El Ferrari 348 Serie Speciale número 3 de 15 busca comprador en Bring a Trailer con su V8 de 3,4 litros y su cambio dogleg.
Las claves de esta historia
- Lo más importante: el 348 TS Serie Speciale fue una tirada de cierre de 1994 limitada a quince ejemplares, con vía trasera 50 mm más ancha, desarrollo final más corto y una placa numerada en el pilar de la puerta del acompañante.
- No te lo puedes perder: la unidad número 3 conserva el techo desmontable, la guía metálica del cambio y el escape Quicksilver, y la venta incluye los componentes de fábrica retirados.
- Cifras y rareza: 3.405 cc, 312 hp en especificación estadounidense (unos 316 CV) y 229 lb-ft (310 Nm); 47.000 millas (unos 75.600 km) y correa de distribución cambiada en 2026, según el anuncio.
El número 3 de una tirada de quince
Hay un detalle que separa a este 348 de todos los demás y que no aparece en las fotos de tres cuartos: una placa atornillada al pilar de la puerta del acompañante, con un número grabado. El anuncio, consultable en la ficha oficial del lote, identifica el chasis como el tercero de los quince 348 TS Serie Speciale construidos para el año modelo 1994. No es una cifra comercial: es una serie corta, cerrada y numerada, y esa condición es lo que el comprador debe vigilar cuando caiga el martillo.
La receta del Serie Speciale era discreta, como corresponde a una serie de cierre: labio frontal rediseñado, panel del vano motor y faldones en el color de la carrocería, un tratamiento distinto de los pilotos traseros con los óvalos al descubierto, vía trasera 50 mm más ancha y grupo final más corto. Ninguno de esos cambios altera la esencia del coche. Todos juntos explican por qué un Serie Speciale no se cotiza como un TS corriente.
Este ejemplar viste Rosso Corsa, el rojo de catálogo de la casa, y lleva film de protección en el frontal, un dato que admite doble lectura: protege la pintura del uso diario, pero obliga a inspeccionar con lupa lo que hay debajo. Faros escamoteables, tomas laterales, cuatro salidas de escape y llantas de cinco radios y 17 pulgadas calzadas con Continental ExtremeContact montados en 2026 completan un conjunto sin maquillaje aparente.
Dentro, la combinación es la clásica de la época: asientos, salpicadero, consola y paneles en cuero Connolly beige. La guía metálica dibuja el patrón dogleg —primera abajo y a la izquierda—, y a su alrededor conviven aire acondicionado, elevalunas eléctricos, luneta térmica, radio de casete y un cargador de CD Alpine añadido después. El cuadro Veglia Borletti, con velocímetro de 200 mph —unos 322 km/h— y corte a 7.500 rpm, sigue siendo el mejor recordatorio de qué clase de coche es este.
En un Ferrari de esta época, el valor no lo fija el rojo de la carrocería sino la carpeta de facturas que lo acompaña.
El Tipo F119 de 3.405 cc, doble árbol de levas por bancada y gestión Bosch Motronic, declaraba 312 hp —unos 316 CV— y 229 lb-ft, 310 Nm. La cifra importa menos que la factura: en 2026 se cambió la correa de distribución y, con ella, correas auxiliares, compresor del aire acondicionado y líneas de vacío, además de aceite, refrigerante e inyectores.
Embrague y catalizador se renovaron en 2017, y el escape Quicksilver llegó después. Los componentes de fábrica retirados acompañan la venta, igual que el líquido de frenos cambiado expresamente para la puja. La caja es manual de cinco relaciones con diferencial autoblocante y grupo más corto que el del 348 estándar: más empuje a costa de algo de velocidad punta.
El coche lo adquirió en 2019 el padre del vendedor, que ahora lo ofrece en su nombre con manual, historial de mantenimiento, recambios, informe Carfax sin accidentes y título de Indiana a nombre del propietario. El odómetro marca 47.000 millas —unos 75.600 km—, de las que apenas 1.200 se han sumado durante la actual propiedad. Poco uso, y eso en un 348 es una virtud ambigua: estos motores agradecen moverse tanto como detestan pasar meses parados.
El Ferrari más discutido de su generación
El 348 llegó en 1989 para relevar al 328 y lo hizo con una arquitectura que Ferrari mantuvo años: motor central transversal, caja longitudinal y un V8 de bancada plana que subía hasta las 7.500 vueltas. Pininfarina firmó la carrocería con Lorenzo Ramaciotti al frente del equipo, y el resultado fue un coche de líneas tensas, con las tomas laterales como seña de identidad y una zaga que dividió a la clientela. La denominación TS —Trasversale Spider— designaba la variante de techo desmontable; la TB era la berlinetta cerrada.
También la crítica se dividió. Al 348 se le reprochó un comportamiento de límite delicado, con reacciones bruscas cuando el eje trasero perdía agarre; Ferrari respondió en 1993 con el GTB/GTS —320 CV, vía más ancha y suspensiones revisadas— y con el Spider. La Serie Speciale de 1994 fue la coda de esa evolución: la mecánica afinada y el chasis corregido, envueltos en una decoración sin adornos y con una placa en lugar de una insignia.
Conviene recordar que el 348 fue durante años el Ferrari de motor central más barato del mercado de clásicos. Esa condición lo convirtió en puerta de entrada a la marca y, a la vez, en rehén de su propio volumen: los recuentos del modelo sitúan la producción total por debajo de las nueve mil unidades en todas sus versiones, cifra holgada para un Ferrari de su tiempo y suficiente para que la escasez no fuera nunca el argumento de venta.
Lo que se mira antes de pujar por un 348
La primera carpeta que hay que abrir no es la del motor, sino la de la correa. En el Tipo F119 el cambio de distribución es una operación laboriosa y cara, y la de 2026 es, con diferencia, el documento más valioso del expediente. La segunda es el embrague, renovado en 2017: importa con qué kilometraje se hizo y cuántos se han sumado desde entonces.
Queda el capítulo del escape. El catalizador se sustituyó en 2017 y el Quicksilver llegó después, de modo que el comprador purista querrá las piezas originales —las tiene— y sabrá valorar el film del frontal por lo que es: una protección que conviene levantar en los bordes antes de pujar. Por encima de todo, la placa numerada y el número de bastidor deben coincidir con la documentación de la serie; sin esa concordancia, el número 3 no vale más que cualquier otro.
El mercado de este modelo se ha movido en una dirección muy concreta: la horquilla entre un 348 mediocre y uno bien documentado se ha abierto más que la que separa dos años de producción. En ese contexto, el Serie Speciale no es una curiosidad de catálogo, sino un argumento. Quince coches numerados, con una puesta a punto distinta, son quince oportunidades de tener algo que el resto de la producción no ofrece; y una certificación de Ferrari Classiche —que el anuncio no menciona— sería el espaldarazo definitivo para el comprador más exigente.
Por delante hay un horizonte claro: en 2029 el 348 cumplirá cuarenta años, y la consolidación del F355, su sucesor directo, seguirá marcando el paso del modelo. Para entonces, los quince Serie Speciale seguirán siendo quince. El número 3 tiene ahora la palabra.

