En Banbury, Oxfordshire, Jensen International el Interceptor GTX, un prototipo mejorado de uso exclusivo en circuito que marca el inicio de una nueva etapa para la histórica marca británica. Se trata de un vehículo de tracción trasera y motor delantero desarrollado íntegramente en el Reino Unido, concebido como adelanto y base de ingeniería de los futuros modelos Interceptor homologados para carretera. Un modelo que lleva el nombre de ese legendario deportivo británico pero que no se planteó como una vuelta al pasado, a recordar su estilo.
Así lo afirmó en la presentación el director general de Jensen International, David Duerden, al asegurar que el objetivo del proyecto nunca fue construir un coche que continuará aquel legado ni recrear el pasado, sino desarrollar una interpretación completamente nueva del Interceptor abordada desde una perspectiva de ingeniería. Duerden señaló que aproximadamente el 80 por ciento de la forma exterior del GTX, incluidos paneles de carrocería clave, está pensado para trasladarse a los futuros modelos de calle. La hoja de ruta de producto de la compañía contempla, además del Interceptor GTX, una variante GTR de muy altas prestaciones -que será una versión homologada para carretera del propio GTX- y un modelo GT de vocación más lujosa y con un enfoque de gran turismo.

Un diseño que mira al futuro, no al pasado
El diseño del GTX, desarrollado junto al estudio independiente Avant Design mediante tecnología de realidad mixta, se inspira en las proporciones del Interceptor original de 1966 -capó largo, habitáculo compacto y cuartos traseros musculosos- pero con un tratamiento marcadamente más moderno y agresivo. El techo trasero flotante y la luneta envolvente reinterpretan uno de los rasgos visuales más característicos del modelo original.
La aerodinámica ha sido determinante en el desarrollo de la carrocería, apoyada en simulaciones de dinámica de fluidos computacional. El paquete aerodinámico, inspirado por la competición, incluye un splitter delantero, fondo plano, difusor trasero y un alerón de doble plano ajustable capaz de generar más de 350 kilos de carga aerodinámica, con todos los elementos fabricados en fibra de carbono estructural.

La carrocería, íntegramente de aluminio, ha sido realizada a mano por Coventry Metalcraft, un especialista británico en carrocerías de bajo volumen que combina técnicas tradicionales de chapistería con procesos de desarrollo digital. Los componentes aerodinámicos de fibra de carbono, por su parte, corrieron a cargo de Artiglio Automotive Studio, con sede en Northamptonshire. Una vez entregada, la carrocería requirió hasta 600 horas de preparación para su pintura interna, en un acabado bitono azul y negro inspirado en una combinación cromática habitual en los Interceptor originales.
El chasis se basa en una construcción de extrusiones de aluminio unidas, con doble triángulo de suspensión de aluminio en ambos ejes y amortiguadores Nitron de tres vías ajustables manualmente, desarrollados junto al especialista de Oxfordshire, a la espera de una futura evolución hacia sistemas de control electrónico. El GTX monta llantas Vossen forjadas de una pieza de 20 pulgadas y neumáticos Michelin Pilot Sport.

El interior, de vocación puramente competitiva, incorpora un jaula de seguridad homologado por la FIA, asientos de fibra de carbono Tillett, arneses de seis puntos y un sistema de extinción Lifeline, junto con una pantalla digital configurable MoTeC. Pese a su carácter funcional, el habitáculo incluye detalles como tapicería en Alcantara, costuras naranjas y tiradores de puerta en piel del mismo color.
Un V8 sobrealimentado de hasta 1.200 CV de potencia
El corazón mecánico del GTX es un V8 delantero de 6,8 litros desarrollado por el especialista estadounidense Late Model Engines (LME), con sede en Houston, Texas, combinado con un compresor volumétrico tipo Roots de 2,65 litros. Aunque su arquitectura se inspira en los motores V8 de General Motors, menos del 20 por ciento de sus componentes proceden de esa marca; el resto es un conjunto rotativo forjado y componentes de nivel competición fabricados a medida. Con culatas mecanizadas por CNC, válvulas de titanio y gestión MoTeC, el motor puede alcanzar hasta 1.200 CV y unos 1.491 Nm de par según la aplicación y el mapa de potencia seleccionado, si bien la especificación del GTX se sitúa en 960 CV, con un régimen máximo de 7.000 rpm.

La potencia se transmite mediante un árbol de transmisión de fibra de carbono a una caja secuencial Samsonas Motorsport de seis velocidades situada en el eje trasero, con cambio mediante palanca o levas en el volante, y un diferencial Wavetrac. El sistema de frenos, desarrollado junto a BG Developments, emplea discos flotantes de acero AP Racing, compuestos de pastilla de competición y reparto de frenada ajustable desde el habitáculo.
El regreso de un nombre con seis décadas de historia
El Interceptor GTX se presenta 60 años después del lanzamiento del Jensen Interceptor original de 1966, diseñado por Carrozzeria Touring y equipado con motores Chrysler V8, que llegó a contar entre sus propietarios con figuras como Keith Richards, Tony Curtis, Frank Sinatra o Cliff Richard. Jensen Motors, fundada en la década de 1920 por los hermanos Alan y Richard Jensen, entró en suspensión de pagos en 1975, con el cese de la producción en 1976.

La vuelta de la firma al primer plano viene de la mano de Jensen International, que forma parte del Jensen International Group, que cuenta con casi dos décadas de experiencia en la restauración y reingeniería del clásico Interceptor a través de su división Jensen International Automotive, responsable de más de 50 unidades del Interceptor R. El proyecto cuenta también con el respaldo de Jeff Qvale, hijo del que fuera propietario de Jensen Motors, Kjell Qvale, y vinculado desde su juventud a la fábrica británica de la marca.
Imágenes Jensen Interceptor GTX
Fotos: Jensen International





















