La DGT activa este viernes un operativo especial por el puente de Todos los Santos con más controles en los accesos a los cementerios y a los cascos urbanos. El dispositivo se mantiene hasta el lunes 2 de noviembre y moviliza radares fijos, radares de tramo, helicópteros y drones, según la información difundida por el organismo.
Qué vigila la DGT en este puente
El operativo de Todos los Santos no estrena ninguna norma. Lo que hace es reforzar el cumplimiento de las que ya existen, y eso se traduce en más medios técnicos y humanos sobre el asfalto.
El calendario ayuda a entender el volumen. Varias comunidades autónomas trasladan el descanso del 1 de noviembre al lunes 2, así que el puente se estira hasta tres días. Las salidas se reparten entre la tarde del viernes y la mañana del sábado, y las vueltas se concentran el lunes.
Los flujos más intensos, según la DGT, son los trayectos de salida desde los grandes centros urbanos hacia segundas residencias y zonas turísticas, junto con los desplazamientos locales y comarcales hacia los cementerios.
En el suelo, la DGT activa los centenares de cinemómetros fijos y de tramo repartidos por la red viaria nacional y los radares móviles instalados en vehículos de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, que patrullan de forma dinámica. En el aire, helicópteros y drones vigilan distracciones y conductas peligrosas. El tercer frente son los controles de alcohol y drogas, que se intensifican en puntos de verificación concretos, además de la vigilancia del uso del móvil al volante y de los sistemas de retención.
No hay ninguna norma nueva que estudiar: el puente se decide en si te paran o no, y por eso la DGT multiplica radares, drones y controles.
Cuánto cuesta una multa y a quién afecta
Las sanciones son las de siempre. Usar el teléfono móvil al volante son 200 euros y seis puntos; no llevar el cinturón, 200 euros y cuatro puntos, según la Ley de Tráfico.
En alcohol, dar positivo por encima de 0,25 miligramos por litro en aire espirado se castiga con 500 euros y cuatro puntos; duplicar la tasa lleva la sanción a 1.000 euros y seis puntos. Las multas por exceso de velocidad van de 100 a 600 euros según cuánto se supere el límite. Cuando la ley lo permite, pagar en los 20 días naturales siguientes reduce el importe a la mitad.
Afecta a cualquiera que circule por una vía interurbana durante estos tres días, pero también a quien vive en la entrada de una ciudad: buena parte de los controles se sitúa en ramales de acceso y travesías, donde el límite baja y la tentación de pisar el acelerador sube.
Cómo se ordena la circulación para evitar atascos
La DGT combina vigilancia y ordenación. Para reducir retenciones en los tramos más conflictivos se habilitan carriles reversibles y adicionales con señalización y balizamiento, se paralizan temporalmente las obras que afectan a la calzada y se restringe la circulación de camiones de gran tonelaje y de vehículos de mercancías peligrosas en franjas horarias y carreteras concretas.
Antes de arrancar, tres comprobaciones que ahorran disgustos:
- Consultar el estado del tráfico en tiempo real en la web de la DGT.
- Revisar neumáticos, luces y niveles del vehículo.
- Elegir la hora de ida y de vuelta fuera de las franjas de mayor aglomeración.
El problema del último kilómetro
Hay un detalle que se repite cada año. La DGT cubre las carreteras, pero las retenciones más pesadas aparecen en el último kilómetro, ya en suelo urbano, cuando miles de coches convergen en el mismo cementerio a la misma hora. Ahí manda la Policía Local de cada municipio, que es quien corta calles, desvía tráfico y habilita aparcamientos provisionales. No hay una norma común: cada ciudad organiza sus accesos como puede, y lo que funciona en una no se parece a lo de al lado.
El esquema del puente de Todos los Santos es el mismo que el de Semana Santa, verano o el puente de diciembre: refuerzo de medios, restricciones puntuales al transporte de mercancías y una llamada a planificar. Lo que cambia no es el texto legal, sino la densidad de efectivos. El siguiente gran dispositivo llegará en diciembre, con el puente de la Constitución y la Inmaculada, y repetirá el patrón.
Para el conductor, la conclusión práctica cabe en una línea: estos tres días hay más ojos mirando y menos margen para el descuido. Consultar el estado de la vía antes de salir y elegir bien la hora sigue siendo la medida más barata. Y si el destino es un cementerio urbano con aparcamiento imposible, el transporte público ahorra justo la parte del viaje que no depende de los radares.

