El seguro de coche de segunda mano se calcula sobre dos variables que no aparecen en el anuncio: antigüedad y valor venal.
Las ventas de turismos de ocasión acumulan 1.844.362 unidades hasta octubre, un 1,8% más, y cerrarán 2026 con 2,27 millones de unidades, un 2,3% más según las previsiones de Ganvam. Cada compraventa abre la puerta a una póliza nueva sobre un coche con años, kilómetros y un valor de mercado alejado del de fábrica.
Cómo influye la antigüedad en la prima del seguro
La prima se compone de dos bloques que se mueven a ritmos distintos. La responsabilidad civil —la cobertura obligatoria que paga los daños a terceros— apenas varía con la edad del vehículo: ahí pesan el historial del conductor y la potencia. La parte de daños propios, en cambio, se calcula sobre lo que vale el coche, y ese valor cae cada año.
Ahí entra en juego el valor venal: el precio de mercado del coche en el momento del siniestro, no lo que costó cuando se compró. Es la referencia que las aseguradoras usan para fijar la suma asegurada y para decidir cuánto pagan si el vehículo se declara siniestro total.
Antes de contratar, la compañía valora cuatro cosas:
- La antigüedad y el modelo. A partir de cierta edad, es habitual que el todo riesgo sin franquicia deje de ofrecerse.
- El valor venal actualizado: cuanto más bajo, menor prima de daños propios y menor indemnización.
- El historial del conductor. El bonus malus —el descuento al conductor sin siniestros y la penalización al que los tiene— acompaña a la persona, no al coche.
- El uso previsto: kilómetros anuales y lugar de estacionamiento.
En la práctica, un coche de más de diez años rara vez se asegura a todo riesgo sin franquicia. Las franquicias que maneja el mercado —la parte del siniestro que asume el usuario antes de que la aseguradora pague— se mueven entre los 300 y los 600 euros. La lógica: reparar un golpe puede costar más que el propio coche.
Cómo se calcula la indemnización si el coche se declara siniestro total
Cuando la reparación supera un porcentaje del valor del vehículo, la aseguradora declara el siniestro total y paga el valor del coche en lugar de arreglarlo. La base de cálculo es el valor venal, no el precio que se pagó en el concesionario de ocasión.
Por poner un caso: un coche comprado por 9.000 euros hace tres años puede valer hoy 5.500 euros de valor venal. Si se declara siniestro total, la indemnización parte de esa segunda cifra. Sobre ella se aplica en algunas pólizas el valor de afección, un recargo que compensa al propietario por quedarse sin vehículo; su cuantía figura en las condiciones particulares.
Algunas compañías permiten contratar un valor convenido o de reposición durante los primeros años, siempre por encima del venal. Son fórmulas para usados recientes, de menos de cuatro o cinco años, y encarecen la prima. Para un coche de más de una década, un terceros ampliado con lunas suele cubrir lo esencial a un coste más contenido.
Qué revisar antes de firmar la póliza de un coche usado
La primera comprobación es la suma asegurada: debe reflejar el valor real del coche en el momento de la firma. Si el anterior propietario dejó una póliza con un valor desactualizado, conviene ajustarla antes de renovar. La segunda es la franquicia y su importe exacto, porque de ella depende cuánto se paga de cada parte del siniestro.
El tercer punto es el bonus malus. Ese descuento no viaja con el coche: al comprar un usado, la prima arranca con el historial del nuevo titular. Un conductor con quince años sin siniestros paga bastante menos que un novel por el mismo vehículo.
Queda la letra pequeña de las coberturas de daños propios: lunas, robo, incendio, fenómenos meteorológicos y asistencia en viaje. En un coche usado, romper un parabrisas o sufrir un golpe de granizo cuesta lo mismo que en uno nuevo, pero la prima disponible para cubrirlo es menor.
El balance definitivo del mercado de ocasión llegará en enero de 2027, cuando Ganvam publique el cierre anual. Mientras tanto, revisar la póliza en cada renovación sigue siendo la palanca más directa para ajustar el recibo al valor real del coche.
Antes de firmar, compara dos cifras: la prima anual y la indemnización que recibirías en un siniestro total. El resto del contrato gira alrededor de esas dos.

