GM activa el recall del Blazer EV: 67.000 coches pierden frenada a baja velocidad

El fallo solo aparece al frenar suave en curva sobre un resalte, como el bordillo de la entrada de un garaje, y se corrige con una actualización gratuita. Nueve de cada diez coches afectados son Cadillac, no Blazer.

El recall de GM del Blazer EV y el Lyriq deja 67.380 coches sin frenada a baja velocidad por un error de software. La marca ya tiene el parche, no cuesta un euro y en la mayoría de los casos llega por aire. Y aun así, el expediente dice bastante más del estado del software embarcado en los eléctricos de General Motors que del fallo en sí.

No se manifiesta circulando. Aparece en una combinación muy concreta: frenada suave, velocidad baja, coche girando y, justo en ese instante, un resalte o un hundimiento del asfalto. El ejemplo que recoge el expediente es el labio al final de la entrada de un garaje. En ese cruce de circunstancias, según el informe remitido a la NHTSA, el sistema puede provocar una liberación y reaplicación momentánea de los frenos porque el cálculo de deslizamiento interpreta mal el movimiento de las ruedas.

La consecuencia es una caída breve de presión en el circuito antes de que el software se recomponga. GM sostiene que la función normal regresa con la siguiente pisada del pedal. Es un fallo de un segundo, cierto, pero ocurre justo en el rango de velocidad en el que un peatón aparece de golpe entre dos coches aparcados.

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Quién entra en el recall y quién se queda fuera

El expediente no alcanza a toda la familia. En el Chevrolet Blazer EV afecta a las versiones SS y Police Pursuit Vehicle, o sea, la deportiva y la dotación policial. En el Cadillac Lyriq entran solo las variantes de tracción total; las de propulsión quedan excluidas. La explicación más probable —GM no la detalla en el informe— es que el cálculo de deslizamiento se cruza con el reparto de par entre ejes, y de ahí que la arquitectura de dos motores sea la expuesta.

Los volúmenes por año y modelo permiten leer la profundidad del problema. El Lyriq aporta 44.585 unidades: 474 de 2023, 22.819 de 2024, 11.926 de 2025 , 9.322 de 2026 y 44 del arranque de 2027. El Vistiq suma 18.802 (13.627 de 2026 y 5.175 de 2027) y el Celestiq, el buque insignia artesanal, apenas 82 coches entre 2025 y 2026. El resto hasta 67.380 corresponde al Blazer EV en sus versiones SS y PPV, por debajo de las 4.000 unidades.

Ahí está el primer titular incómodo: nueve de cada diez coches afectados llevan el escudo de Cadillac, no el del Blazer. El nombre que abre la campaña es el del modelo más popular, pero el grueso del expediente se lo come la marca premium, que además arrastra al Celestiq —82 ejemplares hechos a medida, precios de seis cifras— a una lista de seguridad compartida con un coche patrulla.

Que haya 44 Lyriq y 5.175 Vistiq de año modelo 2027 en la lista es el segundo dato incómodo. Significa que el software seguía saliendo de fábrica con el defecto en unidades construidas muy cerca del cierre del expediente. No es un problema de proveedor de pastillas ni de un lote de pinzas: es una línea de código que se replicó mientras se producía el año siguiente.

La reparación no tiene coste para el propietario. Quien tenga activadas las actualizaciones remotas recibirá el parche por aire; el resto tendrá que pasar por concesionario. Las cartas de notificación no salen hasta el 14 de diciembre de 2026, pero no hace falta esperarlas: el buscador de VIN de la NHTSA permite comprobar ahora mismo si el coche está en la lista, y GM ya ha registrado la solución ante el regulador.

Un parche gratuito que llega meses después de que el coche saliera de fábrica sigue siendo un coche que circuló con el fallo dentro.

El parche es gratis; la factura se paga en flotas y en confianza

El detalle que menos se ha subrayado es la versión policial. Un Blazer EV PPV ejecuta la maniobra que dispara el fallo varias veces por turno: giro cerrado a velocidad baja sobre pavimento irregular, en patios, callejones y controles. Que GM haya metido la variante policial en el mismo expediente no es un trámite: es reconocer que el coche de servicio puede quedarse sin presión de frenado un instante en el peor sitio posible. Para un departamento que está electrificando su flota, ese matiz pesa más que cualquier ficha de prestaciones.

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Hay un segundo nivel de lectura, y es industrial. La corrección llega por actualización de software, lo que confirma el modelo que GM lleva años vendiendo: el coche se arregla como un móvil. La otra cara es que el fallo también llegó así. Un sistema de frenos es el último sitio donde el sector debería aceptar la lógica del ship now, fix later, porque aquí el margen de error se mide en metros de detención y no en una aplicación que se cierra.

El coste contable es residual: ancho de banda y horas de taller. El reputacional, no. Cadillac está construyendo su relato de lujo eléctrico sobre el Lyriq, el Vistiq y el Celestiq, y una campaña de seguridad que mezcla al flagship con un Blazer de policía no ayuda a sostener ese relato ante un comprador que paga 100.000 euros por un coche y espera, como mínimo, que frene siempre.

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Dos años después, el mismo fallo: el precedente que GM no cerró del todo

Esto ya pasó. En 2024, GM llamó a revisión 21.469 Lyriq de tracción total por un problema equivalente. El expediente actual confirma que aquellos coches necesitan igualmente el software nuevo para cerrar la brecha: la campaña anterior no era completa. Es el patrón clásico del defecto intermitente, el que solo se reproduce en una combinación muy concreta de circunstancias y por eso se corrige dos veces.

A ese hilo se suma una investigación abierta y separada sobre fallos de freno en más de un millón de vehículos de GM, que no forma parte de este recall. Sumadas, ambas cosas dibujan un problema de gestión de sistemas más que de componentes. Y no es una rareza americana: los reguladores llevan años exigiendo a los fabricantes que documenten qué hace el software cuando el conductor no hace nada, una presión que en Europa llega por la vía del reglamento de seguridad general y de la ciberseguridad homologada.

Mi lectura es que GM ha hecho lo correcto en el plano técnico —diagnóstico acotado, solución gratuita, expediente público— y lo mínimo en el plano de la comunicación: tres meses entre el registro del parche y las cartas al propietario. La pregunta que queda abierta no es cuántas unidades entran, sino si el cálculo de deslizamiento corregido se validó sobre el mismo tipo de resalte que lo rompió. Eso decidirá si hay una tercera campaña antes de 2028.

Análisis de Impacto

  • Dato de mercado: 67.380 unidades y coste cero para el cliente. El parche se entrega por OTA o en concesionario, con notificaciones a partir del 14 de diciembre de 2026; el esfuerzo económico recae en la red y no en la factura del propietario.
  • El rumor: en el sector se da por hecho que el origen está en el reparto de par entre ejes —los Lyriq de propulsión quedan fuera de la campaña—, aunque GM no lo confirma en el informe remitido a la NHTSA.
  • Veredicto: un fallo de un segundo con potencial de susto serio. Lo relevante no es el volumen, sino que el defecto alcanzara unidades del año modelo 2027 y que la versión policial comparta expediente con el buque insignia de Cadillac.