La polémica de Miami reabre el debate: el vacío legal de los equipos filiales de Red Bull en la Fórmula 1

La orden de Red Bull a Liam Lawson en Miami desnuda la falta de regulación sobre la multipropiedad en la Fórmula 1. McLaren pide forzar la venta de Racing Bulls. El posible interés de Mercedes por Alpine amenaza con duplicar el problema.

La Fórmula 1 carece de un artículo que impida la multipropiedad de escuderías, y Red Bull lo explota con precisión quirúrgica. La orden de equipo emitida desde el muro de la escudería principal a Liam Lawson en el reciente Gran Premio de Miami para que cediera su posición a Max Verstappen no fue una simple decisión estratégica: fue la enésima utilización de un equipo filial como herramienta competitiva. El suceso, recogido por Motorpasión, reabre un debate que McLaren quiere llevar hasta el límite: obligar a la compañía de bebidas energéticas a vender Racing Bulls.

El Miami que desnudó un vacío: así aprovechó Red Bull a Racing Bulls

Tras una primera vuelta caótica en Miami, Verstappen se lanzó por el interior, se salió de pista y empujó fuera al neozelandés Lawson. La maniobra era claramente culpa del piloto de Red Bull, pero desde el muro de la escudería principal se interpretó, o se fingió interpretar, que Lawson era el culpable. Acto seguido, llegó la orden para el piloto de Racing Bulls: debía devolver la posición. Lawson, bajo un contrato que no le permite desoír las instrucciones de una estructura que comparte propietario, obedeció. Un déjà vu.

No es un incidente aislado. En 2024, Daniel Ricciardo, entonces en AlphaTauri (hoy Racing Bulls), arrebató una vuelta rápida a Lando Norris en el Gran Premio de Singapur, privando a McLaren de un punto vital en la lucha por el mundial. El debate sobre sobre la multipropiedad se intensificó entonces, pero no prosperó. La Federación Internacional de Automovilismo tomó nota, pero no movió un dedo. Y el problema es estructural.

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La presión de McLaren y la sombra de Mercedes: ¿dos equipos filiales en el horizonte?

GP Miami 2026

Zak Brown ha pedido a la FIA que obligue a Red Bull a vender su segundo equipo. Argumentan que en un campeonato con solo 11 escuderías, la concentración de poder es letal. Y el problema podría agravarse: ha aparecido el rumor de que Mercedes estaría valorando la compra de Alpine para convertirlo en su equipo B, replicando el modelo Red Bull. Si se consumase, la F1 tendría dos bloques con dos equipos cada uno, concentrando casi un 40% de la parrilla bajo dos grandes intereses. Sería un escenario insostenible para la credibilidad deportiva. Fuentes del paddock consultadas por este medio sugieren que la operación no es inminente, pero sí una posibilidad real si las finanzas de Alpine no mejoran.

Análisis de Impacto

Cuando Red Bull compró Minardi en 2006 para crear su equipo filial, pocos imaginaban el problema actual. La F1 permitió entonces la propiedad de dos escuderías para salvar estructuras, pero el contexto era otro. Hoy, con el límite presupuestario, las sinergias técnicas son inmensas: se comparten piezas, información e incluso personal. La ventaja competitiva no es marginal, es estructural.

La comparativa con otros deportes es elocuente. La UEFA prohíbe que dos equipos del mismo propietario participen en la misma competición europea. En NASCAR, un propietario puede tener hasta cuatro coches, pero no hay riesgo de que dos equipos bajo la misma sombrilla compitan de forma autónoma como en la F1. En MotoGP, los equipos filiales sencillamente no existen. La F1 se ha convertido en una anomalía reguladora.

Esta redacción entiende que ha llegado el momento de que la FIA apruebe una norma que impida que una misma persona física o jurídica controle más de un equipo, o al menos que establezca un muro de separación real. La fecha clave es la reunión de la Comisión de F1, esperada para el verano antes del Gran Premio de Gran Bretaña. Allí se prevé un debate formal sobre este asunto. Si la F1 no actúa, la competición corre el riesgo de convertirse en un tablero de ajedrez corporativo. 11 equipos, dos de Red Bull, y la amenaza de que sean cuatro en 2027. El margen se acaba.