Los radares de la DGT han cerrado 2025 con 246,8 millones de euros en multas por exceso de velocidad, un 14% más.
El recuento lo firma Automovilistas Europeos Asociados (AEA) y deja un dato todavía más revelador: las multas por velocidad ya son el 41,5% de los ingresos de la DGT, y eso sin contar Cataluña ni el País Vasco, que tienen las competencias de tráfico transferidas. La cifra exacta es 246.802.934 euros. Casi nada.
Qué dicen exactamente los datos de la DGT
España tiene más de un millar de cinemómetros repartidos por la red viaria, y la actividad sancionadora no está ni mucho menos repartida por igual. Cincuenta radares concentraron 1.342.285 denuncias en un solo ejercicio, según el desglose de la asociación. Medio centenar de cajas metálicas haciendo el trabajo de miles.
La explicación del salto de un año a otro es sencilla: la DGT activó nuevos dispositivos en puntos estratégicos de las carreteras. Traducido al idioma del motorista, no es que ahora se corra más, es que hay más ojos mirando. Y con esa premisa, la pregunta interesante deja de ser cuánto se recauda y pasa a ser dónde se recauda.
El radar que pone una multa cada seis minutos
El campeón absoluto está en el kilómetro 326 de la A-7, a la altura de La Canyada, en la provincia de Valencia. Durante 2025 firmó 90.766 denuncias por exceso de velocidad. El año anterior, ese mismo punto contabilizó seis. Una multa cada seis minutos, 249 al día, un ritmo que por sí solo explica el 87% más de recaudación de la Comunitat Valenciana, que cierra con 18,9 millones de euros.
Un radar puede firmar 90.766 multas en un año sin que nadie se pare a comprobar cuántas de ellas evitaron un siniestro.
Por detrás aparecen Madrid, con un descenso del 5,12%, en ingresos, y Cádiz, con 16,5 millones y un 22% más. Tres provincias, tres realidades. Y un patrón que se repite: los dispositivos que más multan no están necesariamente donde más se mata.
Autovías que recaudan, convencionales que matan
Aquí es donde el asunto se pone interesante. La DGT defiende sus cinemómetros como herramienta para reducir los excesos de velocidad y, por extensión, la siniestralidad. AEA no lo ve igual: sostiene que buena parte de las sanciones se produce en autopistas y autovías, mientras la mayor parte de las víctimas mortales se concentra en carreteras convencionales. Y en el mapa tienen razón. Un exceso de 20 km/h en una recta de tres carriles con separación física de sentidos no se parece en nada al mismo exceso en una vía de doble sentido, con arcén de un metro y ciclistas al amanecer.
Ahora bien, tampoco es defendible el relato de que todo es una caja registradora. La velocidad inadecuada sigue apareciendo en la mayoría de los siniestros mortales, y sin control es difícil corregir hábitos. Lo que falla no es el radar, es el reparto: la vigilancia se ha concentrado donde es técnicamente fácil y barato, no donde el margen de error se paga con una vida. Un dispositivo en una autovía recta detecta excesos con precisión milimétrica; el mismo esfuerzo en un puerto de montaña con curvas ciegas exigiría otra cosa.
Conviene además mirar la letra pequeña del sistema. Sanciones en Cataluña y País Vasco al margen, el grueso de las denuncias se gestiona por el procedimiento abreviado: notificación, plazo de 20 días naturales y, si no recurres, pago con descuento. La mayoría de los motoristas no discute la multa, la paga. Y ese silencio administrativo es lo que mantiene intacto el mapa actual.
Lo que sí puede moverse a corto plazo es la ubicación de los dispositivos. La DGT publica y actualiza la relación de radares fijos en su web, y la presión de asociaciones como AEA sobre el reparto en vías convencionales no va a desaparecer en el próximo ejercicio. Mientras tanto, el dato de 2026 se escribirá con los mismos ingredientes: más dispositivos, más denuncias y el mismo debate de fondo.
Tu Mecánico de Confianza
Si te llega una denuncia por velocidad, esto es lo que hay que tener claro antes de pagar o de recurrir:
- Base legal: el artículo 76 de la Ley de Tráfico y Seguridad Vial fija cuantías y puntos por exceso de velocidad. Afecta igual al carnet A1, A2, A y B.
- Hasta 20 km/h de más (30 en interurbana): 100 euros y sin pérdida de puntos. Es la sanción leve que más se repite.
- De 21 a 30 km/h (31 a 50 en interurbana): 300 euros y 2 puntos. De 31 a 40 (51 a 60): 400 euros y 4 puntos. De 41 a 50 (61 a 70): 500 euros y 6 puntos.
- Más de 50 km/h (más de 70 en interurbana): 600 euros y 6 puntos del carnet.
- Pronto pago: abonar la multa en los 20 días naturales siguientes la reduce un 50%, pero implica renunciar a recurrirla.
- Margen de tolerancia: los radares fijos aplican 3 km/h de margen hasta 100 km/h y un 3% por encima; los móviles, 5 km/h y un 5%. No es un permiso para correr, es el error máximo admitido del aparato.
- Cataluña y País Vasco: las sanciones las gestionan el Servei Català de Trànsit y la Dirección de Tráfico del Gobierno Vasco, con sus propios plazos y su propio sistema de recursos.

