Confirmado: CATL lanza sus baterías de sodio en septiembre con 600 kilómetros de autonomía

Las entregas iniciales en septiembre serán para sistemas estacionarios de almacenamiento energético. La compañía china ha firmado un acuerdo de 60 GWh con HyperStrong y espera alcanzar los 600 km de autonomía en coches eléctricos.

CATL ha puesto fecha a sus baterías de sodio: las primeras entregas comerciales arrancan en septiembre de 2026. No son para coches, al menos de momento. El gigante chino ha confirmado que sus primeros sistemas de almacenamiento energético basados en sodio llegarán a los clientes en tres meses. Y ojo, porque la producción ya se medirá en gigavatios hora (GWh) este mismo año.

El anuncio lo hizo Lin Jiubiao, director tecnológico de soluciones de almacenamiento de CATL en China, durante un evento especializado. La compañía ya había avanzado que 2026 sería el año del despliegue masivo, pero ahora tenemos mes concreto. La noticia refuerza lo que muchos esperábamos: la química del sodio ha alcanzado su prime time después de décadas en segundo plano.

Qué ha anunciado CATL y qué significa

Las baterías de sodio no son nuevas. Se investigan desde los años setenta, a la par que las de litio. Sin embargo, su menor densidad energética y su vida útil más limitada las relegaron durante décadas a un papel secundario. CATL entró en este segmento en 2021 con su primera generación, y en abril de 2025 presentó la segunda bajo el nombre Naxtra.

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Desde entonces, la empresa ha repetido su intención de usar estas baterías en coches, vehículos comerciales, estaciones de intercambio y sistemas estacionarios. La hoja de ruta actual dice que las primeras entregas comerciales serán para almacenamiento energético, no para automoción. Pero la capacidad de producción que CATL anuncia para este año —varios GWh— demuestra que la tecnología está lista para escalar.

El dato más llamativo para el conductor: CATL ya ha adelantado que durante 2026 comenzará la implantación del sodio en automóviles, con autonomías objetivo de hasta 600 kilómetros. No estamos hablando de prototipos, sino de una química que aspira a competir con el litio en prestaciones.

En septiembre empiezan las entregas comerciales de baterías de sodio: no son para coches aún, pero el camino está trazado.

Por qué esta tecnología puede cambiarlo todo

El sodio tiene una ventaja de partida brutal: abunda en la naturaleza. Frente al litio, dependiente de cadenas de suministro complejas y sometido a fuertes vaivenes de precio, el sodio es barato y accesible. La clave está en que los costes de fabricación están cayendo a un ritmo parecido al que vivieron las baterías LFP.

Un ejemplo concreto: los ánodos de carbono duro, uno de los componentes esenciales. En 2024 costaban entre 60.000 y 70.000 yuanes por tonelada. Para este 2026, las estimaciones los sitúan entre 35.000 y 40.000 yuanes. El objetivo a medio plazo es bajar de los 25.000 yuanes. Es una reducción de más del 40% en apenas dos años.

Además, las baterías de sodio rinden bien a bajas temperaturas y ofrecen niveles altos de seguridad. Dos factores que en almacenamiento energético a gran escala son críticos. De hecho, la compañía HyperStrong ya ha anunciado que acelerará el despliegue de instalaciones basadas en sodio con proyectos demostrativos que mezclen litio y sodio.

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Y aquí viene un número que impresiona: CATL y HyperStrong han firmado un acuerdo de suministro de 60 GWh en sistemas de almacenamiento energético basados en sodio para los próximos tres años. Es uno de los mayores compromisos comerciales cerrados hasta la fecha con esta química.

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¿Cuándo veremos coches eléctricos con baterías de sodio?

La pregunta del millón. El gigante de las baterías tiene planes para que 2026 sea también el año en que el sodio empiece a rodar por las carreteras. La autonomía de 600 kilómetros es un objetivo declarado, pero no significa que todos los modelos la alcancen de salida. Dependerá del desarrollo de cada fabricante y del tamaño del paquete de baterías.

Lo que sí parece claro es que el sodio no viene a sustituir al litio, sino a complementarlo. En vehículos de acceso, flotas comerciales o estaciones de intercambio de baterías, donde el coste por kWh es más determinante que la densidad energética máxima, el sodio puede arañar una cuota de mercado considerable.

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Mientras tanto, en el almacenamiento estacionario el camino ya está despejado. Las entregas de septiembre y el acuerdo con HyperStrong son la prueba de que hay demanda real y capacidad industrial. Si los costes siguen bajando y las prestaciones acompañan, el sodio dejará de ser una promesa para convertirse en una pieza más del puzle energético.

Información útil para el conductor

  • Tecnología: baterías de iones de sodio (Na-ion), segunda generación con denominación Naxtra.
  • Ventaja principal: menor coste de materias primas, mayor abundancia y buen comportamiento en frío.
  • Rival directo: baterías LFP de litio-ferrofosfato, consolidadas en vehículos eléctricos de acceso.
  • Plazo estimado para coches: las primeras implantaciones en automóviles se esperan a lo largo de 2026, con autonomías objetivo de hasta 600 km.
  • Lectura de Motor16: quien busque un eléctrico económico en los próximos dos o tres años debería seguir de cerca la evolución del sodio. No está en los concesionarios todavía, pero la rebaja de costes que traerá puede cambiar los precios de todo el segmento de acceso.