Seguro de coche eléctrico: cuánto cuesta, qué cubre la recarga en casa y cómo ahorrar

La prima depende menos del motor que de la batería, el punto de recarga doméstica y el robo del cable. Elegir bien la modalidad y la franquicia evita pagar de más sin perder protección.

Asegurar un coche eléctrico cuesta de media entre un 10% y un 20% más que un gasolina equivalente, según las estimaciones que maneja el sector asegurador. La diferencia se reparte entre reparaciones especializadas, el valor de la batería y coberturas específicas como la recarga doméstica.

En la práctica, la prima final depende del tipo de póliza y del uso real del vehículo. El comparador de seguros de coche de Rastreator permite contrastar precios entre aseguradoras, pero conviene entender antes qué se está pagando en un eléctrico.

Qué encarece el seguro de un coche eléctrico

Un coche eléctrico tiene una mecánica más sencilla que un diésel o un gasolina, pero su batería de tracción es un componente caro. Un golpe en los bajos, un fallo de refrigeración o una reparación en la electrónica de potencia pueden elevar el coste de un siniestro por encima del de un turismo térmico. Por eso, el sobrecoste medio se sitúa en esa franja del 10% al 20% y se nota más en pólizas a todo riesgo que en un seguro a terceros básico.

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También influye la elección de modalidad. Un seguro a terceros básico cubre solo la responsabilidad civil y deja fuera los daños propios. Un terceros con lunas añade la rotura de cristales. El todo riesgo con franquicia asume los daños al coche, aplicando primero la franquicia, es decir, la parte del siniestro que paga el asegurado antes de que la aseguradora abone el resto.

Recarga doméstica, cable y asistencia: la letra pequeña

Las coberturas que más dudas generan en un eléctrico no siempre aparecen en el primer pantallazo. Antes de firmar conviene revisar tres puntos:

  • Punto de recarga doméstica: algunas pólizas incluyen daños al cargador mural por sobretensión o siniestro; otras solo cubren el vehículo y dejan el punto fuera del alcance.
  • Cable de carga: el robo o daño del cable no siempre está incluido, y puede requerir una cobertura específica.
  • Asistencia en ruta: conviene confirmar si la grúa incluye traslado a taller especializado o carga de emergencia si la batería se agota.

La cobertura del punto de recarga y la del cable de carga pueden cambiar el alcance real de la póliza, y conviene revisarlas antes de comparar solo por precio.

En la práctica, la cobertura de recarga en casa se traduce en una protección sobre el punto mural y, en algunos casos, sobre la instalación eléctrica vinculada. Si cargas habitualmente en un garaje comunitario o en una vivienda unifamiliar, conviene dejar por escrito si la póliza cubre el cargador y con qué límite de indemnización.

Cómo ahorrar sin quedarse corto y qué vigilar al renovar

El mercado asegurador español ha ido adaptando sus tarifas al parque eléctrico. La siniestralidad mejora en algunos ramos, pero el precio de las baterías y la menor red de talleres especializados mantienen la prima por encima de la de un gasolina. Aun así, la diferencia se reduce en perfiles urbanos con pocos kilómetros.

A la hora de elegir, el ahorro legítimo no pasa por eliminar coberturas clave, sino por ajustar la póliza al uso. Si recorres pocos kilómetros al año, el pago por uso puede reducir la cuota fija. Si el coche duerme en garaje y no circula a diario, la franquicia baja la prima sin renunciar a daños propios.

Conviene revisar la prima cada año porque el bonus malus —el sistema que premia al conductor sin siniestros y penaliza al que los tiene— varía con el historial. Comparar dos o tres propuestas y revisar qué pasa con el cargador, la franquicia y el taller de la aseguradora son las claves antes de renovar.

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📌 El seguro al detalle

  • Qué ofrece este seguro: responsabilidad civil en terceros básicos; daños propios, lunas, robo e incendio en todo riesgo; y coberturas específicas para cargador mural y cable de carga según la póliza.
  • A quién va dirigido: conductores urbanos o interurbanos con coche eléctrico, que quieren proteger la batería y la recarga doméstica sin pagar de más.
  • Cuánto cuesta: entre un 10% y un 20% más que un gasolina equivalente; orientativamente, desde unos 420 € anuales en terceros con lunas y desde unos 600 € en todo riesgo con franquicia, según perfil.