Cuando alguien hace una maniobra peligrosa que casi provoca un accidente, sientes una mezcla de susto e impotencia porque no hay ninguna autoridad cerca para ver lo que ha ocurrido. Y si llevas una dashcam en el salpicadero, es normal que te preguntes si sirve como prueba para denunciar la infracción.
La respuesta corta es que sí se puede, pero debes tener mucho cuidado con cómo lo haces para no acabar siendo tú el sancionado por la Agencia Española de Protección de Datos.
El valor de una grabación con dashcam como prueba legal

Cuando quieres denunciar a otro conductor por una infracción grave, el principal problema es que tu palabra vale lo mismo que la suya. Si tú dices que se saltó un STOP y él dice que no, la administración no puede darte la razón sin más. Aquí es donde entra en juego la tecnología.
Las imágenes grabadas por una dashcam son una de las pruebas más potentes y fiables que puedes aportar en un proceso de denuncia voluntaria. Actúan como un testigo objetivo que no olvida detalles y que muestra los hechos tal y como sucedieron.
Sin embargo, para que un vídeo sea aceptado como prueba, debe cumplir ciertos requisitos de claridad. No basta con que se vea un coche de lejos haciendo algo mal. Es fundamental que en la grabación se aprecie la matrícula del vehículo infractor, el modelo del coche y, si es posible, el contexto de la vía. Sin estos datos, la policía no podrá identificar al responsable y tu esfuerzo habrá sido en vano. El derecho español permite que los ciudadanos colaboren con las autoridades aportando este material, siempre que se sigan los cauces legales establecidos.
Pero mucho ojo, porque una cosa es que utilices el vídeo para entregárselo a la policía o a tu seguro y otra muy distinta es que lo subas a Facebook, Twitter o TikTok para quejarte de lo mal que conduce la gente. Si publicas el vídeo en redes sociales sin ocultar la matrícula o el rostro del conductor, estás cometiendo una infracción de la normativa de protección de datos. Aunque el otro conductor sea imprudente, sigue teniendo derecho a su privacidad.
La ley considera que la matrícula es un dato personal porque permite identificar al propietario del vehículo. Por eso, si difundes esas imágenes de forma pública sin consentimiento, te arriesgas a recibir una multa. El uso legítimo de una dashcam se limita a la esfera privada o a la persecución de delitos e infracciones por los canales oficiales. Si quieres denunciar, el vídeo debe ir directo a la comisaría, nunca a tu perfil público de Internet si no has pixelado antes cualquier dato identificativo.
Cómo realizar una denuncia voluntaria de forma correcta

Si piensas que esa maniobra que has grabado es demasiado peligrosa como para dejarla pasar, tienes el derecho de interponer una denuncia voluntaria. Para que prospere y no se quede en un cajón, necesitas aportar el máximo número de detalles posibles junto con el vídeo. Tendrás que indicar el lugar exacto de la infracción con puntos kilométricos o nombres de calles, la fecha, la hora exacta y una descripción detallada de lo que ocurrió.
Una vez que tengas todo el material preparado, el siguiente paso es acudir a una comisaría, un cuartel de la Guardia Civil o a las dependencias de la Policía Local. Allí deberás identificarte con tu DNI, ya que no existen las denuncias anónimas en este ámbito. Tú eres el denunciante y debes hacerte responsable de la información que aportas. Los agentes recogerán las pruebas y abrirán un expediente. A partir de ahí, la autoridad notificará al infractor y este tendrá un plazo de 30 días para presentar sus alegaciones antes de que la sanción sea firme.
Las sanciones a las que se enfrenta el infractor

No pienses que denunciar es una pérdida de tiempo. Dependiendo de lo que hayas grabado, las consecuencias para el otro conductor pueden ser muy serias. Si las imágenes demuestran una conducción temeraria, el infractor puede enfrentarse a una multa de hasta 500 euros y la pérdida de 6 puntos del carné de conducir. En los casos más graves, donde se pone en peligro real la vida de las personas, la policía puede incluso tramitar la denuncia por la vía penal como un delito contra la seguridad vial.
Un delito de este tipo puede implicar la pérdida total de la vigencia del permiso de conducir y penas de prisión. Por eso es tan importante que las pruebas sean sólidas. Cuando aportas un vídeo de calidad, estás facilitando que las carreteras sean un poco más seguras para todos, eliminando del asfalto a quienes no respetan las normas mínimas de convivencia. Tu grabación deja de ser un simple vídeo doméstico para convertirse en una herramienta judicial de gran valor que ayuda a que las imprudencias no queden impunes.
Pero mientras estás grabando una infracción con tu dashcam, no debes cometer otra tú. Los expertos advierten que bajo ningún concepto debes manipular la cámara mientras conduces para enfocar mejor o revisar lo grabado. Si lo haces, estarías cometiendo una infracción grave que te costaría dinero y puntos a ti también. La dashcam debe estar instalada de forma que no obstaculice tu visión y que funcione de manera automática sin que tú tengas que tocar nada mientras el vehículo está en movimiento.
Otro aspecto a tener en cuenta es el almacenamiento de las imágenes. No es recomendable guardar meses de grabaciones en los que no sucede nada reseñable. El criterio de la Agencia Española de Protección de Datos suele ser que las imágenes deben borrarse si no han captado ningún incidente relevante. Mantener grabaciones constantes de la vía pública sin un fin justificado podría interpretarse como una vigilancia masiva ilegal. Por tanto, quédate solo con los fragmentos de vídeo que necesites para tu defensa o para la denuncia que vas a presentar y elimina el resto de forma periódica.

