Precio diésel octubre: la subida de 24 céntimos que dispara el litro por encima de 2 euros

La Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio estima un repunte de 24,4 céntimos si el Real Decreto expira el 30 de septiembre. Con el gasóleo A en 1,829 euros el litro, el mercado teme superar los 2,2 euros en el arranque de octubre.

El precio del diésel en octubre puede saltar por encima de los 2 euros si la bonificación al gasóleo expira el 30 de septiembre. La subida estimada supera los 24 céntimos de golpe y llega en el peor momento: las refinerías europeas operan casi al límite y la demanda no encuentra oferta suficiente. El problema no es solo fiscal; es de oferta y de existencias.

El Ejecutivo aprobó el pasado junio un Real Decreto anticrisis que redujo el Impuesto sobre Hidrocarburos en 20 céntimos por litro para el gasóleo y 5 céntimos para la gasolina. La medida respondía a la cláusula del Plan de Respuesta: si la inflación interanual del diésel o la gasolina superaba el 15% en julio, se activaba la rebaja. El gasóleo se anotó un 15,7% interanual y encendió el mecanismo.

El resultado ha sido un espejismo. Desde el 1 de septiembre, el descuento fiscal equiparó el gasóleo con la gasolina en el surtidor, pero no frenó la escalada. El precio medio del gasóleo A pasó de 1,78 euros el litro a 1,829 euros en apenas diez días, según el geoportal de hidrocarburos a fecha de ayer. Son casi 5 céntimos más con la bonificación activa. Si el ritmo se mantiene, el diésel coqueteará con los 2 euros antes de que acabe septiembre.

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De 1,829 euros a 2,2: la aritmética del golpe fiscal

El 1 de octubre cambia la ecuación. La Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio (CEEES) calcula que, si no se aprueba un nuevo Real Decreto, el gasóleo subirá de golpe 24,4 céntimos por litro. La cifra sale de sumar los 20 céntimos de rebaja fiscal y el IVA correspondiente. Con el descuento ya agotado, llenar un depósito medio de 50 litros costará unos 12 euros más de un día para otro.

La proyección es conservadora. En este momento, el litro de gasolina 95 se paga a 1,867 euros de media y el de gasóleo A a 1,829 euros. Si la tendencia alcista de la última semana se prolonga hasta finales de septiembre, el diésel llegará al 30 de septiembre rondando los 2 euros. Superada la barrera psicológica, la retirada del descuento situaría la media nacional muy cerca de los 2,2 euros, un nivel inédito en España.

La industria del transporte lo nota antes que nadie. El gasóleo es el combustible mayoritario del transporte de mercancías por carretera, de la maquinaria agrícola y de una parte relevante de las flotas de empresa. Un salto de esta magnitud no solo encarece la logística; también arrastra los precios de los productos básicos. En un ciclo inflacionista, el diésel actúa como multiplicador silencioso.

El problema no es solo fiscal: es de oferta. La demanda de diésel supera a una capacidad de refino que ya trabaja en máximos.

Por qué las refinerías no dan abasto: escasez global y cotizaciones récord

El origen del repunte no está en los impuestos españoles. El mercado internacional vive una tensión de oferta poco habitual en los destilados medios. Vitol, el principal comerciante de petróleo del mundo, ha advertido de que las reservas están muy ajustadas y de que la situación seguirá igual durante los próximos meses. Nacho Rabadán, director general de CEEES, lo resume con un dato: ‘Nunca se había pagado tan alto el gasóleo, ni con la crisis energética, ni con la burbuja pos-Covid, ni con la guerra en Ucrania’.

Hay un dato que lo confirma: en varias gasolineras de Europa el diésel ya se sirve por encima de los 3 euros el litro. España está lejos de esa realidad por un Impuesto sobre Hidrocarburos más bajo que el de socios comunitarios como Alemania o Francia. La rebaja temporal de septiembre ha ampliado aún más esa brecha. Por eso la retirada del descuento se notará tanto: el colchón fiscal desaparece cuando el precio internacional sigue escalando.

Esto explica que el gasóleo suba pese al descuento. Las refinerías europeas funcionan casi al límite de su capacidad, pero la oferta no cubre la demanda. Rabadán lo expresa sin matices: ‘Tenemos un verdadero problema con la falta de diésel en los mercados, no hay producto, y no solo afecta a Europa, sino a todos los continentes’.

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El silencio del Ejecutivo y la letra pequeña del Plan anticrisis

El Gobierno no ha confirmado una prórroga. El Plan de Respuesta anticrisis expira el 30 de septiembre, y fuentes del Ejecutivo señalan que se está siguiendo de cerca la situación, sin detallar nuevas medidas. El transportista se mueve en en un limbo regulatorio.

A este silencio le falta una variable: la inflación. El mecanismo de julio se activó con un 15,7% interanual del gasóleo. Si el Gobierno mantiene la condición del 15% para futuras bonificaciones, septiembre podría volver a superarla y forzar una respuesta en pleno arranque del cuarto trimestre. Pero la secuencia importa. Aprobar el descuento el 1 de octubre no evita que la estación de servicio aplique el precio pleno durante los primeros días.

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En Europa, la comparativa es incómoda. Mientras España discute si mantiene una rebaja de 20 céntimos, países vecinos ya conviven con precios finales muy superiores. La ventaja fiscal española no protege, sin embargo, de la escasez física. El diésel no falta solo por precio, falta por molécula. Es la diferencia entre una crisis de demanda y una crisis de oferta, y la segunda tarda más en corregirse.

Spoiler: el diésel no va a bajar solo.

Análisis de Impacto Motor16

La lectura de Motor16.com parte de los datos del geoportal de hidrocarburos y de las advertencias de la cadena de suministro. El mercado español se enfrenta a una corrección fiscal brusca en un momento de cotizaciones máximas.

  • Dato de mercado: el gasóleo A cotiza a 1,829 euros el litro tras subir casi 5 céntimos en diez días. El repunte de 24,4 céntimos previsto el 1 de octubre elevaría la media por encima de los 2,1 euros.
  • El rumor: en el sector de estaciones de servicio se habla de una posible prórroga selectiva para flotas profesionales, aunque sin confirmación oficial. La decisión dependería del dato de inflación de septiembre y del coste recaudatorio.
  • Veredicto: el problema de fondo no es fiscal, es de refino y de existencias. Revisar el impuesto alivia el surtidor, pero no resuelve la escasez. La presión sobre el transporte y la inflación será mayor cuanto más se retrase una señal clara antes del 30 de septiembre.