La DGT refuerza los controles del puente de Todos los Santos: la revisión antes de viajar evita una multa de 200 euros

La DGT activa el operativo del puente de Todos los Santos con más radares. Revisa neumáticos, luces y frenos antes de salir: te evita multas de 200 euros.

La DGT activa el operativo del puente de Todos los Santos: la revisión antes de viajar evita una multa de 200 euros.

Qué vigila la DGT durante el puente de Todos los Santos

El dispositivo se despliega sobre las vías de alta capacidad y los accesos a cementerios y núcleos urbanos, con un puente de tres días por delante: varias comunidades autónomas trasladan el descanso al lunes 2 de noviembre. La Dirección General de Tráfico moviliza para ello todos sus recursos disponibles.

En carretera, eso se traduce en radares fijos y de tramo repartidos por todo el territorio, además de cinemómetros móviles instalados en vehículos de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil que patrullan de forma dinámica. A ello se suman helicópteros y drones para vigilar distracciones y conductas peligrosas desde el aire, junto a controles específicos de alcohol y drogas, uso del teléfono móvil al volante y sistemas de retención.

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Para sostener la fluidez, la DGT restringe en determinadas franjas horarias la circulación de camiones de gran tonelaje y de vehículos de mercancías peligrosas, habilita carriles reversibles y adicionales en los tramos más conflictivos y paraliza temporalmente las obras que afecten a la calzada. La recomendación oficial es planificar el trayecto y consultar el estado del tráfico antes de arrancar.

Los cuatro puntos que debes revisar antes de salir

El neumático es el primer punto de la lista y también el más caro si se descuida. La ley exige una profundidad de dibujo de al menos 1,6 milímetros en toda la banda de rodadura; circular por debajo se sanciona con una multa de 200 euros, que se queda en 100 euros si pagas en los 20 días siguientes. En la ITV, un neumático en mal estado es defecto grave: no pasas la inspección y toca repetirla.

El neumático es lo único que toca el asfalto: revisar dibujo y presión antes de salir es la inversión más barata en seguridad que puedes hacer con tu coche.

Las luces son el segundo control. Un intermitente fundido o una luz de cruce que no enciende son defecto leve en la ITV —pasas con observación—, pero en carretera te expones a una sanción administrativa y, sobre todo, a que el de detrás no te vea cambiar de carril. Revisa posición, cruce, carretera, freno, marcha atrás e intermitentes con el coche parado y, si puedes, contra una pared.

El tercer bloque son los frenos: tacto del pedal, nivel del líquido y estado de pastillas y discos. Si notas el pedal esponjoso, un chirrido metálico al frenar o el coche se va hacia un lado en una frenada fuerte, no lo dejes para después del puente: eso es trabajo de taller. El cuarto bloque son los niveles, con el aceite del motor como protagonista, junto al refrigerante, el líquido de frenos y el agua del limpiaparabrisas.

Completa la ronda con la presión de las ruedas en frío —incluida la de repuesto—, el estado de las escobillas, la documentación del vehículo y el permiso de conducir. Y añade una parada cada dos horas: la fatiga no aparece en ninguna revisión, pero provoca tantos o más accidentes que un neumático liso.

Cuánto cuesta una avería en el arcén frente a una revisión previa

La cuenta es sencilla. Un chequeo previo en un taller de confianza —niveles, frenos, neumáticos y luces— se mueve entre 30 y 60 euros según el modelo y la zona, y suele quedarse por debajo si solo pides una revisión visual. Pinchar o quedarte sin batería en el arcén de una autovía un domingo por la tarde cuesta bastante más: la asistencia puede superar los 150 euros, y eso sin contar la grúa, una noche de hotel o el día perdido.

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Hay averías que avisan y otras que no. Antes de un viaje, la frontera está clara: neumáticos, luces, escobillas, niveles y presión los puedes comprobar tú mismo en diez minutos con el manual del coche. Todo lo que implique abrir el sistema de frenos, tocar la dirección o meter mano al sistema eléctrico de un híbrido o un eléctrico debe pasar por un profesional, porque un error ahí no se queda en una multa.

Aprovecha la revisión para apuntar el kilometraje: el aceite y el filtro se cambian según el intervalo que marca el fabricante —habitualmente entre 15.000 y 30.000 kilómetros o cada año— y la ITV tiene fecha fija en la ficha técnica. Si la próxima cae en las semanas siguientes al puente, adelántala: mejor pasar la inspección con tiempo que descubrir el problema en mitad del viaje.

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