a enmarcar: 1,30 euros por litro (5,60 dólares por galón), un 50% más que hace un año y a un paso del récord de 2022.
  • Consejo práctico: si viajas a Estados Unidos y alquilas coche, revisa el precio del galón antes de llenar el depósito; el diésel sale más caro que la gasolina en la mayoría de los estados.
  • Así te afecta: el encarecimiento del diésel en EE UU eleva los costes logísticos globales y puede presionar al alza el gasóleo en Europa, justo cuando llega el repunte otoñal del transporte.