El próximo 1 de octubre cambia la regulación de los semáforos en ciudad: la luz ámbar intermitente para los vehículos no podrá coincidir con el verde fijo para peatones. La modificación llega con el Real Decreto 518/2026, aprobado a finales de junio, y obliga a sustituir esa combinación por una luz roja fija. El objetivo es eliminar una ambigüedad que, según informa El Mundo Motor, ha generado confusión y accidentes en cruces urbanos.
Lo que necesitas saber
- Por qué es importante: la coincidencia entre el ámbar intermitente del coche y el verde peatonal dejaba margen a interpretaciones distintas sobre quién tenía prioridad.
- Cómo te afecta: los conductores verán una luz roja fija en muchos pasos regulados y los peatones cruzarán con una prioridad más definida.
- Puntos clave y plazos: la norma entra en vigor el 1 de octubre; los ayuntamientos adaptarán los semáforos de forma progresiva y saltarse un rojo seguirá costando 200 euros y 4 puntos.
Qué cambia exactamente
Hasta ahora, en numerosos cruces el conductor se encontraba con una luz amarilla intermitente que le permitía continuar con precaución mientras, al mismo tiempo, el peatón tenía luz verde para cruzar. La normativa obligaba a ceder el paso cuando fuera necesario, pero la situación resultaba ambigua, sobre todo en semáforos situados después de un giro o en vías con varios carriles. En la práctica, el conductor debía decidir en décimas de segundo si continuaba o se detenía.
Con la nueva regulación, esa combinación desaparece. La norma establece que, como regla general, en los pasos de peatones regulados por semáforos, la luz amarilla intermitente para los vehículos no podrá coincidir con el verde fijo para peatones y será reemplazada por una luz roja fija. Así, la prioridad queda claramente definida y se reduce el riesgo de conflicto en giros, salidas de intersecciones y cruces con visibilidad limitada. La modificación actúa sobre la programación semafórica y no exige sustituir los semáforos físicos, pero sí altera las fases.
La reforma no supone la desaparición del ámbar intermitente en todos los semáforos. Esta señal seguirá utilizándose en otros contextos y continuará obligando a los conductores a circular con especial precaución y a ceder el paso cuando corresponda. Así, la herramienta se mantiene en contextos sin conflicto directo con el paso peatonal.
El riesgo era especialmente relevante cuando un vehículo de gran tamaño, como una furgoneta, un camión o un autobús, ocultaba a un peatón que ya había comenzado a cruzar. La coincidencia de luces podía hacer que el conductor interpretara que podía continuar sin detenerse.
La nueva regla no elimina el ámbar intermitente, pero lo retira de los pasos donde competía con el verde peatonal.
A quién afecta y desde cuándo
La medida afecta a todos los conductores que circulen por ciudad desde el 1 de octubre. Sin embargo, la adaptación no será inmediata en todos los semáforos: cada ayuntamiento dispondrá de un plazo para reprogramar la instalación de forma progresiva, según recoge la información publicada por El Mundo Motor. Quienes conducen a diario por ciudad notarán el cambio, sobre todo en los giros a la derecha con paso de peatones, donde esta combinación era más habitual.
Los ayuntamientos deberán revisar la programación semafórica para sustituir la combinación prohibida por la luz roja fija en los pasos regulados. La norma estatal fija el criterio general, pero la ejecución dependerá de la capacidad técnica y presupuestaria de cada municipio.
Para los peatones, el cambio supone una protección adicional. La prioridad de cruce ya no dependerá de que un conductor interprete correctamente una señal ambigua, sino de una fase semafórica clara. Para los conductores, implica extremar la atención en la transición: donde antes había un ámbar intermitente que permitía continuar con precaución, ahora habrá una detención obligatoria.
La DGT mantiene sin cambios la sanción por rebasar un semáforo en rojo: 200 euros y cuatro puntos menos en el permiso de conducir. Por tanto, la nueva regla convierte en rojo una situación que antes no siempre implicaba detenerse, lo que puede aumentar el control en los primeros meses si hay dudas de interpretación.
El contexto: por qué ahora y qué queda por concretar
La decisión no surge de la nada. Hace cuatro años, la DGT tuvo que desmentir que fuera a eliminar la luz ámbar de los semáforos, pero ya entonces advirtió de los riesgos de esta combinación. Aquella advertencia ha terminado convirtiéndose en norma con el Real Decreto 518/2026, aprobado a finales de junio.
El objetivo declarado es proteger a los usuarios vulnerables: peatones, ciclistas, motoristas, usuarios de ciclomotores y conductores de vehículos de movilidad personal, como los patinetes eléctricos. Según los datos recogidos por El Mundo Motor, este colectivo representa algo menos de la mitad de los fallecidos en accidente de tráfico en España, pero más del 80% de las víctimas en entorno urbano. Los peatones, en concreto, son uno de cada dos muertos en ciudad.
En la práctica, la prioridad queda definida y se reduce el margen de interpretación. Aun así, quedan aspectos por concretar: la fecha de entrada en vigor es general, pero la aplicación real dependerá de cada ayuntamiento y de su calendario de reprogramación. Conviene estar atento a los cambios de fase en los cruces habituales, sobre todo en los primeros meses.
El próximo hito será la implementación municipal. A partir del 1 de octubre, la combinación queda prohibida; la incógnita es cuánto tardará cada ciudad en reprogramar todos sus semáforos y si surgirán excepciones justificadas en puntos concretos.

