Ram Rumble Bee: 777 CV para un pick-up cargado de músculo y que acelera más ráquido que un BMW M3

La gama revive el concepto de pickup deportiva con tres motorizaciones V8 y ajustes de chasis extremos. La versión SRT, con 777 CV, liquida el 0-60 mph en 3,4 segundos y planta cara al BMW M3 Competition.

Stellantis desempolva el libro de estilo de los muscle cars para metérselo a una pick-up. La nueva Ram Rumble Bee llega con 777 CV y un 0-60 mph en 3,4 segundos: la misma cifra que un BMW M3 Competition xDrive. No es una evolución off-road, es una declaración de principios en un segmento abandonado desde el legendario Dodge Ram SRT-10.

Tres V8 para resucitar el concepto de pickup deportiva

La familia Rumble Bee se estructura en tres escalones mecánicos, todos con caja automática de ocho velocidades y tracción total activa con modo propulsión trasera pura. La versión de acceso monta el conocido 5.7 Hemi de 395 CV y 555 Nm, capaz de hacer el 0-60 en 6,1 segundos y el cuarto de milla en 14,6. Nada mal para un cuadriciclo de 5,5 metros de largo y más de dos toneladas. Cabe recordar que el V8 de acceso prescinde de los sistemas eTorque y stop/start, conservando solo la desactivación de cilindros.

Un peldaño por encima, el Rumble Bee 392 introduce el bloque 6.4 Hemi con 470 CV y 616 Nm, el primero de esta cilindrada en la Serie 1500. Alcanza las 60 mph en 5,2 segundos y quema el cuarto de milla en 13,2 a 163 km/h. Aquí, el interior sube de nivel con tapicería específica, asientos eléctricos y sonido Alpine de 10 altavoces.

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El tope de gama es el Rumble Bee SRT, con el Hellcat sobrealimentado de 6,2 litros que entrega 777 CV y 921 Nm. Copia la cifra de potencia del TRX SRT, pero con una diferencia fundamental: este es un muscle truck que abraza el asfalto. Acelera de 0 a 60 en 3,4 segundos, clava el cuarto de milla en 11,6 segundos a 187 km/h y alcanza 274 km/h. Números que, sobre el papel, dejan al M3 berlina 0 a 60 en 4,1 segundos y empatan con el Competition xDrive.

La base de toda la gama es una carrocería quad cab con caja corta de 1,73 m, combinación inédita que reduce la batalla en 330 mm respecto a una 1500 estándar. La rigidez torsional mejora un 10% y los anchos de vía crecen 173 mm delante y 178 mm detrás. Todo el conjunto se asienta sobre amortiguadores Bilstein, con opción semiactiva Damptronic Sky en los packs Track, y un equipo de frenos Brembo con discos delanteros de 409 mm en las versiones más radicales.

La aceleración que borra al deportivo europeo

2026 RAM Rumble Bee. Imagen.

El Rumble Bee SRT no solo mete miedo en recta. La suspensión neumática rebaja la carrocería 38 mm en modo circuito y se apoya en un diferencial posterior e-spool que puede bloquearse electrónicamente para repartir el par al 50% entre ruedas traseras. Hay un botón de launch control dedicado y siete modos de conducción, incluyendo un valet que limita la potencia. Los neumáticos traseros, con 325 mm de ancho, son los más voluminosos que monta Ram desde los tiempos del Viper.

Estas cifras no tienen rival directo en el mercado estadounidense de pick-ups de producción. La Ford F-150 Raptor R apuesta por el off-road y la Chevrolet Silverado ZR2 se inscribe en esa misma filosofía. El Rumble Bee, en cambio, escupe por la herida del muscle car clásico: motor delantero sobrealimentado, propulsión y un chasis afinado para circuito. La industria lleva dos décadas sin un producto así. Y la pregunta es si el fabricante americano encontrará comprador más allá del coleccionista.

¿Cabrá el muscle truck en la hoja de ruta de Stellantis?

El lanzamiento coincide con un momento delicado para la división Ram en Europa. La electrificación aprieta y los márgenes de los V8 se reducen. De hecho, este Rumble Bee se fabricará en Saltillo, México, y se comercializará en Norteamérica a partir de finales de 2026 (la versión 5.7) y durante la primera mitad de 2027 las variantes 392 y SRT. La importación a mercados europeos no está confirmada, y cualquier intento de homologar un Hellcat de 777 CV bajo los nuevos límites de flota parece inviable sin un ajuste de precios que lo aleje del comprador masivo.

Sin embargo, leer el movimiento solo en clave de emisiones es perder de vista los mensajes internos que lanza Stellantis. El grupo mantiene vivo el motor Hellcat en un momento en que la marca Dodge apura sus últimas unidades antes del fulgor eléctrico. Eso permite a Ram ocupar un hueco emocional y de imagen que ningún competidor de Detroit cubre. El coste de desarrollo se amortiza con un derivado de la arquitectura 1500, compartiendo plataforma con la TRX, y el margen unitario de un SRT de 777 CV será elevadísimo.

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Análisis de Impacto

  • Dato de mercado: La consultora J.D. Power estima que el segmento de pick-ups de alto rendimiento (más de 500 CV) movió unas 35.000 unidades anuales en EE.UU. en 2025, casi todas dominadas por la Ford Raptor. El Rumble Bee puede aspirar a arañar entre 6.000 y 8.000 matriculaciones anuales si el precio del SRT se sitúa por debajo de los 95.000 dólares.
  • El rumor que escuchamos en el paddock: Fuentes cercanas a la red de concesionarios Ram revelan que una versión «Hellcat Redeye» con más de 800 CV ya está en los planes para 2028, coincidiendo con el 25º aniversario del primer SRT-10. Stellantis no ha desmentido este extremo.
  • Veredicto: La Rumble Bee es un capricho industrial con sentido táctico. No resuelve los problemas de CO2 de Stellantis, pero refuerza la identidad de Ram en Norteamérica, inyecta visibilidad mediática y tiende un puente generacional con los compradores de muscle cars que se resisten al botón de encendido eléctrico.