La moto eléctrica Stark VARG SM Sköll pulveriza el récord de Sainz enTerramar

El danés Jonas Skovby firma 41,888 segundos en el óvalo catalán y mejora en 0,712 segundos la marca que Carlos Sainz logró en 2012 con un Audi R8 LMS. La Stark VARG SM Sköll es una edición limitada de 500 unidades que se vende por 14.990 euros.

La Stark VARG SM Sköll ha parado el crono en 41,888 segundos en Sitges-Terramar y ha borrado el récord de Carlos Sainz.

Jonas Skovby, piloto danés de la marca sueca, fue el encargado de dar la vuelta al óvalo catalán el pasado 10 de septiembre de 2026. Su registro mejora en 0,712 segundos la marca que Sainz firmó en 2012 con un Audi R8 LMS de las Le Mans Series. Catorce años de reinado y una moto de 123,4 kg para tumbar el tiempo de un deportivo de carreras.

El escenario tampoco invita a las comparaciones cómodas. El Autòdrom de Sitges-Terramar se levantó en 1923 en apenas 300 días, tiene alrededor de dos kilómetros de hormigón y unos peraltes que hoy levantarían más de un acta. Allí se disputó el Gran Premio de España de 1923, pero los problemas económicos de la obra condenaron la instalación a décadas de abandono.

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Hace unas semanas, el cronometraje volvió a encenderse. En las zonas rápidas, la VARG SM Sköll superó los 200 km/h con los muros de hormigón a una distancia que no deja tiempo para pensar. El propio Skovby describió el intento como una situación sin margen para reaccionar ante un error, y no es una frase de marketing: sobre ese peralte, una corrección brusca a esa velocidad no se negocia.

De la parte eléctrica se sabe ya bastante: Stark se llevó este año el título de constructores del Mundial FIM de SuperEnduro 2026, el primero para un fabricante eléctrico, según confirmó la propia marca. La Sköll es otra cosa. Hablamos de una edición limitada de 500 unidades de la que no habrá segunda serie y que se vende en Europa por 14.990 euros.

En Terramar no gana la potencia, sino la capacidad de no dudar a 200 km/h sobre hormigón de hace un siglo.

Qué ha pasado exactamente en el óvalo

El registro oficial es 41,888 segundos. El anterior, 42,600, lo firmó Carlos Sainz en 2012 durante un evento organizado por Red Bull con un R8 LMS, un GT de la clase Le Mans Series. La diferencia final es de 0,712 segundos que, sobre dos kilómetros de trazado, equivalen a algo menos de un 1,7% de mejora.

Puesto en velocidad media, la vuelta ronda los 172 km/h de media, una cifra alta en un óvalo de peraltes enormes y hormigón de época, sin escapatorias y con el cronómetro midiendo cada décima. Ese es el mérito real del tiempo de Skovby: aquí no existen los errores pequeños.

Cómo es la Stark VARG SM Sköll

Estamos ante una supermoto eléctrica derivada de la VARG SM, equipada con la especificación ALPHA y 80 CV declarados. El motor no tiene caja de cambios ni embrague: entrega la fuerza a la rueda mediante una única relación. Stark anuncia 914 Nm en la rueda trasera, un dato que se mide de forma distinta al par de cigüeñal de un motor de combustión y que conviene leer con contexto. La ficha completa está en la web oficial de Stark.

La báscula marca 123,4 kg y la batería declara 7,2 kWh de capacidad. Con esas cifras, la Sköll anuncia alrededor de 0,65 CV por kilo, una relación que deja atrás a cualquier supermoto de gasolina homologada. Las estriberas y la tornillería de titanio recortan unos 1,1 kg frente a la VARG SM de serie.

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Qué significa el récord y qué no

Antes de sacar conclusiones grandes, conviene poner el resultado en su sitio. Una vuelta rápida no es una carrera, y menos en un circuito que no se parece a ningún otro de Europa: dos kilómetros, curvas con peralte constante y una moto con todo el par disponible desde cero. pocos vehículos han pasado por Terramar con ganas de arriesgar, y por eso el tiempo de Sainz aguantó catorce años.

La ventaja eléctrica en este formato concreto es evidente: par instantáneo, cero cambios, cero embrague, y una masa muy baja comparada con un GT de carreras. Lo que se pierde es autonomía y capacidad de repetir vueltas al mismo ritmo, y ahí la comparación con el R8 LMS se rompe. Bastante hizo Stark como para reclamar algo más que un crono.

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Tampoco estamos ante una moto pensada para el gran público. Son 500 unidades para todo el mundo, con titanio en la tornillería, un precio de 14.990 euros y una marca que ya trabaja en el desarrollo de baterías con proveedores asiáticos. Este tipo de intento funciona como escaparate, y a la hora de vender, un récord en Terramar vale más que una campaña publicitaria. Queda por ver si alguien acepta el reto de bajarlo.

Ficha técnica y valoración Motor16

  • Motor eléctrico con 80 CV (unos 59 kW) y especificación ALPHA.
  • Transmisión de relación única: sin caja de cambios ni embrague.
  • Par declarado por Stark: 914 Nm en la rueda trasera.
  • Batería de 7,2 kWh.
  • Peso declarado: 123,4 kg, con estriberas y tornillería de titanio (-1,1 kg frente a la VARG SM).
  • Producción limitada a 500 unidades, sin segunda serie.
  • Precio en Europa: 14.990 euros.

Nota: 8,5/10. Una moto de circuito con matrícula que ha demostrado en el peor escenario posible lo que hace un sistema eléctrico bien resuelto: par inmediato, kilos fuera y cero pérdidas de tiempo entre marchas.

Tu Mecánico de Confianza

  • Carnet: 80 CV superan los 35 kW que marca el límite del A2, así que esta moto se conduce con el carnet A.
  • Mantenimiento: sin embrague ni cambio hay menos piezas en juego, pero los frenos y los neumáticos de una moto de 123 kg con este par se revisan cada 2.000 o 3.000 km.
  • Batería: es la pieza más cara del conjunto. Antes de pagar, pide por escrito estado, ciclos de carga y garantía.
  • Recambios: las piezas de titanio de una serie limitada tardan bastante más que las de una moto de producción en llegar al concesionario.
  • Alta tensión: si no tienes experiencia, no toques nunca el circuito de la batería. Consulta siempre con un profesional.