El seguro del coche eléctrico cuesta más: qué coberturas de batería y cargador conviene exigir

La batería de tracción y el cargador doméstico son las dos coberturas que encarecen la póliza, y también las que más peso tienen en un siniestro total. Revisar el límite indemnizatorio y la franquicia evita sorpresas al primer parte.

Los electrificados firmaron en octubre 33.664 matriculaciones, un 41,3% más interanual, y ya son el 32% de los turismos vendidos en España.

Detrás de cada una de esas entregas hay una póliza distinta a la de un coche de combustión. El seguro del coche eléctrico asume componentes que el térmico no tiene —la batería de tracción y el punto de recarga doméstico— y esa cobertura extra se traduce en una prima superior a la del modelo equivalente de gasolina o diésel. El dato de octubre lo recoge el informe de matriculaciones de Ganvam.

Qué cubre de verdad la póliza de un eléctrico

La batería es la pieza que decide la factura. No es un accesorio: es el componente de mayor valor del vehículo y su sustitución fuera de garantía condiciona el valor asegurado. Las pólizas específicas incluyen cobertura de batería frente a daños por accidente, incendio, inmersión o fallo del sistema de gestión térmica, con un límite indemnizatorio que se fija en las condiciones particulares de cada contrato.

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El segundo bloque es el cargador. El cargador doméstico —el wallbox instalado en garaje o vivienda unifamiliar— aparece cubierto frente a daños eléctricos y sobretensiones, y en algunos productos se extiende al cable de carga y a la instalación asociada. Merece la pena comprobar tres puntos antes de firmar:

  • Si el límite indemnizatorio cubre la instalación completa o solo el equipo.
  • Si existe cobertura por robo del cable de carga.
  • Si la asistencia en carretera incluye el traslado a un punto de recarga cuando la batería se agota.

La tercera diferencia está en la forma de indemnizar. En un siniestro total, el criterio de valor de nuevo durante los primeros meses cambia el cheque final más que cualquier descuento comercial.

La batería marca el valor asegurado: si la póliza no fija bien su límite, el resto de coberturas se queda corto en un siniestro total.

Cuánto sube la prima y de qué depende

La prima del eléctrico se sitúa por encima de la del térmico equivalente. La diferencia no responde a un porcentaje único: depende del valor del vehículo, del coste de reparación de la carrocería y de la siniestralidad registrada para cada modelo. A igualdad de conductor y de uso, el recibo del eléctrico es más alto, y la brecha se abre sobre todo en la modalidad de todo riesgo.

Tres factores explican la mayor parte de esa diferencia:

  • El valor de la batería, que eleva la suma asegurada del vehículo.
  • El coste de la mano de obra en talleres autorizados por el fabricante.
  • La disponibilidad de piezas de carrocería y de módulos de batería.

La franquicia —la parte del siniestro que asume el usuario antes de que la aseguradora pague— se mueve en una horquilla orientativa de 300 a 600 euros en las modalidades de todo riesgo, según modelo y perfil. Subirla rebaja la prima; bajarla la encarece. En un eléctrico con batería de alto valor, la decisión pesa más que en un térmico porque el importe del siniestro también es mayor.

Qué revisar antes de firmar y qué viene después

El mercado asegurador acompaña el ritmo de las matriculaciones. Con el eléctrico y el híbrido enchufable asentados en el mercado nuevo, la oferta de pólizas específicas para esta tecnología se ha ido consolidando, con garantías pensadas para la recarga y para la batería.

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Antes de firmar, tres preguntas al asesor: qué límite tiene la cobertura de batería y si se calcula sobre valor de nuevo o venal; si la franquicia aplica igual a daños eléctricos que a daños materiales; y si la garantía del fabricante exige taller oficial, porque eso encarece la reparación y puede condicionar el parte. Son cuestiones que no aparecen en la publicidad y sí en las condiciones generales.

El siguiente hito llega con la renovación anual. La prima se revisa cada doce meses y el bonus malus —el sistema que premia con descuento al conductor sin siniestros y penaliza al que los acumula— se recalcula en esa fecha. Comparar la renovación con otras ofertas antes de que el recibo se cargue es la vía legítima para ajustar el coste, y con un parque electrificado que crece a doble dígito la oferta seguirá moviéndose en los próximos meses.

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