La fábrica de MV Agusta en Schiranna, junto al lago de Varese, lleva parada desde abril de 2026. Las cifras no dejan lugar a medias tintas: hasta finales de julio se han vendido solo 1.238 motos en todo el mundo. La marca no está en una crisis pasajera. Se ha roto su acuerdo con CFMOTO y el dinero que debía sostener la reestructuración no ha llegado.
Qué está pasando en Schiranna
Según la información adelantada por SoyMotero, la producción se detuvo en abril por problemas financieros y por las dificultades acumuladas con varios proveedores. No es un parón técnico ni una reconversión planificada. La situación se nota en la calle.
Uno de los distribuidores consultados resume la situación con crudeza: ‘MV no está produciendo ni entregando nada’. Otro concesionario asegura haber recibido una única motocicleta nueva durante todo 2026. Tampoco dispone de recambios desde hace aproximadamente dos meses.
Varese se apaga.
La red comercial apenas respira. El suministro de recambios ya es el primer gran dolor para los propietarios. Nadie quiere una máquina de tres cilindros y 5.000 kilómetros al año sin saber si habrá pastillas de freno dentro de seis meses.
Buena parte de los concesionarios consultados asegura que la línea de montaje no se ha reactivado desde el parón primaveral. El bloqueo, además, no responde a un problema único de tesorería.
La historia de MV Agusta siempre ha sido la misma: excelencia artesanal y fábrica al filo de la liquidez.
CFMOTO, la inyección que no llegó
CFMOTO iba a ser el salvavidas industrial. El fabricante chino habría avanzado un acuerdo para adquirir cerca del 49% de MV Agusta. Un memorando de entendimiento contemplaba una inversión multimillonaria que debía servir para reestructurar la deuda y pagar a los proveedores.
Pero el acuerdo terminó rompiéndose. La ampliación de capital de 35 millones de euros que figuraba como aprobada no se materializó. La falta de fondos agravó los problemas con la cadena de suministro y paralizó la fabricación.
Ventas en caída libre y dirección rota
MV Agusta llegó a soñar con 10.000 motos anuales. La realidad es muy otra: hasta finales de julio se vendieron 1.238 unidades en todo 2026. Se habla de una caída del 54,3%, un retroceso especialmente duro para una casa de volumen limitado.
No hay margen.
La cifra duele porque MV Agusta no fabrica motos de volumen, sino motos de prestigio. Sus clientes compran fábrica, historia y competición. Esa clientela, ahora, mira dos veces antes de soltar decenas de miles de euros por una moto de una casa sin pulso industrial claro.
El desastre también ha tocado la cúpula directiva. Hubert Trunkenpolz dejó la presidencia del consejo de administración el 20 de julio, justo después de que fracasaran las negociaciones por la inyección financiera.
Sobre la mesa vuelve a estar la palabra maldita: insolvencia. Se habla de un posible procedimiento extrajudicial de insolvencia, aunque ese extremo no está confirmado oficialmente por MV Agusta. Hay que tratarlo como una posibilidad, no como un hecho consumado.
Qué significa para un propietario de MV Agusta
MV Agusta ya ha sobrevivido a varias crisis de propiedad. Salió del control de KTM, regresó a la familia Sardarov en 2025, y ahora encadena otro capítulo agónico. No estamos ante la desaparición inmediata de la marca, pero sí ante una crisis de financiación que vuelve a poner en riesgo la continuidad de la fábrica de Varese.
El problema real no es solo la producción. Es la confianza del propietario y del concesionario. Si los recambios no llegan, el valor de las motos en circulación cae y las ventas de segunda mano se congelan. Es un círculo vicioso clásico en fabricantes de volumen pequeño.
El contexto europeo tampoco ayuda. Las motos premium se han encarecido, la financiación es más cara, y el cliente que antes renovaba una MV cada tres años está estirando los plazos. Por eso una caída del 54% no es solo un dato de ventas: es una señal de que la marca ha dejado de ser una compra refugio. En un mercado que crece en scooters y trails, los artesanos de Schiranna se quedan sin oxígeno.
Y eso, en un fabricante que vende deseo y exclusividad, es más dañino que la propia falta de liquidez.
Quien tiene una MV Agusta en el garaje debe simplificar la estrategia: asegura el suministro de piezas de desgaste antes de que escaseen. Filtros, pastillas de freno, kit de transmisión, neumáticos. El calendario de mantenimiento no espera.
Tu Mecánico de Confianza
- Garantía y documentación: confirma por escrito si tu unidad mantiene garantía oficial y revisa la cobertura del concesionario.
- Stock de recambios: encarga filtros, pastillas, disco o kit de transmisión antes de que desaparezcan del canal oficial.
- Reventa: no malvendas por pánico si no hay comprador institucional; espera a que se aclare el plan financiero.
- Taller especializado: acude a un taller homologado que conozca la electrónica y la mecánica de la marca.
Si tu moto está en leasing o con financiación vinculada, consulta con un asesor legal antes de tomar decisiones. La marca no está muerta. Pero su continuidad depende de un rescate que, ahora mismo, no está firmado sobre la mesa.

