Toledo, como tantas otras ciudades españolas, recibe cada vez más campers y autocaravanas, sobre todo en periodos vacacionales como la Semana Santa. El problema es que la ciudad sigue sin tener una infraestructura a la altura de ese crecimiento.
El resultado son decenas de vehículos repartidos por calles cercanas al casco histórico y la sensación de que el turismo camper y la planificación urbana no van por el mismo camino. De hecho, no es la primera vez que vemos furgonetas camperizadas y autocaravanas aparcadas cerca de zonas para acceder al centro de Toledo, como el entorno de la avenida Carlos III y Recaredo. Desde ahí, es posible llegar al casco histórico en unos pocos minutos andando.
¿Existe alguna alternativa? Sí, pero lógicamente no convence a los usuarios de campers y autocaravanas. Toledo habilitó en Semana Santa un área específica para autocaravanas, aunque está lejos, tiene pocos servicios y obliga a depender del coche, de la bici o de un autobús que no pasa precisamente cada poco tiempo.
Un área para campers lejos del centro y que tiene lo justo

El espacio que Toledo reservó la pasada Semana Santa para campers y autocaravanas está instalado en La Peraleda, una zona utilizada para instalar la feria y celebrar conciertos. Es un recinto asfaltado y amplio con capacidad para más de 60 vehículos, pero no hay árboles, ni sombras, y los servicios son más bien básicos. Los conductores cuentan con un punto de agua, una zona para vaciar aguas grises y negras y algunos contenedores de basura que se colocaron en La Peraleda de manera temporal.
Los conductores reconocen que en invierno o con temperaturas moderadas puede ser soportable, pero es completamente inviable cuando empieza a hacer buen tiempo porque el ayuntamiento les obliga a dormir en una camper bajo el sol, sin sombra y sobre el asfalto.
En cualquier caso, el problema no es tanto el estado de esta área, sino dónde está situada. Para llegar andando desde La Peraleda hasta el casco histórico, hay que caminar durante unos 45 minutos. En bici, se tarda entre 15 y 20 minutos, pero moverse después por las calles empedradas y estrechas de Toledo tampoco es lo más cómodo para ellos.
El Ayuntamiento habilitó un autobús especial para conectar el área con la Plaza de Zocodover, pero tiene una frecuencia de dos horas y funciona únicamente entre las 12:00 y las 00:00 horas, con un billete que cuesta 1,40 euros por trayecto.
Toledo prepara nuevas limitaciones para las campers

El gobierno municipal considera que hay demasiadas autocaravanas y campers aparcadas fuera de la zona habilitada, así que ya trabajan en una nueva Ordenanza de Movilidad Sostenible que podría endurecer las normas.
Entre las medidas que ahora mismo están sobre la mesa, la más señalada pasa por limitar el tiempo que las campers y autocaravanas pueden permanecer estacionadas en la ciudad, con periodos máximos de 24, 48 o 72 horas.
También barajan restringir por completo el acceso de campers y autocaravanas al casco histórico, pues ahora mismo Toledo no tiene demasiadas limitaciones específicas para estos vehículos. La principal afecta a las autocaravanas de más de cinco toneladas, que no pueden estacionar libremente en ciertas calles del centro. Eso sí, la mayoría de campers y autocaravanas pesan menos, así que pueden ocupar una plaza normal como cualquier otro coche.
El problema en Toledo y en otras ciudades españolas es que cada vez hay más campers y caravanas, sobre todo a raíz de la pandemia del Covid-19, pero la mayoría de ayuntamientos no saben bien cómo organizar el espacio para ellas dentro de las ciudades. La mayoría quieren evitar que estacionen cerca del centro, pero al mismo tiempo las ubican en zonas alejadas, mal conectadas y con servicios mínimos.

