La subasta Zoute Concours firma en Knokke-Heist el récord absoluto de clásicos en Bélgica

El remate celebrado el 9 de octubre en Knokke-Heist reunió a pujadores de 33 países y adjudicó el 91 % de los más de noventa lotes. Un LaFerrari de 2015 en 5.181.250 euros encabezó la jornada y fijó el récord nacional.

La subasta Zoute Concours cerró el viernes 9 de octubre de 2026 con 34,6 millones de euros en ventas totales y un 91 % de lotes adjudicados, el mayor volumen jamás registrado en una puja de coches de colección en Bélgica. Detrás de la cifra hay una sala llena en Knokke-Heist, pujadores llegados de 33 países y un trío de hiperdeportivos híbridos que convirtió la segunda edición del remate en un acontecimiento de escala continental.

Las claves de esta historia

  • Lo más importante: Broad Arrow Auctions, filial de Hagerty, consolida su apuesta belga y convierte el Zoute Concours Auction en la subasta más taquillera de la historia del país, con más de noventa lotes y un 91 % de adjudicación.
  • No te lo puedes perder: el Ferrari LaFerrari de 2015 en Grigio Ferro Metallizzato se adjudicó por 5.181.250 euros y se convirtió en el coche más caro vendido en pública subasta en Bélgica, cerrando la ‘Santísima Trinidad’ junto al Porsche 918 Spyder Weissach y el McLaren P1.
  • Cifras y cotización: los pujadores registrados crecieron un 44 % respecto a la edición inaugural de 2025, más de un tercio debutaba con Broad Arrow, y un BMW M5 W10 prototipo procedente de Ferdinand Piëch fijó el récord del E39 en 411.250 euros.

Noventa lotes, treinta y tres países y una sala en tensión

El remate se celebró en Approach Golf, en Knokke-Heist, como socio oficial del Zoute Grand Prix, la semana en la que la costa belga se transforma en un salón abierto de automoción de colección. El catálogo reunió más de noventa coches que iban del clásico deseable al hiperdeportivo contemporáneo, una mezcla poco frecuente en Europa y responsable en buena medida del comportamiento de la sala. Los resultados completos los publica la casa en su web oficial.

El dato que mejor mide el crecimiento de la cita no es el importe, sino la composición de la concurrencia: los pujadores registrados aumentaron más del 44 % frente a 2025 y más de un tercio de ellos compraba por primera vez con Broad Arrow. Un tercio de estreno en una segunda edición indica que el nombre empieza a funcionar por sí solo, al margen del Grand Prix que lo cobija.

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Gregory Tuytens, responsable de consignaciones para Bélgica y Países Bajos de la casa, atribuyó el resultado al trabajo del equipo en la selección del catálogo y a la confianza renovada de compradores y vendedores, y confirmó la intención de Broad Arrow de regresar a Knokke-Heist en 2027. La continuidad estaba cantada: nadie abandona una plaza que acaba de batir su propio techo histórico.

Una subasta no la sostiene el lote más caro del catálogo, sino la confianza de quien consigna un coche que probablemente no volverá a ver.

Con todo, conviene ponderar el mérito en su justa medida: la edición de 2025 era la inaugural y el listón comparativo, blando. Aun así, crecer un 44 % en convocatoria en doce meses, y hacerlo con la lluvia repiqueteando sobre el recinto, sitúa la cita belga en otra liga.

La ‘Santísima Trinidad’ y el récord del LaFerrari

El orden de salida del trío fue casi teatral. El primero en cruzar la línea fue el McLaren P1 de 2015, adjudicado en 1.890.625 euros: la puerta de entrada a un grupo que el coleccionismo ha bautizado como la Holy Trinity de la era híbrida, tres coches concebidos en el mismo bienio, con monocasco de carbono, apoyo eléctrico y series cerradas.

Después llegó el Porsche 918 Spyder con paquete Weissach, vestido en un Sport Classic Grey de la carta Individualfarbe Paint-to-Sample sobre cuero Espresso. Se adjudicó por 3.212.500 euros. La combinación —pintura de muestra y especificación Weissach— es exactamente el tipo de detalle que separa dos ejemplares del mismo modelo por una cifra de seis dígitos.

El cierre quedó para el LaFerrari en Grigio Ferro Metallizzato. La puja arrancó en 2.000.000 de euros y trepó hasta los 4.000.000 con la sala en silencio; cuando cayó el martillo, el aplauso tapó el ruido de la lluvia. El precio final, 5.181.250 euros, establece el récord absoluto de un coche vendido en subasta pública en Bélgica.

  • McLaren P1 de 2015: 1.890.625 euros.
  • Porsche 918 Spyder Weissach de 2015: 3.212.500 euros.
  • Ferrari LaFerrari de 2015: 5.181.250 euros y récord nacional absoluto.

El M5 W10 de Piëch y el peso de la procedencia

No todo fueron hiperdeportivos. Uno de los lotes que más expectación generó fue un BMW M5 W10, prototipo único vinculado a Ferdinand Piëch, el ingeniero que dirigió el grupo Volkswagen y que, según la ficha del lote, lo condujo personalmente. Se adjudicó por 411.250 euros, récord mundial para un BMW E39 en subasta.

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La cifra dice menos de lo que parece si se lee en frío: un M5 de la generación E39 bien mantenido se mueve en el mercado europeo por una fracción de ese importe. Lo que se pagó aquí no fue un coche, fue una procedencia. Es la lección recurrente del coleccionismo: el historial documentado vale más que el estado, y un nombre asociado al chasis puede multiplicar la tasación sin que el vehículo cambie un solo tornillo.

Knokke-Heist entra en el mapa europeo de las subastas

Durante dos décadas, el mercado europeo de clásicos ha tenido dos ejes reconocibles: París en febrero, con Rétromobile como termómetro, y el Reino Unido, donde Goodwood marca el pulso del verano. Flandes no figuraba en ese mapa. La alianza entre Broad Arrow —propiedad de Hagerty, editora de la guía de valores más citada del sector— y el Zoute Grand Prix ha levantado un tercer polo con una ventaja difícil de replicar: una semana entera de automoción de colección en un enclave con capacidad hotelera y una clientela del norte de Europa a un paso.

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El dato más revelador, sin embargo, es la edad de los tres protagonistas. P1, 918 Spyder y LaFerrari son de 2015: once años. No son clásicos en el sentido patrimonial del término, sino youngtimers que entran en el radar del coleccionista con una particularidad que no tuvieron las generaciones anteriores: sus series están cerradas para siempre y detrás no hay una evolución mecánica, sino un cambio de paradigma industrial. Quien compra hoy un LaFerrari no compra prestaciones —las firma cualquier eléctrico de gran serie—, compra el último acto de una era.

Merece además una precisión metodológica que el aficionado agradece: Broad Arrow comunica precio final, con la comisión del comprador incorporada, y no precio de martillo. La diferencia entre ambos conceptos no es anecdótica cuando se comparan récords entre países, y conviene leer cualquier clasificación histórica con esa cautela.

La tercera edición, ya confirmada para 2027, dictaminará si el techo de 34,6 millones era un pico coyuntural o la nueva línea de flotación. De momento, el 91 % de adjudicación y ese tercio de pujadores primerizos apuntan a lo segundo. El mercado lo sabe.